Booktrailer


viernes, 30 de septiembre de 2011

131. LÍA

Y el club sigue creciendo!, es increible la cantidad de mujeres que como yo adoran leer, escribir y compartir sus obras literarias... ¿maravilloso verdad?. Pues ahora paso a presentaros a otra que también comparte las mismas aficiones y ella es:


LÍA

Y este es su único blog donde recién ha comenzado a publicar su interesante historia, que recibe el mismo nombre:



Y esta es la historia que os he comentado: 

Luna Conoce Mundos 

Argumento: 

Principios del s. XIX, península Escandinava. Luna (una joven granjera de 14 años de familia pobre) lanza una pedrada a un lago cercano a su casa. Cuando la piedra toca el fondo, un enorme vendaval desata su furia y arrastra a Luna (junto con Estella, su ardilla) al fondo del lago.

Luna aparece en un misterioso mundo y allí conoce a Niall, quien la acompañará a través de diferentes mundos (universos) para volver a su casa. En el camino se topará con varios problemas, pero ¿qué es una aventura sin momentos difíciles?.


 
Personajes:

Luna:

Luna

Niall:

Niall

Estella:

Estella

Sol:

Sol

jueves, 29 de septiembre de 2011

130. IVONNE

Hola a tod@s!, como véis el blog sigue creciendo y la lista de socias sigue aumentando. Esta vez la escritora que pasa a ser la socia nº 130 es:


IVONNE


Y de los dos blogs que posee, este es el que utiliza para publicar sus escritos:



Y aquí os dejo ahora la lista de sus obras literarias:












Y esta historia la está escribiendo junto con otras escritoras (Sher, Sid, Luna, Shuk, Jazce, Jenny, Angie, Roxi, Yero, Violet, Yeye, Pame, Perla, Rocio, Naxi y Tati):

"Nuestra Historia"

Prefacio 

Distintas chicas se reunieron una noche.
Todas de distintos paises, todas con diferentes personalidades.
Pero algo las unio....
Descubre que fue y como sobrellevaran este descubrimiento.
Bienvenidos a Nuestra Historia.


ESPERANDO...

1. Que Sabrina haga la siguiente continuación de la historia "Hilo Rojo Del Destino" (Reto, tejiendo un cuento).

2. Que Maga De Lioncourt haga el final a la historia "Mágica Cita" creada entre Déborah F. Muñoz y Rossiel.

3. Que Cali Axfer haga el final a la historia "Mágica Cita" creada entre Déborah y Memetin.

4. Que Paty C. Marin haga la continuación del comienzo hecho por Hada Fitipaldi de su historia "Cazada".

5. Que Lady Bingley haga la continuación del comienzo hecho por Hada Fitipaldi de su historia "Cazada".

6. Que Arual haga el 5º capítulo a la historia que se está creando en el proyecto: "Vamos a jugar a un juego". +18 años.

7. Que Jud Baltimore haga también el 5º capítulo a la historia que se está creando en el proyecto: "Vamos a jugar a un juego". +18 años.


Por favor, les pido que no se demoren mucho en hacer la entrega de sus aportaciones. ¡Gracias!.

Nota: Para l@s lectores/as de la historia "Esclavos De Las Sombras" (creada entre Lighling, Nenina y yo), decirles que... ¡¡¡ Ya pueden leerse el siguiente capitulo !!!. Sí, así es. Después de unos 5 meses más o menos, al fin hay capítulo nuevo. ¡Las tres esperamos que lo disfruten!. Ojo, no olvidar comentar!!!, jejeje.

Saludos!!!

miércoles, 28 de septiembre de 2011

TANDA DE PREMIOS

Este me lo ha dado nuestra querida socia Xiana, del club nUEstrAs lOkUrAs (Gracias bella!):

Ahora tengo que decir 3 mentiras y 3 verdades:

Mentiras:

1. Me encanta el futbol
2. Adoro escuchar música sevillana
3. Me gusta ser el centro de las bromas de cualquiera

Verdades:

1. Me gusta dormir la siesta.
2. Soy muy sentimental.
3. Cuido muy poco mi imagen.


Y ahora paso a presentarles los dos premios que me han dado las chicas Another World (Gracias Marie y Vallery!):



 Hay que responder a estas preguntas:

1. Si pudieras que vivir dentro de una película, ¿cuál sería?:

* Por siempre jamás

2. Sales de la ducha, te entretienes dibujando en el espejo empañado, ¿qué cosa?:

* Nada, que luego hay que limpiarlo, jejeje. Pero si tengo que decir algo, creo que haría un corazón o quizás una cara sonriente... no sé...

3. ¿Que cosas absurdas o extravagantes te gusta coleccionar?.

* La verdad es que no colecciono nada, a parte de guardar los puros que me regalan en las bodas, comuniones y todo eso... ¿esto cuenta?.

4. En que momento de un sueño despertaste y te molestó tanto que intentastes volver a dormirte?.

* Me suele pasar muy amenudo y normalmente es cuando tengo un sueño algo subito de tono, jajaja.





Y este último (pero no por ello es menos importante), este otro me lo dió Jud Baltimore del blog Relatos Desde Un Diván (¡Muchas gracias bella y siento la demora! :-D):




Y ahora me toca entregar esta tanda de premios a 10 blogger@s y yo digo que las 1o primeras socias que se lo pidan que pueden llevárselo, jejeje.

Saludos!!!

129. NATALIA Sr

Hola a tod@s!, hoy empezaré el día presentándoros a la nueva socia del club que pasa a formar parte de esta gran y querida familia. Ella es:


 NATALIA Sr

Natalia vive en Palma de Mallorca mientras está estudiando Filología hispánica en la universidad de las Islas Baleares.

          Graduada en fotografía artística por la escuela superior de diseño de las Islas Baleares en 2009. Durante sus años de estudio, ha aprendido todo lo relacionado con la fotografía. Además, ha escrito, grabado y editado junto a sus compañeros de clase, un cortometraje y un documental sobre la escuela para la asignatura de Audiovisuales.

