martes, 12 de mayo de 2015

¡TENEMOS GANADORA EN EL CONCURSO "PRIMAVERA"!

Así es, según la ONCE de ayer, 11 de Mayo, el número ganador es:


Y la que tiene la papeleta, y por lo tanto, es la ganadora de este concurso, es:

LISTA

1. Isabel 00-01-18-51-52

2. Sara del Pozo 02-19-20-53-54

3. Maria Esther B. C. 03-21-22-55-56

4. Sara Moreno 04-23-24-57-58

5. Nerea Bloguera 05-25-26-59-60

6. Déborah F. Muñoz 06-27-28-61-62

7. CAM 07-29-30-63-64

8. Lydia db 08-31-32-65-66

9. Carolina Ortigosa 09-33-34-67-68

10. Isabel I 10-35-36-69-70

11. Entre Huellas de papel 11-37-38-71-72
 
12. Angy W. 12-39-40-73-74

13. Daniel de Culla 13-41-41-75-76

14. Alicia 14-43-44-77-78

15. Berta March 15-45-46-79-80  

16. Espe 16-47-48-81-82
 
17. Nosololeo 17-49-50-83-84

¡CAM!

¡FELICIDADES!

Tienes 48h para reclamar tu premio. Has de hacerlo enviando un email al correo del club, con tus datos postales.

¡Saludos, people!

lunes, 11 de mayo de 2015

LISTA DE CONCURSANTES EN EL CONCURSO PRIMAVERA:



1. Isabel 00-01-18-51-52

2. Sara del Pozo 02-19-20-53-54

3. Maria Esther B. C. 03-21-22-55-56

4. Sara Moreno 04-23-24-57-58

5. Nerea Bloguera 05-25-26-59-60

6. Déborah F. Muñoz 06-27-28-61-62

7. CAM 07-29-30-63-64


8. Lydia db 08-31-32-65-66


9. Carolina Ortigosa 09-33-34-67-68


10. Isabel I 10-35-36-69-70


11. Entre Huellas de papel 11-37-38-71-72

 

12. Angy W. 12-39-40-73-74

13. Daniel de Culla 13-41-41-75-76

14. Alicia 14-43-44-77-78


15. Berta March 15-45-46-79-80
 


16. Espe 16-47-48-81-82
 

17. Nosololeo 17-49-50-83-84

Con el sorteo de la ONCE, de esta noche, 11 de Mayo, sabremos quién será la ganadora de este concurso y la que se llevará a casa, el fabuloso lote que se está sorteando.

 ¡Saludos y suerte a todas!

VOLVIENDO AL TEMA DEL RETO, TEJIENDO UN RETO:

Informaros que le toca hacer el capítulo 16, a Nadia Salamanca F. 

El 17 a:

-Ariuska

El 18 a:

-Angy W. 

En este enlace se puede ver/leer, lo que hay escrito a fecha de hoy, de la historia que está siendo tejida en este reto:


PAUTAS a tener en cuenta: 

-Para empezar, la protagonista femenina se llama Jessica (su amiga Emy, una peliroja de ojos verdes muy charlatana, la llama Jessi). Es morena y sus ojos son del color de la miel (marrones claros). Vive en un duplex y su vehículo de transporte es una motocicleta. Tiene 17 años y vive con su viudo padre, Lucius. Estudia en un instituto donde se usa obligatoriamente uniforme.

-Richard, el guaperas del instituto (el mismo en el que estudian Jessie y Emy), es rubio con ojos azules. Tiene también 17 años. Su medio de transporte es también una motocicleta. Tiene un hermano llamado Ryan, que trabaja en un bar por las noches, con el que convive (viven los dos solos). Richard también trabaja en dicho bar, pero los fines de semana. Canta como todo un profesional, aunque pocos lo saben, y se está planteando unirse a la banda de Jack (que está compuesta también por un batería de pelo rojizo, llamado Luc).

-Jack, un morenazo de ojos negros con pinta de ser un chico duro, siempre lleva puesta una chupa de cuero y, en ocasiones, gafas de sol. Tiene 18 años. También estudia en un instituto, pero no en el mismo en el que lo hacen Richard, Jessi y Emy. Conduce una moto, una Harley Davidson. Toca la guitarra y hace de vez en cuando conciertos con un alto muchacho de pelo rojizo llamado Luc, que toca la batería. Su ex-novia se llama Noelia, y ésta, se resiste en dejarlo ir. Además de todo esto, Jack, un año atrás, por culpa suya, envió al hospital a la que era entonces su novia, una tal Diana. La muchacha está actualmente en coma, tras haber sufrido un accidente de coche, donde Jack era el que conducía mientras participaba en una carrera ilegal de coches.

-Emy, la mejor amiga de Jessica, además de ser peliroja de ojos verdes y muy habladora, está locamente enamorada de Richard. Sus sentimientos habían estados ocultos, hasta que se los hizo conocer a Jessi y a Richard.

-Anna, es la "chica fácil" del instituto. Es rubia de bote con mechones rojizos y con los ojos marrones tan oscuros, como el color de la cocacola. Está colada por Richard. También conduce una motocicleta y va al mismo instituto en el que estudia Jessica y cía.

-Noelia, es la ex de Jack. Conoce su secreto y no duda en utilizarlo a su favor, chivándoselo a Richard, para lograr atraparlo otra vez. Es fría, calculadora, y se resigna a perder; la palabra "perdedora" no aparece en su diccinario particular. También se piensa que siempre acabará consiguiendo todo lo que se proponga, aunque tenga que jugar sucio para salirse con la suya.

-Diana, una cantante castaña que fue novia de Jack, hasta que con él, una año atrás, tuvo un accidente de coche en una carrera ilegal, y acabó hospitaliza. Actualmente está allí en coma.

-La palabra WhatsApp, se escribe tal como la acabo de poner.

-Los guiones de las conversaciones son como este: —  (si no se sabe cómo ponerlo porque no lo encuentran en el teclado, entonces, que copien y peguen el que acabo de poner como ejemplo)

-Las comillas que expresan una conversación por WhatsApp o por medio de otros mensajes, y también los pensamientos de los personajes (dichas frases, además de ir entre comillas, se escribirán en cursiva), son las siguientes: « » 

-No hay que olvidar narrar a veces contando lo que hacen los protagonistas masculinos. Sé que la protagonista principal es Jessica, y casi siempre se escribirá narrando lo que ella hace y lo que le sucede. Sin embargo, como hemos visto en un par de capítulos (el 2 y 4), hay que narrar de vez en cuando, lo que hacen/sienten, los otros dos personajes de peso (Richard y Jack).

Creo que eso es todo... Se irán sumando más pautas, según se vaya recopilando/surgiendo, nuevos datos a tener en cuenta...


¡Saludos!

CAPÍTULO 15 DE INDECISA (historia que se está llevando a cabo en el reto, Tejiendo un cuento)

CAPÍTULO 15

(Mari Perea)

    Emy se alegraba de ver a su amiga más tranquila tras la conversación a tres bandas que habían mantenido, ahora que estaba en los brazos de Richard. Aunque para ello Jessi tuviera que estar justamente así, abrazada al que era el amor plátonico de su vida.
    Instantes después
, cuando los vio besarse, supo que tenía que olvidarse de dicho amor que a todas luces no era correspondido.
    Resignada y la vez feliz por su amiga ante tal escena, suspiró. Pero de pronto, un flash rompió el momento tan tierno y tan romántico que estaba sucediendo ante sus ojos. Todavía no se había recuperado de la sorpresa, cuando segundos después, la aparición de una rubia desconocida que, tras la foto robada, dijo que gracias a eso tendría de nuevo a Jack para ella, captó su atención.
    —¿Quién eres y qué quieres? —dijo entonces ella enfurecida, sin poder evitarlo, cuando fue consciente de que dicha intrusa venía con malas intenciones.
    —Contigo no va la cosa, pelirroja —fue la respuesta de la rubia desteñida.
    —¡Claro que va conmigo!, te estás metiendo con mi mejora amiga y con mi amigo.
    —No tengo problema en declararte la guerra a ti también, pelirroja —aclaró la rubia, aparentemente divertida con la situación.
    —Tengo nombre, para tu información —le aclaró Emy a la vez que le daba un manotazo al móvil con el que la entremetida había hecho la foto y que todavía seguía sujeto entre sus manos, haciéndolo caer al suelo.
    —Eres... —empezó a decir Noelia visiblemente molesta, mientras hacía el amago de lanzarse sobre ella para golpearla por su osadía.
    —¡Basta! —gritó Richard, interponiéndose ante la rubia y evitando así que ésta la lastimara a ella—. Lárgate de aquí y déjanos en paz. Si quieres decirle a Jack que he besado a Jessica, pues adelante, díselo. Él ya sabe que yo también la amo y que voy a luchar por ella. —Se giró y la miró por encima del hombro y le dijo—: Emy, llévate a Jessi a tu casa y ya mañana veremos qué pasa.
    —Ten por seguro que Jack sabrá de vuestro beso —aseguró Noelia ignorando a Emy y centrándose en Richard; en esos momentos estaba agachada en el suelo recogiendo su teléfono, que para su buena fortuna, solamente se había arañado un poco y seguía operativo—. De hecho, la foto la hice desde su WhatsApp, y la misma le ha llegado directamente —reconoció satisfecha y con voz triunfante.
    —¿Richard? —dijo de pronto Jessi, tras reaccionar después de haberse quedado como petrificada con la aparición de la rubia; ver a su amigo echando humo por las orejas y con intenciones de abalanzarse sobre aquella desconocida para estrangularla, la sacó de su estupor inicial.
    —Jessica, ve con Emy y descansa. Mañana veremos mejor las cosas con la cabeza fría y hablaremos del tema —dijo finalmente el muchacho una vez estuvo más calmado; Noelia había retrocedido un par de pasos, viendo el peligro al que se estaba exponiendo gracias a su lengua viperina.
    —Anda, Jessi, vamos que te vendrá bien descansar —le animó Emy a su amiga, tirando de ella hacia las motos.
    —Emy, creo que no tendrías que dejar solo a Richard con Noelia —balbuceó la joven, preocupada por Richard, pues la rubia ésa había demostrado ser una víbora sin compasión ni corazón.
    —Tranquila, él sabe cómo tratar a muchachas como ella —fue lo último que le dijo a su amiga, antes de arrancar su moto.
    El camino hacia su casa lo hicieron en pocos minutos ya que no quedaba muy lejos del lugar donde habían quedado para hablar. Y cuando llegaron, las dos fueron directas a su dormitorio y sin apenas hablar de lo ocurrido, ambas se acostaron.
    Emy era consciente de que Jessi tenía que descansar y pensar en todo lo que le estaba pasando desde que invitó a Jack al cine sin conocerlo siquiera, aquella ya lejana noche.
    También ella estuvo pensando en ello. De hecho, estuvo a punto de echarle en cara que había sido una irresponsable e impulsiva, que no se pensaba bien las cosas antes de actuar. Pero, se lo pensó mejor. Se dijo que aunque quería lo mejor para ella y que lo más lógico sería decirle todo eso, le daría tiempo para que recapacitara por sí sola y aprendiera a pensar las cosas antes de tomar una nueva decisión, decisión que podría afectar en su vida.
    De momento, la acogería allí con ella, hasta que estuviera preparada para hacer las paces con su padre y regresar a casa.