           Como escritora, en Febrero de 2014, ha publicado uno de sus relatos en  la antología Pasión y amor  junto con otras escritoras de este mismo club y actualmente, siempre que el trabajo y sus estudios universitarios se lo permiten, está terminando la que será su primera novela de la que podéis conocer más datos en su blog como por ejemplo personajes principales, canciones que la han inspirado en la novela o algunos fragmentos de la misma.

También la puedes encontrar en las siguientes redes sociales. 

Web oficial: http://www.nataliasernaweb.es/


Su blog:


Y en este enlace podrán ver sobre lo que está escribiendo:

http://ponybuscasusitio.blogspot.com.es/p/conociendo-mi-novela.html

martes, 27 de septiembre de 2011

AQUI OS DEJO LA SIGUIENTE CONTINUACIÓN DE LA HISTORIA "HILO ROJO DEL DESTINO" BY PATY C. MARIN

---Fragmento anterior---

Cuando acabó la cena, bastante entrada la noche, me ofrecí a acompañarle a casa para poder hablar a solas, pero en cuanto salimos al exterior y vimos el coche de policía aparcado frente a su casa, supimos que algo iba mal. Corrimos hacia allí y dos agentes de policía salieron por la puerta en el momento en que llegamos.

-¿Roberto Di Steffano?.

-Sí, soy yo -respondió él nervioso -¿Qué ocurre?.

-Queda detenido como sospechoso del asesinato de su padre.


---Continuación---

De  nada sirvió que gritase a los cuatro vientos que Roberto no tenía nada que ver con el crimen cometido. ¿Asesino de su padre?, ¡pero si hacia seis horas que se habían peleado y desde entonces no había salido de mi casa!. Los dos policias esposaron al chico y lo metieron en el coche, mientras los vecinos curiosos se acercaba a ver lo que pasaba y empezaban a cuchichear acerca de la clase de persona que era Roberto. Que si un "mal chico", que si "un drogadicto", que si "un ex-convicto"; "Que si ya lo sabía yo, ¿sabes?, yo tengo buen ojo para estas cosas"; "¿Un asesino?. Pero si era muy majo, siempre saludaba y me ayudaba con las bolsas..." No me di cuenta que el coche de policía hacía rato que se había marchado y que las lágrimas corrían libremente por mis mejillas. Mi madre, que estaba en la casa de al lado, no tardó en llegar a mi lado y rodearme con sus protectores brazos, mientras yo me ponía a llorar como una magdalena...

***

La comisaria no era el lugar horrible que salen en todas las películas policiacas. Me reprendí mentalmente por mi ignorancia cuando descubrí que eran unas oficinas normales y corrientes, con sus mesas, sus ordenadores y sus agentes de la ley sentados tras ellas, tomando café, escribiendo o leyendo informes en carpetitas marrones. Yo estaba sentada en el pasillo al lado de la máquina de café y veía a dos detectives de paisano conversando sobre qué hacer para dejar de fumar. Mi madre estaba conmigo, me había acompañado para que el detective pudiera interrogarme sobre Roberto, el cual se había pasado toda la noche en el calabozo como principal sospechoso de un crimen que obviamente no había cometido. Estaba dolida, indignada y muy cansada, no había dejado de llorar en toda la noche y no había pegado ojo. Me había saltado las clases esa mañana y había tenido que apagar el teléfono, que ardía de tantos mensajes que Iris y Michael me enviaban para ver cómo iba todo. 

-Caroline, ¿cierto? -dijo una voz de hombre. La luz del pasillo hizo sombra sobre mi cuando la persona que habló se puso justo frente a mí y alcé la mirada con algo de temor-. Soy el detective Anthony Bennet, el detective a cargo de la investigación -me tendió la mano y yo, después de mirarla durante mucho rato, se la estreché todavía un poco aturdida. ¿Ese tipo era detective? Parecía más bien el actor principal de una película de acción de esas que le gustaban a mi hermano. De aspecto fibroso, no muy alto, nervudo y con unos brazos del tamaño de troncos, la espalda como la de un nadador y el rostro de facciones duras como si estuvieran esculpidas en roca. Su pelo rubio y sus ojos azules le daban un aspecto más juvenil. Además, ¿qué apellido era Bennet? Seguro que no era de aquí... Saludó a mi madre, que rápidemente empezó a decirle cómo me encontraba, cual era mi situación, que estaba un poco cansada y todo eso que dicen las madres para disculpar a los hijos-. Lamento lo currido, por favor, Caroline, acompañame a mi mesa para que podamos hablar, ¿vale?.

Sin decir nada más, el inspector Bennet empezó a caminar por el pasillo y yo me quedé mirándole muy sorprendida. Caminaba con rectitud, como un soldado. De verdad que no parecía un hombre de verdad, sino el personaje perfecto de algún libro. Llevaba el arma en el costado, bajo el brazo, con las correas ajustándose a sus hombros y a su espalda. En la derecha llevaba un café humeante y en la izquierda una carpeta. Mi madre me tiró del brazo para que me levantara y seguí al detective. 

-Bueno, Caroline, voy a hacerte unas cuantas preguntas y tienes que contestarme lo más detalladamente posible, ¿está bien? -dijo. Me irritó que usara aquellas palabras, como si yo fuese idiota o algo así. Apreté los labios con fuerza mientras me sentaba frente a su mesa, llena de papeles, carpetas y archivadores. Ni siquiera se veía la superficie. 

-Sí. Le diré todo lo que sé. Roberto no es el culpable. 

-Calma, jovencita, no tan rápido -dijo lanzándome una mirada con sus penetrantes ojos azules. Me puso de los nervios-. Dime, ¿cual es tu relación con Roberto?.

Me puse roja como un tomate. 

-¿Relación? -balbuceé-. Solo... somos amigos. -"¿Sólo amigos?".

-Bien. Roberto dice haber pasado la tarde en tu casa y que no pudo cometer el crimen. ¿Puedes confirmar su coartada?.

- Sí. ¡Y mi madre también!, ¡Y mi hermano y su novia! -Bennet levantó una mano para frenarme y, de forma automática, me callé a pesar de las ganas que tenía de hablar. Escribió algo en una libretita. 