***

    Jessica seguía teniendo la mente tan liada como horas antes cuando había discutido con su padre y había acabado ganándose, según él, una merecida bofetada.
    Aunque ahora ella, pensando fríamente las cosas, reconocía que se había precipitado con Jack, seguía sin arrepentirse de haberse liado con él. Según la conclusión a la que llegó tras mucho recapacitar, lo que estaba claro como el agua era que gracias a su aparición, ella se había sentido viva y querida. De ahí que no pensara que había cometido un error cuando decidió intimidar con él. Que tenía que haber ido más despacio... Cierto. Que tenía que haberlo conocido un poco mejor antes de permitir que la besara y se tomara ciertas libertades con ella... Cierto. No obstante, lo hecho, hecho estaba. Ahora tocaba lidiar con todo eso y con Richard; de él tampoco se olvidaba.
    Pensando en todo eso, la muchacha acabó cayendo en los brazos de Morfeo, pero solo estuvo en los mismos hasta que Emy, pocas horas después, la despertó para que se arreglara, pues tenían que ir al instituto.
    La mañana fue muy tranquila y las clases le ayudaron a no pensar en nada de lo ocurrido desde que descubrió la existencia de Diana, que fue lo que había desencadenado todo aquel caos mental en el que ahora se encontraba atrapada.
    Jessica había decidido que era el momento de ordenar su vida y pensar en lo que era bueno y lo que no para ella. Eso fue lo que le había dicho a su querida Emy cuando ésta le había preguntado esa misma mañana, cómo se encontraba y si había tomado una decisión con respecto a Jack. Le había respondido que pondría las vivencias vividas desde que lo conoció, en una balanza, y que sopesaría los pros y contras. Y que, cuando supiera qué pesaba más, así haría.
    —¿Papá? —preguntó al hombre que estaba junto a su moto esperándola.
    —Hija, quiero pedirte perdón por la bofetada que te di ayer; no era mi intención lastimarte —reconoció éste todo afligido y con ojeras bien definidas, señal de que apenas había pegado ojo en toda la noche—. Tienes que entenderme, fue enterarme de que tu novio había hecho que su anterior novia estuviera en coma, y ponerme enfermo. Eso, junto con tu comentario radical, me superó.
    —Te entiendo, papá, y te agradezco que te preocupes por mí y que no quieras que sufra por culpa de nadie. Pero ya soy mayorcita para cometer mis propios errores e intentar resolverlos por mi cuenta. Sé que te tengo a ti para cualquier cosa que necesite, pero déjame a mí decidir lo que creo que es bueno o no para mi persona.
    —De acuerdo, hija, dejaré que tú decidas sobre tu vida. Pero si necesitas ayudas o consejo, recuerda que puedes contar conmigo.
    —Lo sé, papá, y te lo agradezco. —Fue decir eso, y lanzarse a sus brazos.
    —¿Vienes a casa? —le preguntó Lucius tras el efusivo abrazo que se dieron.
    —Voy a casa de Emy a terminar unas tareas y en cuanto termine, voy a casa. Me imagino que será ya para la cena.
    —De acuerdo. Hasta la cena entonces, hija —dijo el hombre despidiéndose de ella con un beso en la frente. Justo en ese momento, Emy apareció.
    —¿Nos vamos, Emy? —le preguntó Jessi, en cuanto la tuvo a su altura y su padre se alejó de ellas.
    —Sí —afirmó la peliroja—. ¿Qué ha pasado con tu padre? —preguntó cuando comprobó que el hombre estaba lo suficientemente lejos como para no escucharlas.
    —Me ha pedido perdón y hemos aclarado las cosas.
    —Me alegra mucho saber que os habéis reconciliado. —Emy era completamente sincera. Odiaba ver a su amiga afligida y peleada con su progenitor—. ¿Hasta cuándo vas a estar en mi casa? —preguntó segundos después, mientras ambas se ponían los cascos dispuestas a subir en sus respectivas motos e irse en breve.
    —Hasta la hora de la cena.
    —Pues vamos que podamos hacer todas las tareas al completo y así tengamos el fin de semana libre —convino Emy justo antes de arrancar su moto.
    La tarde de estudio la habían planeado durante el descanso, en el recreo, y según el planing que habían organizado, dejarían todas los deberes hechos antes de la hora de la cena. Y Jessica esperaba que fuera así, pues no quería llegar tarde y más ahora que había hecho las paces con su padre; no quería fastidiarla de nuevo siendo inpuntual.
    Así que, cuando llegaron a la casa de Emy, ambas se pusieron manos a la obra con las tareas sin distrarse ni descansar. Y gracias a eso, terminaron media hora antes de lo planeado.
    Cuando Jessica lo tuvo todo recogido y guardado en su mochila, se despedió de Emy tras haber quedado previamente con ella para salir juntas ese fin de semana. Y con las mismas, se fue hacia su casa donde ya le esperaba su padre con la cena lista.
    —Buenas noches, hija, te he preparado tu cena favorita. —Lucius se la había preparado para compensar su mal hacer del día anterior.
    —Buenas noches, papá, muchas gracias por la cena. No tenías que haberte molestado.
    —Lo sé, pero es lo mínimo que podía hacer después de mi brusco comportamiento de...