-¿En algún momento le perdiste de vista durante algunas horas?. ¿Se fue en algún momento de tu casa y luego regresó? -yo negué con contundencia-. ¿Estuviste con él todo el tiempo?, ¿A su lado?. ¿No le perdiste de vista? -lo confirmé todo-. Los vecinos dicen que el señor Di Steffano apareció por tu casa y Roberto se peleó con él en el jardín. ¿Eso también es verdad? -vacilé antes de asentir-. ¿Sabes los motivos por los cuales Roberto se peleó con el señor Di Steffano?.

-Er... -miré a mi madre. La verdad es que no quería revelar estas cosas, no si los implicados no estaban presentes. Pero si mentía a la policía... además, me daba un poco de corte decir esto delante de mi madre. Era demasiado embarazoso-. Pues... esto... Lorenzo apareció con un ramo de flores en mi casa. Las flores eran para mi... supongo,  no lo sé seguro... El caso es que Lorenzo... creo que quería... -buff, que difícil era decirlo, porque tanto Bennett como mi madre me miraban expectantes-. Roberto quería protegerme. Creo que pensaba que Lorenzo quería cortejarme o algo así y por eso se pelearon... Él y su padre se odían... ¡Pero no tanto como para matarlo! -corregí rápidamente.  

- ... Entiendo... -murmuró el inspector, escribiendo de nuevo algo en la libreta. Me llevé las manos a la cabeza, la había cagado-. Voy a hacerte una última pregunta, una pregunta un tanto complicada, pero que necesito que contestes todo lo que sepas. ¿Qué puedes decirme sobre Carla?.

"¿Que qué?". Me quedé completamente a cuadros. Miré a mi madre, quién asintió para que respondiera. Y yo... ¿qué podía decir?. Me sentí estúpida. Sentía que iba a traicionar el secreto que habían estado guardando todo este tiempo. Entonces... entonces una lucecita se encendió en mi cabeza. Y supe exactamente quién había sido el asesino. 

-¿Caroline?, ¿puedes responder a la pregunta, por favor? -insistió Bennett. Me miró con sospecha. Como si pudiera leerme la mente. 
 ...


Ahora le toca a  SABRINA, si ella no puede, que haga el favor de decirlo y pasamos a la siguiente de la lista y ya cuando pueda, se la incluye de nuevo. Saludos!!!

¡¡¡ YA TENEMOS EL SIGUIENTE COMIENZO HECHO POR HADA FITIPALDI PARA EL RETO "DIFERENTES VERSIONES DE UN MISMO CUENTO" !!!

Al fin nuestra querida Hada ha podido hacer su comienzo y es el siguiente:

CAZADA

Susana se miró una vez más en el espejo que tenía junto a la puerta de entrada de su pequeño apartamento. Su pelo negro caía como una cascada hasta la cintura, y el reflejo de uno de sus exóticos ojos color chocolate le guiñó un ojo, infundándole seguridad. Nunca antes había quedado con nadie por un chat, pero Claudia le había recomendado en numerosas ocasiones que lo hiciera. Y cuando conoció a Álex apenas dos semanas atrás, empezó a sentir curiosidad por la persona que se escondía tras aquellas atrayentes palabras. Les gustaba la misma música, las mismas aficiones; aunque Susana sabía bien lo fácil que era construirse una identidad falsa cuando solo un ordenador te unía con tu interlocutor.

La vida como Detectora de seres oscuros era una verdadera lata. Cuando el año anterior le habían asignado a su Asesino personal, Darek, al cumplir los dieciocho años, por fin había consolidado su Círculo de Cazadores. Pero eso suponía vivir en apartamentos tan solo separados por una fina pared, junto con Claudia, su Protectora. Y a través de Internet, había conseguido la vía de escape perfecta para desconectar del trabajo. Pero por supuesto, se había inventado gran parte de su vida; por eso temía que aquel chico hubiese hecho lo mismo. Por si fuera poco, Claudia había exigido acompañarla a la cita secreta, en la feria del pueblo. Y ella era incapaz de decirle que no, cuando la miraba con esos ojos del color de la miel alegando que también quería un poco de diversión.

Susana cerró la puerta de su piso de un portazo, llamando inmediatamente a la puerta de al lado. Claudia no tardó en salir luciendo su habitual sonrisa. Era una chica de facciones elegantes y con muchas curvas, algo que no se molestaba en disimular lo más mínimo. Además sus habituales taconazos de diez centímetros disminuían las distancias que separaban a las dos amigas.

-¿Preparada para seducir a ese hombre? -susurró pícaramente, mientras cogía a Susana del brazo-. Espero que haya tenido la vista de llevarse a un amigo, ¿le dijiste que ibas conmigo, no?.

-Sí, pero ya que te has colgado como has querido- aclaró su amiga poniendo los ojos en blanco-, creo que no tiene ninguna obligación de contentarte.

-Chica como eres, lo quieres todo para ti.   

Se encaminaron hacia la feria con paso rápido, mientras la noche se cernía sobre ellas. Lo bueno de pertenecer a un Círculo y ser Cazadora, era que llevaban entrenando desde que tenían uso de razón, por lo que la excelente forma física de ambas era innegable. Aunque en la especialización, los Detectores y Protectores tuvieran un mayor desarrollo de sus habilidades mentales, pero sabían luchar muy bien. Susana se ocupaba de localizar a aquellos seres oscuros que, normalmente, moraban en la noche. Darek por su parte, se encargaba de eliminarlos. Y Claudia los protegía en todo el proceso, con escudos protectores y hechizos diversos.

Cuando llegaron a la feria se zambulleron de lleno en la marea de gente que caminaba por sus escasos pasillos. Habían quedado junto al puesto de algodón dulce, y en cuanto se acercaron advirtieron que un chico muy alto, con el pelo rubio oscuro miraba nervioso a un lado y a otro. Susana se acercó lentamente al desconocido, y un extraño sentimiento de desilusión la embargó por unos instantes. No era la idea que tenía de él para nada. Pero aún así llegó hasta donde el chico estaba parado.

-¿Álex? -preguntó insegura, mientras el desconocido clavaba sus ojos alternativamente en ella y Claudia-. Soy Susana.

-¡Hola guapa!. Encantado de conocerte- se adelantó y le dio dos besos rápidos, haciendo la misma maniobra con su amiga-. Pero no soy Álex, él está a punto de llegar.

Álex caminaba lánguidamente, no tenía prisa alguna en llegar a su destino. La tal Susana le había caído bien, sorprendentemente había despertado en él una curiosidad silenciada desde hacia muchos años. Pero la supervivencia era su regla de oro, y ante ella todo quedaba relegado a un segundo lugar.

Llevaba años haciendo aquello. Conocía a chicas por Internet, las seducía con aquello que querían oír para quedar con ellas, y después se alimentaba del modo que quería de su cuerpo. Era tan fácil robarles toda la sangre que deseara, casi se hacía aburrido. Casi. Porque el placer de sentir aquel líquido rojo, espeso y caliente resbalando por su paladar, merecía todo el esfuerzo para conseguirlo. Así se lo estaba inculcando a su aprendiz, Aitor. Le servía de ayuda el carácter impulsivo y lleno de emociones del chico. Era uno de los marcados, un destinado a acabar siendo como él, un vampiro.

Álex era un vampiro joven, aún no carecía de sentimientos, como otros de sus colegas, ni era ajeno a las exaltadas emociones humanas. Incluso había chicas como Susana, que le suscitaban interés y hacían más placentero el momento del encuentro. Así que aligeró un poco el paso, mientras se deleitaba con todos los olores que entraban por sus fosas nasales. Sudor, lágrimas, sangre… Por no hablar de cómo cambiaba el olor del cuerpo humano cuando experimentaba fuertes sentimientos. Por eso se quedó rígido unos instantes, con todo el cuerpo en tensión, cuando llegó hasta el puesto de algodón dulce.

Allí habían dos chicas bastantes diferentes, al lado se su aprendiz, conversando animadamente. Una de ellas una rubia exuberante, que se contorneaba provocativa, consiguiendo que Aitor prácticamente babeara por ella. Ambos desprendían un fuerte olor a excitación.

La otra, más alta y con una larga melena morena ondulada, miraba alrededor con gesto perdido, y a su vez desprendía un claro olor agrio, a decepción. Al instante tuvo claro que se trataba de Susana, y se relamió los labios claramente complacido. Cuando sus miradas se trabaron, el olor desagradable desapareció, y en el rostro de la chica pudo distinguir claramente un expresión de alivio, y quizás también de intriga.

Álex solía causar verdaderos colapsos en las mujeres. Era alto, corpulento, de pelo negro despeinado en largos mechones, de los que algunos resbalaban distraídos sobre sus profundos ojos negros. Susana no pudo evitar deslizar su mirada por su musculoso torso, hasta llegar a la cinturilla de sus raídos vaqueros, que resbalaban indecentemente por sus caderas. El vampiro sonrió al captar el claro aroma del deseo. Se acercó con paso decidido a aquel bombón, sin tocarla. Quería esperar a ver que hacía ella, con suerte se ruborizaría y su olor se haría más fuerte. Cuando estuvieron frente a frente, Susana sonrió levemente.

-Supongo que tú sí eres Álex.

-No te equivocas -afirmó decidido, mientras repasaba los rasgos de aquella chica, memorizándolos. Algo especial la rodeaba, y eso le atraía e inquietaba a partes iguales-. Y tú debes de ser Susana.

-Esa soy yo. -Hizo una pausa mientras seguía observándolo y decidiendo si darle dos besos o no-. Ha sido un poco cobarde eso de mandar a tu amigo para analizar el terreno, ¿no?.

-¿Tú crees? -Álex no podía ocultar una sonrisa de diversión-. ¿Y qué crees que quería descubrir?.

-Pues por ejemplo, si de verdad tenía diecinueve años, o si era físicamente aceptable.

-¿Y qué te hace pensar que has pasado la prueba? -siguió pinchando el chico.

-Pues que estás aquí -Susana intentaba imprimir un tono firme a su voz, pero la presencia de aquel chico la perturbaba.

-En eso tienes razón, permíteme disculparme por mi forma de actuar tan poco caballerosa.

Álex cogió la mano de Susana, con el fin de darle un beso en el dorso. Y en el camino hacia sus labios, un potente escalofrío recorrió ambos cuerpos. Los ojos de la humana tornaron a un rojo escarlata, que señalaba la detección de un ser oscuro, y los ojos del vampiro se revelaron de un verde muy potente, dando a conocer su naturaleza.

Un grito ahogado quedó atascado en la garganta de la joven, que dejó que el sorprendido vampiro le diera aquel beso caliente y húmedo. Y deseable, por qué negarlo. Apartó ese pensamiento de la cabeza, lo prioritario era atrapar a aquel ser, ya que por muy apetecible que fuese, no dejaba de ser un ser oscuro.

Claudia pudo notar claramente la explosión de energía que había surgido tras el contacto de su amiga con el chico del chat. Así que se impulsó hacia la pareja, pero una firme garra en su brazo le impidió dar su salto maestro. Confundida dirigió la mirada hacia el rubito guaperas, que se había identificado como Aitor. Le sorprendía la fuerza con que la sujetaba, ya que Susana no había detectado oscuridad alguna cuando les había dado los dos besos. Claramente disgustada forcejeó con él, y consiguió soltarse durante unos segundos, tirándolo al suelo con una llave de defensa. Pero al momento se levantó dándole alcance.

Por su parte a Susana no le iba mucho mejor. Echó un rápido vistazo hacia su amiga, a la que Aitor abrazaba firmemente por la espalda. Sabía que aquel chico no era un vampiro, por lo que dedicó todas sus fuerzas al oponente principal que se le presentaba. Cuando se volvió para mirarlo, se había desplazado unos pocos metros hacia un pasillo lateral muy poco transitado. Solo había una luz al entrar al callejón, bajo la que se situó el vampiro mirándola retador. Aún a sabiendas de que no era lo mejor, Susana se lanzó hacia aquel punto, mientras seguía con la mirada el avance de Álex al interior de aquel lugar. En seguida solo pudo distinguir sombras, por lo que se quedó muy quieta, intentando detectar la presencia del vampiro. Ese era su don, por lo que le costó muy poco localizar el leve movimiento que se producía a su espalda. Se volvió con rapidez arremetiendo contra el cuerpo del chico, pero la fuerza que imprimió a su ataque hizo que ambos cayeran al suelo dando vueltas.