    Ring Ring Ring Ring

    El sonido del teléfon fijo sonando, interrumpió la conversación.
    —Dígame —dijo Lucius tras descolgar el teléfono.
    Segundos después, en los cuales el hombre estuvo escuchando lo que le decían por la otra línea, le ofreció el aparato a su hija.
    —Jessica, hija, es para ti.
    —¿Quién es? —le preguntó ella, antes de atender la llamada.
    —Es Richard.
    Sin perder más el tiempo, la muchacha se puso el aparato en el oído.
    —Jessica, tengo una mala noticia... —comenzó a decir el chico, con un matiz de preocupación en la voz.
    —¿Qué pasa, Richard? —Ahora la voz de ella la que sonaba preocupada.
    —No quiero que te alteres. Pero creo que deberías saber que Jack ha tenido un accidente y que está en el hospital.
    A Jessica casi se le cae el mundo encima cuando escuchó eso. Sus peores temores se estaban haciendo realidad.
    —Pero... ¿cómo? Y él... ¿cómo está? Dime que esta bien, Richard, dime...
    —Tranquilízate, Jessica. Él está en observación. No tiene nada grave. Estuvo participando en una carrera, y al fallarle los frenos, se estrelló contra un muro de contención. Gracias a que llevaba el cinturón puesto, no rompió el parabrisas con la cabeza cuando se la golpeó, y los daños han sido menores.
    —¡Menos mal! —exclamó tras suspirar, alivida al saber que todo había quedado en un susto.
    Tras despedirse de Richard y darle las gracias por haberle informado sobre lo ocurrido con Jack, se dirigió a su padre, que había escuchado la conversación con atención.
    —Tengo que ir al hospital, papá, tengo que asegurarme de que es cierto que Jack está bien. —Sin esperar a que su padre le diera la aprobación, se puso en marcha.
    —Espera, hija, yo te llevo y te acompaño. —La detuvo Lucius, cuando la joven estaba ya con casco en mano, junto a la puerta de entrada.
    Jessica le agradeció el gesto con un asentimiento de cabeza. Dejó el casco de nuevo en su sitio y siguió a su padre hasta el garaje. Ambos montaron en el coche en silencio, con semblantes serios, y se dirigieron al Hospital donde Richard había dicho que Jack se encontraba en observación.
    En cuanto llegaron, Jessica dejó dicho en el mostrador que era la novia de Jack. Dio sus datos y la dejaron pasar. Tras hablar con el doctor y comprobar que era cierto que todo iba bien, tal como le había dicho Richard, pidió verle. El doctor accedió, y le dijo que le acompañara.
    Y eso hizo Jessica, ir tras él seguida de su padre, que le pisaba los talones. Sin embargo, antes de llegar al lugar del destino, una enfermera detuvo un momento al médico para hacerle una consulta, interrumpiendo la marcha.
    Justo donde los cuatro estaban detenidos, había una puerta abierta al lado. Ni Jessica, ni tampoco Lucius, pudieron evitar echar un vistazo mientras esperaban a que el doctor reanudara la marcha. Y lo que vieron, los dejó a los dos, estupefactos.
    —Diana... —susurron los dos a la vez, totalmente paralizados por la sorpresa.

jueves, 7 de mayo de 2015

OS RECUERDO ESTE CONCURSO QUE EL 11 DE MAYO FINALIZA:


Concurso


Avisaros que todavía no hemos alcanzado los 16 participantes mínimos exigidos. Así que, ¿a qué esperan para darle publicidad? Así, los que ya estén participando, no habrán perdido el tiempo, jejeje

LISTA PROVISIONAL DE CONCURSANTES:

1. Isabel.

2. Sara del Pozo


3. Maria Esther B. C.


4. Sara Moreno


5. Nerea Bloguera


6. Déborah F. Muñoz


7. CAM

 
8. Lydia db
 
9. Carolina Ortigosa

10. Isabel I


11. Entre Huellas de papel


12. Angy W. 


13. Daniel de Culla

14. Alicia

15. Berta March

Como ven, nos falta simplemente 1 participante... A ver si hay suerte!!!

¡Saludos y a correr la voz!

miércoles, 6 de mayo de 2015

AQUÍ OS DEJO EL CAPÍTULO 14, DE LA MANO DE MARÍA ORGAZ:

CAPÍTULO 14

(María Orgaz)

Jack llegó a casa abatido, estaba derrotado y destrozado por dentro. Sabía que Jessica estaba muy dolida con él. No solo por su temeridad y el accidente, sino por no haberle contado la verdad desde el principio. Tal vez si hubiera sido sincero, ella habría comprendido de otra manera lo sucedido, pero ya era tarde para volver atrás.

Solo podía rezar para que la dulce joven que le había robado el corazón, quisiera volver a verle tras unos días de separación. No podía ni imaginar cómo podría levantarse por la mañana si no volvía a ver los preciosos ojos de su chica. Era el castigo por su temeridad, el castigo por continuar con las carreras, y no le estaba mal empleado, a fin de cuentas siempre pensó que debía morir para recibir lo que merecía por haber destrozado la vida de la joven Diana, a la que tanto había amado hasta que conoció a Jessica.

Todo había sido culpa de Noelia, si ella no hubiera conocido su secreto, nada habría sucedido, porque habría podido manejar la situación de otra manera. Pero aquella maldita arpía siempre estaba presente para amargarle la vida. 

Sus pensamientos fueron interrumpidos porque sonó su móvil. Acababa de recibir un WhatsApp. Se emocionó pensando que podría ser de su querida Jessica. Abrió la aplicación y su expresión se tornó en una expresión de furia y asco. Era Noelia quien había escrito.

«Cariño, siento haber sido tan brusca, pero tienes que aprender de una vez que eres mío y de nadie más».

Al leerlo, se enfadó muchísimo. Aquella loca estaba amargando su vida desde que la había conocido cinco meses atrás. Maldijo el día en que la sacó a bailar en la discoteca. Si no hubiera empezado a tontear con ella ya que había resultado ser una chica fácil, nada habría sucedido y no tendría a una loca acosadora jodiéndole todos los días. Bastante mal había hecho él las cosas como para que la arpía ayudase a que fuese todavía más desgraciado; la muy loca no aceptaba la roptura que tuvo lugar un par de meses atrás.

Fue a la ducha para tratar de calmarse y pensar qué podría hacer para recuperar la confianza de Jessica. Tenía que ser algo espectacular que la dejase sin palabras para así poder volver a estar con ella, pues lo que más deseaba en el mundo era poder volver a abrazarla.

***

Jessica se encontraba delante de su padre con los ojos como platos al observar las fotografías que sostenía en las manos con unas imágenes impactantes de una chica hospitalizada. Se imaginó que sería Diana, el amor de Jack, aquella joven castaña que por culpa de una imprudencia y de la testoterona de un puñado de tíos estaba casi sin vida postrada en una cama. Se dio cuenta de que había una carta, quería leerla, ver si contaba toda la historia tal como la había escuchado personalmente de Jack. 