Susana dio puñetazos y patadas al aire, y algunas llegaron a su objetivo. Pero no conseguía cogerlo bien, para clavarle la pequeña daga que siempre guardaba en el cinto. Intentó separarse del cuerpo del vampiro, pero éste la agarró con fuerza, aún en el suelo, impidiendo que se alejara. Susan consiguió acercar lo suficiente el puñal a su cuello, haciéndole un pequeño corte, del que manó un poco de líquido que sintió caliente sobre su piel.

Cuando Álex notó que aquel filo cortante lo dañaba, se enfureció retorciendo la mano de la chica, que con un grito de dolor soltó la daga. Dio otra vuelta en el suelo, con sus cuerpos aún entrelazados, colocándose encima de ella a horcajadas para inmovilizarla. Cuando Susana intentó empujarlo lejos de ella, el vampiro pegó sus labios al cuello de la chica, raspando con sus afilados colmillos la piel descubierta.

-Será mejor que te tranquilices, Cazadora, porque no vas a poder ganar esta batalla.

-Eres un sucio despojo y voy a acabar contigo -exclamó Susana con la voz un poco temblorosa, empujando con su cuerpo al chico.

-Más te vale cuidar lo que sale de esa boquita, bonita -Álex profundizó un poco más los arañazos con sus dientes, provocando que la chica exhalara un gemido ahogado-. Me gustan las chicas malhabladas, y no te conviene gustarme.

Susana maldijo su suerte una y otra vez, mientras sentía el peso del vampiro sobre ella. Era fuerte, mucho más que ella. Así que relajó un poco su cuerpo, y dejando caer uno de sus brazos a un lado, rebuscó la daga que había tenido que soltar. Una ráfaga de esperanza la iluminó cuando pudo tocar el frío metal, pulsando el botón que servía de intercomunicador entre Darek, Claudia y ella. No pudo guardarse el arma, porque Álex en seguida se dio cuenta de que pretendía cogerla, y de un fuerte manotazo la alejó de ellos. Pero al menos había podido avisar al Asesino de su grupo, Darek, y esperaba no alejarse mucho de la feria, o al menos no muy rápido, para que pudiera seguir su rastro.

Álex tiró de ella, levantándola del suelo. La pegó a su cuerpo de un modo demasiado íntimo, que lejos de aterrarla hizo que se ruborizara por completo. Se dirigieron al principio del callejón, donde Aitor los esperaba con Claudia entre sus brazos. Oficialmente las habían cazado, y rezó para que su compañero se diera prisa, mientras era incapaz de contener los escalofríos que la atenazaban en cada una de las partes de su cuerpo que el vampiro rozaba.


Y tienen que continuarla:

PATY C. MARIN
LADY BINGLEY

lunes, 26 de septiembre de 2011

OS PONGO AL DÍA DE CÓMO VAN LOS RETOS (Diferentes Versiones De Un Mismo Cuento y Tejiendo Un Cuento)

Decirles que para este proyecto se necesita en total a 14 socias y son las siguientes:

*DÉBORAH F. MUÑOZ  (Ya ha hecho uno de los comienzos)

*HADA FITIPALDI  (Ya ha hecho el otro comienzo)

*MEMETIN  (Nominada por Déborah. Ya ha hecho su continuación)

*PATY C. MARIN  (Nominada por Hada Fitipaldi para hacer la continuación de su comienzo. Ya lo ha hecho)

*ROSSIEL BLACK  (Nominada por Déborah. Ya ha hecho su continuación)

*LADY BINGLEY (Nominada por Hada Fitipaldi para hacer la continuación de su comienzo)

*CALI AXFER  (Nominada por Memetin. Debe hacer un final a esta versión)  

*MAGA DE LIONCOURT  (Nominada por Rossiel para hacer un final a su versión)

*NIKTA

*ATHENA RODRÍGUEZ  (Nominada por Memetin. Debe hacer un final a esta versión. Ya lo ha hecho)

*MIRCEA (Nominada por Rossiel para hacer un final a su versión. Ya lo ha hecho)

*NADIA (nominada por Paty para hacer el final a la historia "Cazada")

*ANGY. W 

*PUKITCHAN  (nominada por Paty para hacer el final a la historia "Cazada")

Aqui os dejo el esquema:


            I->La socia ROSSIEL Nombra a MIRCEA para hacer el final    
   I-> Nombra a la socia ROSSIEL para hacer la continuación
   I        I->La socia ROSSIEL Nombra a MAGA para hacer el final
   I
Comienzo by Déborah F. Muñoz
   I
   I        I->La socia MEMETIN Nombra a ATHENA R. para hacer el final
   I-> Nombra a la socia MEMETIN para hacer la continuación
            I->La socia MEMETIN Nombra a CALI AXFER para hacer el final


Y por otro lado:


                   I-->La socia Paty C. Marin Nombra a NADIA para hacer el final    
   I--> Nombra a la socia Paty C. Marin para hacer la continuación
   I               I-->La socia Paty C. Marin Nombra a PUKITCHAN para hacer el final
   I
Comienzo by Hada Fitipaldi
   I
   I              I-->La socia Lady Bingley Nombra a K para hacer el final
   I--> Nombra a la socia Lady Bingley para hacer la continuación
                  I-->La socia Lady Bingley Nombra a  L para hacer el final

 

Sobre el reto "Tejiendo un cuento", tengo que deciros que las siguientes en continuar con la historia "Hilo Rojo Del Destino" serán:


*Capítulo 10 parte 1 (semana del 3 al 9 de Octubre):

SABRINA

*Capítulo 10 parte 2 (semana del 10 al 16 de Octubre):

SUSAN (Blueberry).

*Capítulo 11 parte 1 (semana del 17 al 23 de Octubre):

LULAI.