Jessi tenía miedo de que hubiera algún secreto más de aquel fatídico accidente que le hubiera seguido ocultando, aunque en el fondo de su corazón no podía evitar querer permanecer junto al joven. Pero el rostro furioso de su padre frenaba su impulso de arrancarle la carta de las manos o de salir corriendo.

—Papá, yo... 

La joven no sabía lo que responder porque ni ella misma sabía lo que pensar de toda aquella situación. Por no hablar de que no sabía qué decir sobre quién era Jack. Hasta aquel momento era su novio, pero no sabía lo que sería a partir de aquel día.

—Siéntate, porque me parece que tienes muchas cosas que contarme —ordenó con voz firme mientras señaló el sofá del comedor.

Jessica obedeció a su padre sin pronunciar palabra. Se imaginaba la descomunal y desproporcionada bronca que le caería por haberle ocultado cosas. Aunque no toda la culpa era suya, a fin de cuentas no tenía ni idea del pasado de Jack. Pero claro, si casi no le conocía. Había sido una imprudente aquel día en el baño, pero aquellos ojos, aquella sonrisa torcida... Era recordarle y su cuerpo se estremecía haciendo que un ligero rubor se instaurase en sus mejillas.

—Empezaremos por lo que debiste contarme hace unos días. ¿Quién es ese Jack y de qué le conoces?

—Pues nos conocimos hace no mucho tiempo y la verdad es que nos gustamos. —La joven no quería dar demasiados datos sobre el primer encuentro ya que la reprimenda sería mucho peor. 

En su mente retumbaban las palabras que desde pequeña le había repetido su progenitor «nunca hables con desconocidos».

—¿Quién es la chica de las fotografías? Aunque no hace falta que me digas nada, por lo que pone en la carta, ya sé la respuesta. Pero si que quiero saber qué es lo que sabes de esa historia. 

Lucius observaba a su hija con los ojos entrecerrados y una seriedad que pocas veces había mostrado hacia ella. Pero la situación era muy grave; no permitiría que su hija sufriera ningún daño siempre que lo pudiera evitar.

—Era la novia de Jack. Tuvieron un accidente, por eso ahora la chica está en coma. 

Jessica intentaba mantener la compostura y contener las lágrimas, algo extremadamente complicado teniendo en cuenta que tenía que asimilar toda la situación a la vez que respondía al interrogatorio de su padre. Le estaba resultado muy duro ya que quería a Jack, pero imaginar todo aquello partía su alma en dos.

—Ese Jack cometió una enorme imprudencia y como has visto, por su culpa una inocente chica está en coma. Es un irresponsable. Así que, no quiero que te vuelvas a acercar a él, jamás. ¿Entendido? —No le dio tiempo a su hija para que le respondiera, continuó hablando mientras no dejaba de mirarla fijamente a los ojos—: Ahora sube a tu cuarto, estás castigada hasta nueva orden.

La conversación había terminado al menos para Lucius que bajó la mirada para volver a leer la maldita carta que le había amargado la tarde. No obstante, para Jessica la conversación no había llegado a su fin. Aunque Jack era un temerario todo lo que había sentido estando con él era sincero, era real. Había podido ver parte del alma del joven cuando éste cantó en privado para ella. Por eso, no se pudo contener, se dejó llevar por su corazón, por sus sentimientos, recordando todos aquellos hermosos momentos vividos junto a Jack, y dijo:

—Soy mayorcita para saber si debo ver a Jack o no. No me lo puedes prohibir. Si quiero seguir viéndole es mi problema, es cosa mía. No tienes derecho a meterte en mi vida. 

No pensaba lo que decía, tan solo se dejó llevar por lo que le decía su corazón. Un corazón que debía decidir si continuar con Jack o apartarse de él, pero no quería que nadie influyera en su decisión y mucho menos que le ordenasen nada. No había aceptado órdenes de su padre con casi dieciocho años, y no empezaría a hacerlo en aquel instante.

Lucius abrió los ojos desmesuradamente ante las palabras de su hija. No podía creer que quisiera poner su vida en peligro para que aquel macarra inconsciente la enviase también a ella al hospital. Estaba tan furioso que su cuerpo actuó solo, su mano se elevó dándole un sonoro bofetón que desestabilizó a la muchacha. 

Ella trató de recomponerse, pero el bofetón había sido muy fuerte y por ello le costó reponerse. Instantes después, puso la mano en la mejilla rosada por el golpe mientras cálidas lágrimas comenzaron a salir sin control alguno.

—¡Te odio! —gritó mientras salió corriendo por la puerta principal de la vivienda.

Necesitaba pensar, en Jack, en Richard, en lo sucedido a esa tal Diana... Eran demasiadas cosas juntas y no podía más, enloquecería si no tenía un respiro para poder pensar en todo aquello. Corrió y cogió su moto para marcharse de allí mientras los gritos de su padre llamándola se iban alejando cada vez más hasta que dejó de oírle. Fue muy deprisa con la moto, siempre había amado la velocidad, y en aquel momento era un bálsamo para su dolor, para que se llevase las lágrimas y todo lo acontecido durante la tarde. Tras conducir y conducir con los ojos empañados por las lágrimas, sin saber porqué se detuvo y se quedó sorprendida de dónde se había detenido. Era la carretera que llevaba al mirador donde había tenido aquella maravillosa cita con Jack. No entendía cómo su subconsciente había recordado el lugar y había acabado allí, seguramente para torturarse más todavía.

Se bajó de la moto y se sentó en el suelo mirando las estrellas, pues ya había anochecido. El cielo mostraba una estampa preciosa, como si del cuadro de un pintor famoso se tratase, era una auténtica obra de arte creada por la naturaleza.

Comenzó a recordar cómo había llegado hasta aquella situación. Todo por un maldito malentendido en el cine, de no haber ido Richard con Anna, ella no habría buscado a un acompañante, no hubiera buscado a Jack y nada de todo aquello habría sucedido, pues si hubiera tenido la cita a solas con Richard ahora sería su novio y estaría feliz. Pero no podía negar que todo aquel tiempo en el que había estado con Jack había estado pletórica y muy alegre además de sentirse querida y viva. Pues aquel joven motero de sonrisa torcida había llegado hasta su corazón.

Fue recordando todo lo vivido con Jack, todo lo que sentía por Richard, al que había visto preocupación en la mirada cuando le contó la verdad sobre su novio. Tal vez era cierto que quería conquistar su corazón de forma sincera. Pero su mente le recordó que el rubio que todavía ocupaba una parte en su corazón se había besado con su mejor amiga Emy. Era cierto que sentía celos pero... necesitaba a su amiga más que nunca. Llevaba días echándola de menos, echando de menos la relación que habían tenido desde pequeñas. Cogió su móvil para llamarla, pero se dio cuenta de que tenía varios WhatsApps de su amiga. Por lo que Jessica dibujó una amplia sonrisa en su rostro, tal vez ya podrían volver a ser las de siempre. Abrió los mensajes con mucha ilusión.

«¿Estás bien? ¿Dónde has ido? Tú padre acaba de llamar a mi casa para ver si estabas aquí. Estaba histérico y no paraba de gritar. Y me he quedado preocupada».

Su amiga estaba preocupada, entonces quizás podrían hablar. Seguro que ella le ayudaba a decidir, porque aunque quería a Jack, todo lo sucedido con Diana era... muy complicado de asimilar. Así que no se lo pensó y respondió rápidamente.

«Mi padre y yo hemos discutido muy fuerte, y hasta me ha dado un bofetón. Necesitaba pensar porque ha pasado algo muy grave. ¿Crees que podríamos quedar para hablar un rato? Necesito recuperar a mi amiga».

Observó la pantalla hasta que salió el doble check que indicaba que su WhatsApp estaba enviado y casi creyó saltar de alegría cuando vio que el doble check se puso azul, señal de que Emy había leído sus palabras. Debajo del nombre de usuario vio la palabra "escribiendo..." y se levantó de un salto por la emoción. En unos pocos segundos tuvo la respuesta de su amiga.

«¿Qué ha pasado? No me asustes... De acuerdo. Quedamos en el parque del insti, que si mi padre te ve llamará al tuyo. Le diré que me voy al cine, así tendremos tiempo para hablar. Ahora nos vemos».

Jessica se puso el casco y arrancó la moto para llegar al lugar donde se encontraría con Emy. Y tras unos cuantos minutos llegó a su destino. Su amiga ya estaba esperándola, sentada en uno de los bancos del parque. Al verla se levantó pero no se movió del lugar. Jessi fue hacia ella corriendo para abrazarla mientras su fuerza interior volvió a derrumbarse.

—No llores, tranquila. Cuéntame qué ha pasado —dijo con preocupación mientras ayudaba a su amiga a sentarse en el banco.

Jessica relató todo lo acontecido en los días en los que su amistad se había enfriado mientras Emy escuchaba con atención; la chica no quería interrumpir hasta que finalizara todo el relato. Sin embargo, no pudo evitar que en su rostro se dibujara una mueca de horror al conocer el trágico accidente de Diana. Cuando Jessi finalizó y llegó a la parte de la discusión con su padre y terminó de hablar, Emy trató de pensar bien en lo que le iba a decir a su amiga, pues veía el estado de nervios en el que se encontraba.

—Estoy sin palabras... Es que cuesta creer que haya pasado algo así. Pero recuerda que te lo dije. Te dije que no conocías a Jack  lo suficiente como para comenzar con él un noviazgo serio. No sin conocerlo primero más detalladamente. Y como ves, no me estaba equivicada —dijo su amiga en tono serio.

—Por favor, lo último que necesito ahora es que me digas eso. Además, creía que tu querías a Richard y  si yo estaba con Jack, tú tenías entonces el camino libre —contestó irritada y sintiendo celos solo de recordar a su amiga entre los brazos del rubio de clase.

—Jessica, por favor. No seas niña. A pesar de todo, creo que Richard sería mejor para ti que Jack, a la vista está por lo ocurrido. Y por mucho que me fastidie y aunque me guste Richard, yo a él no le gusto, porque está coladito por ti —reconoció triste por admitir la verdad, pues ella era consciente de que no tenía posibilidades de poder conquistarle.

Jessica vio la tristeza en el rostro de su amiga y entendía que también lo estuviera pasando mal. Había sido un poco egoísta por no tratar de comprender a Emy antes, ya que los sentimientos del corazón son complicados de controlar. Ella lo sabía muy bien, pues si hubiera controlado sus sentimientos no se encontraría en aquella batalla de emociones y sentimientos con respecto a Jack y Richard.

Estuvieron un buen rato hablando; volvían a ser las amigas de siempre. Era lógico que en un momento tan complicado, se necesitasen mutuamente. El amor era algo extremadamente complejo y doloroso, sobre todo en la adolescencia. 

Un roce en el hombro de Jessica interrumpió la conversación.

—¿Cómo estás? —preguntó Richard con gesto de preocupación en el rostro.

—¿Qué haces aquí? —La muchacha no entendía lo que hacía Richard allí; sus sentimientos hacia él eran contradictorios, por eso no sabía cómo hablarle ni cómo comportarse ante su presencia.

—Le llamé yo —confesó Emy levantando el dedo índice de una de sus manos y agachando la mirada.

—¿Por qué le llamaste? —contestó Jessi tratando de sujetar las lágrimas que se morían por volver a salir de sus ojos de lo tan afligida que estaba.

—Me preocupaste mucho al escribirme. Sabía que tendría que ver con Jack y con Richard. Por eso le pregunté —Señaló al aludido con la cabeza—, pero no me dijo casi nada. Así que pensé que lo mejor era quedar los tres y hablar las cosas —contestó con preocupación en la voz.