*Capítulo 11 parte 2 (semana del 24 al 30 de Octubre):

EILEEN

Nota: Las fechas pueden ser modificadas en el caso de que una de las aportaciones se entrege antes o después del tiempo estipulado. En ese caso, se avisará.

Aprovecho para recordarles que cada una de ellas disponen de una semana para crear su aportación. Como ya se dijo en su día, ésta debe de ser de unas dos páginas aproximadamente (más o menos), escrita en primera persona (desde el punto de vista de Caroline) y debe guardar relación con la historia escrita hasta ahora. Deberán de entregármelo el domingo por la mañana como muy tarde (si quieren me lo pueden hacer llegar antes de que finalice el plazo) y yo después de repasarlo y dar mi aprobación, lo publicaré ese mismo día para que así al día siguiente (Lunes), la siguiente a la que le toque tenga material donde trabajar.

Os recuerdo que me guardo el derecho de modificar o excluir la continuación recibida en caso de que ésta no concuerde con la historia y dé un giro no conveniente.

Si hay alguna duda o quieren consultar algo, aquí mismo pueden hacerlo dejando un comentario o enviándome un e-mail (elclubdelasescritoras@hotmail.com)

¡¡¡Saludos y gracias por prestarme su atención!!!

¡¡¡ YA TENEMOS OTRO FINAL HECHO A LA HISTORIA "MÁGICA CITA" !!! By Athena R.

Los capítulos anteriores son: 



La habitación en que Susana leía, aún malhumorada, se llenó con prontitud de múltiples estrépitos; confundida, miró a todos lados en busca de alguna explicación, sin embargo no esperó a encontrarla pronto, pues instintivamente salió. En el pasillo ocurría algo, pues los demás estudiantes corrían en el sentido contrarío en que Susana se conducía.

-¡¿Qué hiciste esta vez Alex?! -Se preguntó en voz alta atribuyendo el disturbio a los inevitables poderes del chico. Caminó con cautela y se encontró con una gran voluta de humo, que obstaculizaba identificar si alguien seguía allí, o siquiera donde se encontraba la pared o las escaleras contiguas.

Susana siguió sin rumbo por unos segundos, pues aunque conocía bien el espacio, no lograba ver nada. No pasó ni un minuto y el humo ya se estaba disipando, formando una gran nube hacia el techo del extenso pasillo y, mirando hacia el piso, Susana pudo ver al fin. Telas de colores llamaron su atención e hicieron que le diera un vuelco el corazón, era Isa y se hallaba inconsciente, se veía tan inocente con su vestimenta colorida y aunque sus gritos la exasperaban, en ese momento quería recogerla entre sus brazos; no había tiempo para eso, alguien gimoteaba más allá, casi llegando a las escaleras que descendían.

Sentada en el suelo y abrazando sus rodillas, Amalia lucía confundida y una sola palabra escurridiza entre sus labios basto para alarmar a Susana y comprender que Alex ya no se encontraba en aquel lugar.

- Baal -susurró Amalia.

Susana realizó un conjuro apresurado de aparición, que diluyó en unos segundos aquella escena teñida de gris. Pronto llegó a un exterior desolado, un camino que ni siquiera tenía huellas de animales, pues naturalmente todos huían de un ser como Baal. ¿Por qué Baal y no otro demonio se había llevado a Alex? ¿Por qué no Angul o Cresil?.

-¡¿Pero qué cosas digo?! -expresó Susana para sí-. Ellos son más poderosos - pronunció la última palabra y pensó que sólo quería evitar a Baal, porque formaba parte de su oscuro pasado en el amor-. ¡No seas cobarde! -se reprendió.

Tras cruzar una tanda de espesos arbustos, Susana pudo ver la fachada de una enorme residencia, antigua y descuidada, con maderos de un color semejante al carbón, parecía que había ardido la noche anterior, pero no había indicios de otros daños, era un color siniestro, que invitaba a apartar la vista de aquel lugar. Sin embargo, Susana sabía que era la madriguera de Baal, a donde llevaba a los Iniciados con los que quería hacer un contrato, un pacto por su cuerpo, pero también por su alma.

Baal era un Transformista, un demonio que cambiaba de apariencia apenas lo deseaba y que con engaños hurtaba los cuerpos y las mentes de los Iniciados, y caminando hacia la puerta de aquella gran residencia, a Susana le fue inevitable llamar a los recuerdos.

Susana tenía diez años, era un noviembre especialmente frío y según los meteorólogos, la ciudad de Teruel nunca había sufrido de una temperatura tan baja. Aquella noche, mientras Susana se dirigía al centro, para reparar el inmenso horno de microondas de su abuela, se percató de que alguien la seguía y sentía la presión de una mirada sobre su nuca, pero para cuando se giraba de forma repentina, no hallaba absolutamente nada.

Comenzó a asustarse cuando doblaba las esquinas y percibía de reojo una sombra escurriéndose tras los muros que le precedían. Intentó caminar más rápido, pero el peso del microondas dificultaba sus movimientos. ¡Vamos, más rápido! parecía decirle a sus pies y colocó el microondas a su costado izquierdo, con la esperanza de avanzar a otra velocidad, pero por períodos seguía viendo hacia atrás; y en un momento, cuando quiso volver la mirada hacia el frente, su rostro se impactó contra algo oscuro y muy duro, y todo paso muy rápido: el rostro le dolió, más bien, le ardió,  el microondas se le resbaló de las manos y en una maniobra espeluznante, pero espectacular, con lo que había chocado ya se encontraba encima de ella.

La respiración se le entrecortó por el peso de aquel ser, que era un hombre mayor, de unos 35 años y que se encontraba mostrándole sus dientes, afilados y del color del marfil, componiendo una sonrisa desalmada. Susana se quedó sin habla, con sus labios construyendo una ‘o’ perfecta.

-Ahora eres mía -dijo aquel hombre con una voz gutural. Él, de manera muy extraña y generando nauseas en Susana, lamió la parte izquierda de su mandíbula, pasando por su mejilla y hasta subir a su frente, como si pensara terminar con ella de un mordisco. Pero  algo impacto con el costado derecho de aquel hombre, y este salió disparado unos cuantos metros hacia el otro extremo, de lo que hasta entonces Susana había entendido era un callejón.