Jessi entendía que su amiga solo trataba de ayudar, y debía ser tremendamente complicado ya que estaba interesada en Richard. Esbozó una pequeña sonrisa y abrazó con cariño a Emy. La quería mucho y no quería volver a alejarse de ella. Se levantó del banco, cogió del brazo a Richard para hablar a solas. Necesitaba saber muchas cosas.

—¿Cómo sabías lo de Diana? ¿Por qué me lo contaste justo ahora? —Su voz sonaba autoritaria ante la atenta mirada de Richard.

—Me lo dijo una persona del entorno de Jack. Y viendo que te estabas involucrando tan a fondo con él, creí que debías saberlo. Sabes que quiero estar contigo y viendo que no he parado de meter la pata una y otra vez, sobre todo cuando he tratado de darte celos, pues pensé que abriéndote los ojos te estaría haciendo así un favor. Mis intenciones eran arreglar nuestra... —dejó la frase a medias.

—Enrollarte con mi mejor amiga no fue una buena idea. Creo que es la peor idea en la historia de las ideas. Y pegarte con Jack y sacar sus trapos sucios tampoco lo son... Dime quién es tu confidente, y qué saca a cambio de todo esto. ¿Qué es lo que le has ofrecido a cambio de la información? —preguntó seria y preocupada.

Richard veía que Jessica ya estaba rota por dentro con todo lo acontecido. Lo último que quería era darle otro mazazo emocional diciendo que su confidente era novia o al menos amante de Jack. Pero la chica necesitaba una respuesta, podía leerlo en sus ojos.

—Eso es lo de menos, no tiene relevancia alguna. Tú confía en mí. Sabes que solo quiero estar contigo y lo mejor para ti. Déjame mantenerte a salvo, por favor... —Su tono era de súplica.

El joven se acercó a Jessica rodeándola entre sus musculosos brazos. Al principio ella se quedó petrificada, pero tras unos segundos se escondió en su pecho. Dejando que las lágrimas cayeran sin control. Durante unos largos minutos ninguno de los dos se movió. Richard se sentía en el cielo, al fin tenía a la chica de sus sueños entre sus brazos. Estaba seguro de que Jack había quedado fuera de combate, y que por fin tendría la oportunidad de conquistarla.

Durante el largo y reconfortante abrazo, Jessica se sintió bien, se sintió segura. Dio gracias de que su amiga hubiera llamado a Richard para ir a su encuentro. Después de llorar todo lo que pudo, las lágrimas dejaron de caer por su rostro. Estaba más tranquila tras haberse desahogado. Se separó un poco del chico y le miró a los ojos. Conectaron sus miradas de una forma casi mágica. Hasta que él se percató de la señal rosada que Jessica tenía en la cara.

— ¿Y este golpe? ¿Jack te ha pegado? —dijo con nerviosismo en la voz y la mirada endurecida.

—No, no. Es que he discutido con mi padre... —contestó ella bajando la mirada toda avergonzada.

***

Noelia tras ver lo sucedido entre Jack y Jessica se sintió pletórica, su plan estaba saliendo a las mil maravillas. Se marchó a casa para celebrar su victoria. Más tarde volvería a charlar con Richard para ver si éste ya le había apartado a la petarda de Jessica, del camino hacia los brazos de su adonis llamado Jack; aquel joven rubio le había sido de más utilidad de la que había creído. Y lo sería mucho más. 

Envió un mensaje a su queridísimo Jack para ponerle las cosas claras. Él era suyo y de nadie más, ninguna niña pija le volvería a tocar jamás.

Después de descansar un poco, Noelia decidió salir a dar una vuelta. Tal vez encontraría a Jessica vagando desconsolada por haber descubierto el secreto de Jack. Y si podía partirle la cara o hundirla más en la miseria, lo haría. Ella por su hombre estaba dispuesta a hacer cualquier cosa. 

Como sabía todos los datos de la joven gracias al guapo y rubio de Richard, se puso a pasear por la zona con la esperanza de tropezarse con ella. Y no imaginó que el paseo sería tan gratificante...

***

Richard se sintió aliviado en parte al saber que Jack no había maltratado a Jessica. Lamentaba que se hubiera llevado un bofetón de su padre, pero entendía el enfado y el consiguiente bofetón. En casa cuando se portaba mal también había recibido más de uno. Cogió la mejilla de la joven para que sus miradas volviesen a conectar, y así lo hicieron. Hasta pudo ver una pequeña sonrisa en los suaves y carnosos labios de Jessica. Fue la señal para él, se acercó lentamente hacia ella hasta que comenzaron a besarse. Parecía la escena de una película, el chico guapo besándose con la chica más hermosa del instituto bajo una noche estrellada junto a un árbol. Solo faltaba un coro de angelitos tocando el arpa.

Todo era absolutamente perfecto hasta que un flash interrumpió el momento «beso de película» y la joven reaccionó apartando a Richard de un empujón. Jessica le miraba sorprendida porque no se esperaba un beso en un momento como aquel, pero además quiso observar quién había hecho una foto. Para él había sido una interrupción de lo más inoportuna porque había roto aquella atmósfera. No podía creerlo, Noelia estaba delante de ellos con una sonrisa malévola tan amplia que juraría que le hubiera rodeado toda la cabeza. En aquel momento empezó a arrepentirse de haberse aliado con semejante arpía.

—Vaya, vaya... yo haciendo planes elaborados para librarme de ti, y resulta que tú solita haces todo el trabajo —dijo Noelia observando a Jessica que estaba sorprendida de que aquella desconocida estuviera hablando con ella y le hubiera hecho una fotografía, la muchacha estaba desconcertada y su rival se regodeaba de su ventaja—. Ahora sí que lo tuyo con Jack ha terminado. Después de ver cómo has corrido a los brazos de Richard para morrearte con él, no querrá volver a saber nada de ti jamás —añadió mientras vio con gran satisfacción cómo los ojos de Jessica se agrandaron y comenzaron a llenarse de lágrimas.