-Levántate y sígueme -le ordenó a Susana una voz impertérrita, que pronto descubrió pertenecía a un chico adolescente, de 19 años calculados subjetivamente. Susana obedeció y se dio cuenta que más allá, el hombre que la había lamido estaba había perdido el sentido; a Susana le parecía todo muy extraño, pero el temor y el agradecimiento le impedían cuestionar a aquel chico que ahora seguía con apuro-. ¿Qué haces a estas horas de la noche por este sitio? -reanudó él, después de llevar adelante, unas cuantos  pasos.

-Buscaba un establecimiento donde pudieran reparar el horno de mi abuela -dijo Susana avergonzada, porque en el callejón que cinco minutos atrás habían pisado, se había quedado el horno hecho añicos de la abuela.

-¿Y no pudiste repararlo en casa? -se mofó el chico.

-¡¿Cómo demonios iba a hacerlo yo sola?! -dijo sintiendo una profunda antipatía por el chico, que hasta entonces empezaba a parecerle apuesto.

-Con tus poderes, por supuesto -dijo él naturalmente, dejando un poco atrás a Susana, pero se detuvo al ver que ella no avanzaba más- ¿Vienes o qué?. Si vuelve a aparecer ese tipo esta vez no te ayudaré -advirtió exasperado.

-¿Quién eres? -el chico había roto la barrera de comunicación, así que Susana creyó que era buen momento para preguntar-. ¿A qué poderes te refieres? - completó. Pero un silenció fugaz invadió el ambiente y llenó de brillo los ojos del chico.

-Espera... ¿no sabes...? -dijo dudando de su posición.

-Más bien, no entiendo qué es lo que pasa aquí, ni a que te refieres -Susana explicó confundida.

-¡Rayos!. Eres Susana Fariello ¿o no? -el chico se había pasado las manos por el cabello tan negro como la noche y ahora estaba jalándoselo como si quisiera hacerse daño.

- Si, ¿pero tú cómo lo sabes?. ¡¿Y quién eres?! -ella dudó.

-Baal Constant -se presentó el chico, extendió su mano para estrechársela, pero ella no le correspondió, pensaba que si había golpeado a aquel hombre de esa manera, no sabía que podía ocurrir con ella- Típico de los Fariello -dijo Baal, alzando muchos las cejas y refiriéndose a su poca educación.

Susana suspiró volviendo al presente, se encontraba a unos pasos de llamar a la puerta de ‘la casa negra’, como había decidido llamarle. A partir de ese momento en que Baal había fungido como su salvador, le había revelado que ella poseía poderes, que toda su familia los había tenido y que al igual que ellos tenía que aprender a controlarlos. La condujo a la Escuela del Dragón y le dijo que él no podía ayudarla en ese sitio y que a nadie debía mencionarle su existencia.

Y así lo hizo Susana, pero entonces entendió que algo pasaba con Baal, pues al paso de los años, el seguía igual, mientras que Susana iba teniendo los cambios propios de la edad. Y como por arte de magia, algo se despertó en su interior, algo que le hacía cosquillas al convocar la imagen del apuesto Baal, y que cuando él la buscaba, que era constantemente, desembocaba en mil estallidos internos, de felicidad y de amor.

Susana cubrió los pasos que le faltaban y se dio cuenta que la puerta estaba entreabierta, la empujó y un rechinar le erizó la poca vellosidad que había en su cuerpo. Y en la totalidad de la casa, y Susana estaba segura que también en los alrededores, la voz añorada de Baal resonó.

-Te estaba esperando -Baal no gritó, pero su voz era lo suficientemente firme como para hacer temblar a Susana - Bueno, te estábamos esperando, nos encontramos en el salón -puntualizó.

Susana pensó que quizá era una trampa y que posiblemente Baal no tendría en aquel sitio a Alex, pero lo mejor era averiguarlo. Se dirigió por la casa vacía, en que las maderas de los pisos y las paredes crujían, pero no se desbarataban apenas y las tocabas. El salón debía ser aquel cuarto poseedor del portón blanco, que desentonaba con el resto de la casa, aunque en el pomo podían percibirse huellas digitales alargadas y negras, indicio del nivel que Baal, como demonio, ya había alcanzado.

Susana desenrolló la manga de su playera y la colocó sobre sus dedos, para no tocar el pomo y abrir de una buena vez aquel portón blanco; al hacerlo, Susana notó que extrañamente era la única pieza de la casa que no profería sonido alguno. Y vio, al fondo de la larga estancia, que se hallaba Alex sentado en un sillón rojo, alto y con orejas. Al ver a Susana, a Alex se le iluminó la mirada y ella casi pudo percibir su esperanza, ya que aunque no parecía atado, seguro que Baal lo tenía bajo algún embrujo. Pero Baal, parecía imperturbable, ubicado al costado derecho de Alex, le daba la espalda a Susana y veía directamente a la chimenea, donde ardía un fuego que seguramente el había encendido.

-Entonces... ¿este es tu nuevo amigo? -dijo Baal girándose hacía ella. 

-Déjalo ir -dijo Susana sin ninguna emoción en la voz.

-No es tan fácil -dijo Baal sopesando sus posibilidades de que Susana no echara a correr hacia Alex, si ella lo intentaba estaba dispuesto a liquidarlo.

-Puedo ayudarte a conseguir otro -ofreció Susana con insensibilidad al resto del mundo.

-No, lo quiero a él porque tú lo quieres, ¿cierto? -Baal no pudo esconder la amargura de su voz y Alex miró con extrañeza a Susana, creyendo comprender por vez primera su mal humor, seguro que su vida con y sin Baal, siempre había estado llena de dificultades.

-Las cuestiones de mi vida sentimental ya no son de tu interés, no desde que me abandonaste y engañaste, ¿cierto? -ella añadió con crueldad.

-Pero tu sabes porqué lo hice -dijo Baal desesperado.

- Sí, porque eres un ególatra, un demonio que juega con los humanos, una basura -a Susana le dolió haber dicho eso último, pero no tanto como a Baal haberlo escuchado.

-¿Y si te digo que me perdones?, ¿qué he sido un tonto por haberte alejado de mi vida?.

-No te creería, estás dispuesto a acabar con Alex, ¿no? -Baal no contestó-. Pues si tanto te duele que yo piense en él, como pensaba en ti, déjalo ir y acaba conmigo, así no tendríamos que pasar nuevamente por esta situación -propuso Susana.

-¡NO! -gritó Alex reclamando su presencia y rechazando un posible sacrificio.

-Tu amado no lo quiere y yo tampoco -dijo Baal cambiando de actitud repentinamente.

Pero Susana llevaba mucho tiempo preparándose para ese momento y esa última frase, marcó la sentencia de Baal. Susana se llevó las manos al pecho e introdujo una de ellas por el cuello, bajo la playera. Baal permaneció estático y Alex apenas respiraba.

Susana, en un rápido movimiento extrajo su gran amuleto, aquel que le había regalado el profesor Augustus, su mentor en la Escuela del Dragón, en el que había concentrado toda la energía de sus noches de llanto por el abandono de sus padres, por la muerte de su abuela y por el engaño de Baal. Tenía ahora en sus manos, el amuleto que llenó de la constante felicidad que le habían traído Amalia e Isa, por eso Susana siempre lucía malhumorada, porque había cambiado el sentir de todas aquellas extremas emociones, por almacenarlas en aquel objeto mágico.

Y Alex no supo porqué pero cerró los ojos, y aún así percibió un destello de luz tan blanca y brillante, que parecía ser el inicio de la vida. La última imagen que Alex se llevó a la dimensión de los sueños, fue a Susana sonriéndole con tristeza y apretando aquel medallón con decisión, como si de ello dependiera todo el mundo.

-¡Susana! -gritó Alex, despertando en una cama extraña, volviendo de la inconsciencia y recordando la sonrisa de Susana.

-¡TODO ESTÁ BIEN! -dijo Isa en su característico grito.

-¡¿Cómo qué todo está bien?! -Cuestionó asustado Alex, mirando con dificultad a Amalia, a Isa y al profesor Augustus que estaban de pie a un costado de su cama –¿Dónde estoy? -preguntó.

-Querido Alex no te angusties -contestó el profesor-, estamos en el servicio médico de la Escuela del Dragón -señaló.

-¡¿Y Susana?!, ¡¿qué pasó con Baal?! -Alex intentó levantarse, pero Amalia le colocó un brazo de forma ruda, en el estomago, impidiéndole cualquier movimiento.

-Es difícil explicar Alex, Baal se ha ido, la fuerza del amuleto de Susana ha sido muy fuerte -apuntó Amalia.

-¡Pero díganme!, ¿qué fue lo que pasó? -los tres permanecieron callados y Alex supo que no todo había salido bien, no entendía aquella magia, era apenas un Iniciado, pero su corazón le decía que algo había cambiado con Susana.

***


Era el último día del curso en la Escuela del Dragón, el sol golpeaba las paredes externas con un candor especial. Las sillas estaban dispuestas y decoradas para proceder con un evento que había motivado por un par de meses a toda la comunidad académica. Como Intermedio, Alex debía ayudar en la ceremonia de graduados de los Patrones, y además, entregar un reconocimiento muy especial. El jardín de la ceremonia ya estaba repleto y la directora Brandela Burg, dio un mensaje de bienvenida a los padres y un mensaje emotivo a los alumnos. Amalia, como la mejor estudiante del nivel Intermedio, dio un discurso sobre la amistad y en algunos puntos gritaba demasiado, parecía que juntarse con Isa ya había surtido su efecto. Al final todos le aplaudieron, porque dijo cosas que hicieron mella en su memoria y porque también ya había dejado de gritar.

Y entonces el profesor Augustus, decidió dar pie al homenaje del día.

-La valentía es algo que todos poseemos, pero que muy pocos decidimos liberar, por ello, les pido un caluroso aplauso, como este día, para recibir a la persona que se desprendió de sus temores, sin cuestionarse siquiera -Todos aplaudieron y esperaron a quien subiría a la tarima del escenario. Con una sonrisa tímida, Susana arribó con prontitud las escaleras laterales y se encaminó hacia el micrófono, mientras Alex la seguía con las manos ocupadas en una almohadilla, recordando las palabras pronunciadas por Susana al recuperarla.

-Vacié la energía del amuleto en Baal, rogando porque no se inclinara en tu dirección, pero su ser era tan pútrido, que el impacto con mi energía fue muy grande, lo destruyó, pero la energía no sabía para donde continuar y seguía fluyendo, así que regresó hacía mí, venía en mi dirección y pensé que se acercaba el final, la habitación estalló y yo me disolví por un momento. Cuando desperté, vi el suelo a través de un distorsionado cristal y no podía moverme, sentir o hablar, y así pasé lo que creí eran años, hasta que del otro lado del cristal pude ver a Amalia, Isa y al profesor Augustus. ¡Quedé atrapada en el amuleto!, ¡¿puedes creerlo?! -Susana había finalizado su relato con nerviosismo, parecía otra persona, una persona que a Alex le gustaba más.

El sol deslumbró a todos, y Alex se hizo visera con la mano, Susana le sonrío y Alex entendió que debía despertar de su aturdimiento, porque a partir del regreso de Susana, siempre le pasaba eso, bueno, si la tenía cerca. Alex finalmente tomó el micrófono.

-En nombre de todos los Iniciados, Intermedios y Patrones, te nombró Máxima patrocinadora -dijo Alex entregándole una medalla, que en realidad era su amuleto, reparado y mejorado por el profesor Augustus. A Susana se le escaparon unas cuantas lágrimas, pesadas y cálidas, que Alex no dudo en limpiar con el dorso de la mano.

-Esto lo debemos celebrar -propuso Alex en voz baja y sonriendo de oreja a oreja, mientras la audiencia presente, a sabiendas de la hazaña de Susana, aplaudía sin parar.

-¿Es una cita? -cuestionó Susana con candidez.

-Por supuesto -confirmó Alex, sintiendo que un mar se agitaba en su interior.

FIN

By Athena Rodríguez