RESEÑA "A MEDIA LUZ" - NOE CASADO (Editorial Terciopelo)

http://image.casadellibro.com/a/l/t0/15/9788415952015.jpgISBN: 9788415952015 

Editorial: TERCIOPELO 

Idiomas: Castellano 

Referencia: 001006523135975 

Número de páginas: 352 

SINOPSIS:

Con un estudio de fotografía ruinoso y otros trabajos, Tina intenta sobrevivir a duras penas, hasta que finalmente debe aceptar un matrimonio de conveniencia y renunciar a uno de sus sueños. En ese momento, reaparece en su vida alguien que ha intentado olvidar por todos los medios. Alfred está acostumbrado a la buena vida; es un heredero que puede, pese al enfrentamiento que eso le supone con su progenitor, dedicarse a su verdadera vocación. También ha llevado una vida bastante licenciosa, aunque poco a poco está dejando atrás esa existencia para centrarse en su profesión.

Pero cuando todo parece normalizarse, un descuido del pasado puede situarle de lleno en el escándalo, algo que debe impedir por todos los medios, aunque para ello primero tenga que hacer memoria.

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SOBRE LA AUTORA:

http://blogs.los40.com/yu/files/2013/10/Noe-Casado.jpgNació en Burgos, donde vive y trabaja en la empresa familiar. 

Su primera novela, Divorcio, vio la luz en 2011 y desde ese momento no ha dejado de escribir. En 2012 publicó No me mires así, A ciegas y Treinta noches con Olivia. En 2013 fue merecedora del VII Premio de Novela Romántica Terciopelo con su novela A contracorriente, la continuación de Divorcio, así como publicó En tus brazos y Dime cuándo, cómo y dónde. Este 2014 han sido también publicadas Tal vez igual que ayer, Desátame y Abrázame

OPINIÓN PERSONAL: 

La portada, aunque no es la típica de la que estamos acostumbradas en las novelas románticas, lo cierto es que, a mi parecer, tiene un atractivo. Me gusta, al igual que el título que me parece correcto.

Con respecto a la pluma de esta gran autora a la que ya he tenido el placer de leer en varias ocasiones, deciros que me sigue gustando. Su prosa es ágil, amena y concisa.

Sobre la trama de esta historia, deciros que poco más hay que añadir a lo que ya nos cuenta en argumento de por si.

Tenemos a Alfred, un joven y apuesto médico, que en el día de la boda de su hermana, queda prendado de la fotógrafa encargada de fotografíar el evento. De ahí que se proponga seducirla, creyendo que al ser una chica liberal haciendo un trabajo de hombres, no pondría pegas a la hora de llevársela a la cama. Y al final lo consigue, pero no precisamente porque ella fuese una chica fácil sin escrúpulos a la hora de acostarse con un desconocido. No. Ella cae rendida a sus pies, porque queda prendada de sus artes de seducción. La pobre, ignorante en lo referente a la seducción y al sexo, acaba entregándose a él. Sin embargo, ese primer encuentro no resulta conmemorativo para ninguno de los dos. Él, Alfred, al ver la poca participación de ella en la cama, creyéndola toda una experta, decide no volver a verla más porque pasa de amantes pésimas. Por otro lado, ella, que tanto había escuchado hablar de lo maravilloso que era el sexo, queda también defraudada al ver que el hombre que la sedujo, no le hizo disfrutar en absoluto; Alfred, todo deseoso por acostarse con ella, con las prisas, se centró en su placer y no en el de ella, quien no llegó a conocer lo que la palabra "orgasmo" significa. Lo único que la muchacha se llevó de recuerdo, fue una fotografía robada del hombre mientras yacía desnudo tras el coito.

Cinco años después, Alfred descubre que en una exposición de fotografías, aparece una foto suya en pelotas. Se pone a investigar y descubre que la fotógrafa en cuestión, no es otra que Tina, la mujer con la que tuvo un fugaz encuentro y a la que no volvió a ver desde entonces. Cuando va a buscarla para pedirle que retire dicha fotografía que dañaría su reputación como médico honrado que es, descubre un secreto que ella había estado guardando celosamente, durante todos esos años. Es a partir de ahí que entre ambos se produce un nuevo acercamiento, y una vez más, la atracción que una vez sintieron en la boda de Samantha (hermana de Alfred y protagonista del primer libro de esta serie, titulado A contracorriente), aparece otra vez.

Es ahí, en un intento de seducirla como cinco años atrás, cuando ella le confiesa que el primer y único encuentro sexual que tuvieron, fue un chasco para ella. Entonces, Alfred se propone demostrarle que puede ser mejor amante, de lo que fue en aquella ocasión. Y, ¡cómo no!, la pobre Tina, que es débil en lo que respecta a Alfred, no puede resistirse y vuelve a caer a sus pies... Y en muchísimas ocasiones, ¡que todo sea dicha!

Podríamos decir que estamos ante una novela ERÓTICA en mayúsculas, pues en prácticamente en todo el libro, lo que encontraremos son escenas de sexo cada dos por tres.

Por lo tanto, estamos ante una novela cargada de erotismo, con su toque romántico, que harán las delicias de l@s seguidores/as de esta autora.

Así que, si eres un@ de ell@s, ¡esta novela no te defraudará!

*Punto negativo: la falta de acción, de consistencia. A penas hay argumento alguno, ni intrigas... Considero que es una historia un poco plana, que sigue siempre la misma línea sin aportar algo nuevo, algo que enganche y te deje con ganas de leer para saber cómo se resuelve el problema. Al menos, esta es la sensación que me ha dado >.<

Nota: En este enlace pueden ver mis condiciones como reseñadora, por si algún autor o alguna autora quiere ser reseñad@ por mí: