sábado, 4 de febrero de 2012

¿OS GUSTA ESTE FINAL PARA LA HISTORIA HILO ROJO DEL DESTINO? (editado)

Decirles que este final es una mezcla de los finales hecho entre Déborah F. Muñoz, Hada Fitipaldi y PukitChan (más mi pequeña participación >.<).

A ver si os gusta más este resultado final. Creo que ha quedado muy bien y que es el más adecuado para esta historia creada entre todas las que han querido participar. A las cuales les doy las GRACIAS (en mayúsculas, por que se lo merecen), por haber participado en este reto, tejiendo un cuento. 

Ellas son:

Hada Fitipaldi, Gisela, Nadia, PukitChan, Mari, Déborah F. Muñoz, Astrid, Angy. W, Princess Of Dark, Paty C. Marin, Lulai, Susan, Ivonne y Nina Neko. 

¡¡¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!!!, todas juntan hicieron un gran trabajo!!!

Y ahora paso a mostraros el final que os ofrezco y no duden en opinar por favor!:


Párrafo anterior escrito por Gisela:

"—¡Mamá, no!

Corrí hacia el almacén, pero nada me preparó para ver lo que se desarrollaba ahí adentro. Roberto estaba parado, paralizado en el medio de la estancia, horrorizado, a unos metros una mujer alta y esbelta, se apuntaba a ella misma con un arma en la cabeza.

—No puedo permitir que me encierren otra vez, lo prefiero así —dijo.

—¡No! —tres gritos sonaron a la vez, pero fueron amortiguados por la detonación del arma."


La rápida reacción de Roberto al lanzarse contra su madre evitó que la bala le diera de lleno en la sien, pero no obstante no pudo impedir que la rozara y que empezara a sangrar. Una de las ventajas de tener una madre enfermera es que me ha transmitido nociones de primeros auxilios, así que corrí hacia allí y aparté a Roberto, que me miró desconcertado mientras hacía lo posible por detener la hemorragia. Por suerte, la bala no había hecho ningún daño irreparable, pero necesitaba que le dieran puntos y le dije a Roberto.

―Hay que llevarla a un hospital.

―¡No! ¡Hospitales no! –gritó su madre, histérica.

―Necesita que le den puntos, Roberto. Si no, es posible que se desangre.

Él me miró atormentado, dudoso, pero finalmente una mirada de determinación le cruzó el rostro cuando miró a su madre y cogió su móvil.

―¿Qué haces? –le pregunté ―. ¡Necesita que la vea un médico!

―Si la llevamos al hospital la detendrán. Conozco a un tipo que me debe un favor y que puede ayudarnos.

―Pero –empecé a decir, pero él me volvió la espalda y comenzó a hablar por teléfono con alguien. Finalmente, colgó y se dirigió a Iris.

―Necesito tu coche.

―Ni hablar. ¡Ella asesinó a Vincent! ¡Se merece ir a la cárcel!

―¡No te estoy dando a elegir! –exclamó Roberto, furioso.

―Iris, le mató para proteger a Roberto. ¡Vincent era un asesino, estaba loco!

Iris me miró, vacilante, y acabó por tenderle las llaves a Roberto, que cogió en brazos a su madre y la metió en el asiento de atrás. Yo me senté a su lado para atenderla e Iris se puso en el asiento del copiloto, con cara de malas pulgas. Roberto arrancó y comenzó a conducir a toda velocidad por las calles hasta una zona de la ciudad que tenía muy mala fama.

―Yo… tenía una relación con Vincent… ―confesó al rato. Me giré lentamente para verla, preguntándome si acaso había más que descubrir esta noche―. No conocía en absoluto sus planes de matar a Roberto y a su padre. Acepto que sabía su odio hacia ellos por lo de Carla, pero… ―Negó con la cabeza―. Juro que no te lo ocultaba Caroline, todo este tiempo, yo sólo creí que era mejor dejarlo en silencio… pensé que tú lo sabrías todo, pero no de esta manera. Cuando Carla me llamó… y supe que había muerto… no lo sé… lloré, me angustie pero… no puedo justificar sus acciones, nada del terrible mal que hizo... pero también lo comprendo…  ¿Me entiendes, Caroline? ―Lloró y me esforcé por no hacerlo también, suficientes lágrimas ya se estaban derramando por hoy―. No odio a esa mujer… ―dijo señalando a la madre de Roberto con un gesto de su cabeza―, pero… ella… ella… lo mató. ¡Y él también se convirtió en un asesino! 

Levanté mi mano y coloqué la palma en su hombro. Iris me miró unos instantes, antes de regresar la vista al camino. Estaba ausente, con la mirada triste. Le sonreí y ella me respondió de la misma manera, negando con su cabeza.

―Vaya nochecita… ―susurró.

―Ni que lo digas ―completé, mientras me centrada de nuevo en la madre de Roberto y en su herida sangrante.

Después de callejear un rato, finalmente Roberto detuvo el vehículo y sacó a su madre. Fui a seguirle escaleras arriba cuando vi que Iris no se movía.

―No pienso dejar sólo el coche en este lugar –me dijo, aún enfadada.

―Iris, no creo que sea seguro que...

―Vas a entrar en un edificio en el que seguramente viva un criminal para salvar la vida a otra criminal. No quiero tener nada más que ver en todo esto.

Suspirando y sabiendo que tendría que hablar con ella largo y tendido cuando acabara todo esto, asentí con la cabeza y entré. Cuando llegué arriba, un gorila me detuvo el paso.

―Viene conmigo –dijo Roberto. El tipo me dejó pasar y me sorprendí por la lujosa estancia en la que nos encontrábamos.

―¿Dónde...

―Están en esa habitación –señaló él a una puerta cerrada―. ¿Por qué me seguiste?

―¿Por qué no me avisaste? –le pregunté en respuesta. Él sonrió ligeramente y me abrazó.

―No quería implicarte más de lo que ya estabas. Mi idea era evitar que hicieras algo ilegal, aunque parece que tú y tu amiga lo habéis acabado haciendo de todas formas.

―No había otra opción. No ibas a dejarnos llevarla al hospital, y no hubiera tenido oportunidades sin ir.

―Aun así, ahora sois culpables de un delito de complicidad y encubrimiento por mi culpa.

―En fin… Por cierto, ¿dónde estamos?

―Es mejor que no sepas más.

En ese momento sonó un móvil y el gorila de antes llamó a la puerta en que estaban curando a la madre de Roberto insistentemente hasta que la abrió un tipo de aspecto de gangster.

―La policía viene hacia aquí.

Nada más decirlo se armó un revuelo y miré por la ventana. El coche de Iris ya no estaba.


Capítulo Catorce
(Hada Fitipaldi y PukitChan)



Horas después, mirábamos el lujoso barco del tipo con pinta de gangster –Paolo, creí escuchar que se llamaba –zarpar con la madre de Roberto. No nos había sido nada difícil evadir a la policía, ya que se notaba que tenían un plan de escape perfectamente planificado que cumplieron con precisión mecánica.

Cuando el barco se perdió en el horizonte, nos dimos la vuelta y el tal Paolo dijo:

―Ahora eres tú el que me debe una.

Roberto asintió con la cabeza y, tomándome de la cintura, me acompañó hasta una parada de taxis y, desde allí, a casa, donde nos esperaba el detective Bennet para someternos a un nuevo interrogatorio. Por suerte, Iris –porque no me cabe duda de que fue Iris –realizó una corta llamada anónima desde una cabina en la que decía únicamente dónde estaba la madre de Roberto, sin implicarnos a ninguno de los dos, y como no tenía ninguna prueba no le quedó más remedio que dejarnos marchar.

Según pasaba el tiempo, la policía fue desentrañando su propia versión de la historia: Vincent, en un ataque de ira al enterarse de que Lorenzo era el verdadero padre de su sobrino, lo había asesinado. Al mismo tiempo, la madre de Roberto que había logrado escaparse del hospital e iba en búsqueda de su ex-marido, acabó topandose con que éste había sido asesinado. Fue entonces cuando, por curiosidad, decidió averiguar quién lo había hecho; por eso se hizo con los videos de seguridad. Al visualizarlos, descubrió los planes que tenía el profesor de matar a su hijo también, por ello, la mujer se propuso acabar con su vida antes de que le hiciera algún daño a Roberto. Poco después, hizo la llamada anónima a la policía informando del crimen y huyó con los videos... Y finalmente, llevó acabo su venganza. Aunque hay una orden de busca y captura contra ella, está en paradero desconocido y se casi seguro que nunca la capturarían. Eso me alegraba en parte, porque ella ya había sufrido bastante, pero una pequeñísima parte de mí sigue pensando que casi sería mejor que una persona tan desequilibrada esté a la sombra.

Aunque no hubo reproches con Iris, desde aquella noche nos fuimos distanciando cada vez más y nuestra relación ya no era la misma, pero aún así, seguíamos siendo amigas.

Ella, por un tiempo estuvo algo deprimida por la muerte de Vincent, culpable por no haber podido hacer algo con su odio pese a que estaba al tanto de ello; sin embargo, me llené de alegría cuando me di cuenta de que algo la estaba empujando a salir adelante y era precisamente Víctor, el pequeño hijo de Carla, al cual había adoptado como su querido sobrino y él parecía corresponderle en ese cariño fraternal que sólo un bebé sabía dar.

Mientras más me acercaba a Roberto que estaba esperandome en la puerta de mi casa, subido a su moto, me vi riendo cuando recordé el momento en el que, con gran sorpresa y entusiasmo, descubrí que Michael y Carla empezaron a salir juntos; Iris fue quien los había presentado y al parecer, ambos congeniaron muy bien. También el pequeño Victor ahora crece con la protección de su hermano mayor, Roberto. Eran buenas noticias. No pude imaginarme final más feliz tanto para mi amiga, como para ellos, quien merecían felicidad después de los todos nos vimos obligados a pasar.

Le di un fugaz beso en los labios en cuanto estuve enfrente suya, a la vez que tomaba de sus fuertes manos el casco que me ofrecía y me lo ponía. Con gran agilidad debido a semanas de práctica, subí en ella y lo abracé desde atrás, apretandome a él.

Roberto condujo con la agilidad que le caracterizaba por distintas carreteras, sin decirme en ningún momento a donde me llevaba. Sorprendida, observé como detenía la moto ante una pequeña cabaña anclada en la orilla de una cala muy poco transitada. La oscuridad poco a poco se iba tragando la luz que quedaba, dejando apenas un resquicio anaranjado en el cielo del atardecer. Roberto me tomó de la mano, y se dirigió hacia la casita de madera. Para mi asombro, sacó una llave del bolsillo y abrió la cerradura de la puerta, haciéndome pasar.

―Pero, ¿qué es esto? ―pregunté mirando a mi alrededor.

La casa por dentro era muy acogedora y preciosa. La parte central estaba ocupada por dos cómodos sofás, con una televisión plana en el centro de los mismos. A la izquierda se extendía una cocina, tan solo separada del salón por una barra alta, rodeada de un par de taburetes de madera. Al fondo la puerta estaba abierta, y pude distinguir una especie de terraza cerrada con unas amplias puertas de cristal, tras las que se veía la agitación del oscuro mar. Roberto me dirigió hacia allí, y cuando entré en la habitación, una fragancia dulce y exótica llenó mis fosas nasales. En una mesa a la izquierda, había varias velas de colores encendidas, que daban una luz cálida a la estancia. Y a la derecha un amplio colchón se escondía tras amplios paños de seda muy fina de colores. Parecía un lugar de cuento. Roberto me atrajo hacia él, posando una mano sobre mi cintura, y otra acariciando mi mejilla, y colocándome un mechón del rizado cabello que caía suelto a mi alrededor.

―Éste, preciosa, va a ser nuestro refugio particular. Solo tuyo y mío ―acercó su cuerpo aún más al mío, separándonos solo una molesta capa de ropa―. La he comprado con un poco de dinero de la herencia de mi padre, y quiero besarte en cada rinconcito de este lugar, que cada partícula de la cabaña sea testigo de lo que te quiero.

―O sea, que me quieres ―susurré con tono pícaro; su respiración tan cerca de la mía, provocaba un cosquilleo nervioso y excitante, que se expandió por cada poro de mi piel.

―No creo que lo hayas entendido bien, nena ―me empujó hacia la cama, haciéndome caer sobre la mullida superficie, quedando atrapada entre el colchón y su cuerpo―. A lo mejor te lo tengo que explicar mejor ―su boca descendió hasta mi oído derecho, provocándome un escalofrío que me atravesó por completo―. Te quiero con cada centímetro de mi ser, y voy a besarte tantas veces y durante tanto tiempo ―siguió descendiendo con sus ardientes labios por mi mandíbula, hasta llegar al cuello, dejando un reguero de besos que continuó un camino ascendente hasta mi boca, quedando suspendidos sus labios a muy pocos milímetros de los míos―, que me pedirás a gritos que no pare jamás.

―Suena prometedor, nene… ―suspiré aspirando el aroma cálido de su aliento―. Entonces, ¿a qué esperas?

Sin darme apenas tiempo a respirar, su boca captó la mía en un beso tan apasionado y exigente, que me llevó hasta las profundidades del abismo, para después despegar hacia el cielo más dulce que pudiera desear.


SEIS MESES DESPUÉS


Sonreí cuando vi a Roberto y a su madre sentados en una mesa lejana, tomados de la mano y hablando. Me era difícil creer que ya había pasado medio año desde aquella noche, donde esta mujer estuvo a punto de matarse.

Hacía menos de un mes que se puso en contacto con nosotros para decirnos dónde estaba ahora viviendo, mientras se ocultaba de la ley. Nos dio una dirección para que fueramos a visitarla cuando pudiéramos y hoy había llegado el momento.

Después de tomar un avión que nos llevó hasta El Caribe, luego de varias horas de vuelo, nos encontrábamos allí, de vacaciones, en una heladería cerca de la playa y apunto de tomarnos un helado.

Yo regresaba de los aseos, pues había ido un momento al servicio, mientras les dejaba un poco de intimidad a los dos. Sabía que tenían mucho de que hablar y que lo mejor era que, lo hicieran a solas.

Parpadeé lentamente cuando madre e hijo se giraron para mirarme. Me sonrojé intensamente cuando comprendí que ya le había dado la noticia y con un gesto de la mano, Roberto me invitó a acercarme con ellos.

Estiré mi mano lentamente cuando Roberto alzó la suya. Me sonrió tiernamente y yo asentí cuando él beso mi mano, específicamente el dedo en el que portaba un anillo de compromiso.

―¡Me da tanto gusto por vosotros! ―exclamó la mamá de Roberto, mirándonos a ambos con esa ternura que sólo una madre podría ofrecer―. ¡Tienen que venir a visitarme antes o después de la ceremonia! ¡Se los ordeno!

Reí cuando me senté a un lado de Roberto.

―Aunque Caroline no quiere que la boda sea pronto… ―dijo él, haciendo una mueca que nos hizo reír a ambas―. Yo digo que en cuanto más pronto, mejor. El destino es el destino.

―Déjame terminar primero mis estudios ―aclaré―, después piensa en todo lo que quieras.

―Mientras tenga nietos, yo seré feliz… ―comentó su madre. Eso me hizo sonrojar fuertemente al tiempo que Roberto se reía con descaro.

―¡Y los tendrás mamá, los tendrás!

Aún sigo sorprendida de cómo cambió mi vida aquella primera vez que vi a Roberto. Creo que cuando dos personas están destinadas a encontrarse y compartir su vida, se les ponen pruebas que deben aprender a enfrentar juntos. Sé que suena cursi, pero aprendí eso estando con él. Es algo misterioso, pero a la vez maravilloso. Es algo que no sólo sucede en la ficción.

Se dice que hay una misteriosa red que entrelaza a todas las personas para que sus caminos se unan…

―Te amo, Caroline… ―dijo Roberto, acariciándome el rostro.

Yo sonreí, feliz de poder decirle sin problemas, aquello que estaba alojado en mi corazón.

―Te amo, Roberto.

…yo le llamo el Hilo Rojo del Destino.




FIN


SOBRE LAS VOTACIONES PARA ELEGIR EL MEJOR FINAL PARA LA HISTORIA "HILO ROJO DEL DESTINO"...

Decirles que anoche finalizó el plazo para votar y la cosa quedó triplemente empatada entre:

Déborah F. Muñoz

PukitChan

y Hada Fitipaldi

La cosa es, que luego del plazo estipulado, hubieron dos votaciones más a favor de PukitChan y es entoces cuando me dejan con la duda de qué hacer... ¿Debería de dar por ganador su final, aunque los últimos votos llegaran fuera de tiempo?, ¿o debería de poner una encuesta para que se votara de nuevo sobre estos 3 finales finalistas?.

Opinen por favor, realmente no sé que hacer... Es que a mi los tres me gustan mucho y cada uno de ellos tienen aspectos positivos que le van mucho a la historia y otros tantos que no...

Miren, dejo aquí mi punto de vista y ya ustedes opinan a ver si compartimos el mismo enfoque:

Sobre el final de Déborah F. Muñoz:

Decir que me encantó su comienzo, de hecho, es el que más me gustó. Eso de que la madre quede herida y la lleven a curarse a un barrio "peligroso"... estuvo muy acertado. Nos demuestra el lado oscuro de Roberto, de su pasado como pandillero, chico malo, que se relacionaba con "mala gente"...

Pero la segunda parte la veo como muy resumida, sin conversaciones... ni si quiera al final, entre los dos protas... faltó algo... no sé si me entienden...

Sobre el final de PukitChan:

Decirles que me gustó que hiciera que Michaell y Carla acabasen juntos, pues eso tiene lógica si tenemos en cuenta que a Michael le gustaba Caroline... y Carla se le parece mucho a ella, así que no se ve tan raro que éste se viera atraída por esta madre adolescente, no creen?.

Lo que también me gustó fue que Roberto y Caroline acabasen comprometidos, con pensamiento de casarse pronto. Eso estuvo muy romántico.

Lo que no me gustó es que la madre de Roberto acabara en un hospital mental, justamente de donde se había escapado tras ser encerrada por Lorenzo...

Sobre el final de Hada Fitipaldi:

Decirles que me gustó mucho sobre todo el final, cuando Roberto la lleva a la cabaña y ambos intimidan un poco. La verdad que en este final, la autora supo darle la personalidad que tiene Roberto, de chico malo, pícaro, excitante y sensual... Y lo cierto es que, a la historia en conjunto, le hacía falta un poco más de escenas de este tipo, donde los dos protagonistas intimidan un poco... por eso, este final lo considero el más adecuado para darle esa pequeña dosis de "intimidad y contacto físico" que le faltaba a la historia.

Y el resto tampoco está nada mal, aunque no nos cuenta que pasa con Michael y luego, a Carla la manda fuera de España a vivir con su hijo a Italia... eso no me gustó tanto x k así Roberto no puede disfrutar de su "única" familia, osea, su "hermanastro".

En fin, que todas ellas son finales preciosos... pero sólo uno puede ser el elegido para ser hilado a la historia, ¿pero cuál?.

Decirles que incluso he pensado en fusionar las tres mejores partes de estos tres final y hacer uno nuevo, algo modificado para que cada parte encaje y así formar uno con lo mejor (por lo menos desde mi punto de vista) de cada uno... ¿que opinan?.

Si les parece bien, preparo el final con lo mejor de cada uno de estos tres finales (que son los 3 preferidos por ustedes, según las votaciones que se han hecho), y os lo muestro y ya me dicen lo que opinan del resultado del mismo, ¿vale?.

Voy a prepararlo y en un rato os lo muestro.

Saludos y feliz fin de semana!, muak!

viernes, 3 de febrero de 2012

166. OLGA SALAR (Lunera)

Hola a tod@s!, aquí estoy de nuevo presentandoros a la nueva socia que acaba de ingresar en el club, y ella es:


OLGA SALAR (Olga Lunera)

En total administra cuatro blogs: Luna Lunera, Corrigiendo a las Musas, Melodía Inmortal y Escribiendo en minúsculas. Luego tiene una web "Olga Salar"

De todos ellos, éste es su blog principal:
 


Pero es en esta web donde publica la mayoría de sus escritos:


También en dicha web podréis conocer su biografía, y muchas otras cosas más.

Y en este otro blog también encontraréis más escritos, relatos, microrrelatos, etc:

http://2.bp.blogspot.com/-LOjj0kRkSl0/T7PJh5iVhSI/AAAAAAAAAR0/myiphc6UGAo/s1600/cabOS.png

Decir que Olga fue finalista del concurso de cuentos en Yoescribo. com con el cuento, "El cerdito del rabito alegre", el cual puede leerse aquí: 


Ahora paso a indicaros lo que ha publicado y lo que se publicará:

*Tiene publicado un microrrelato (Reencuentro), en la antología en el libro "Cachitos de amor". 



El amor, dicen, es el motor de nuestra vida.  Todas las personas necesitan amor. El amor está en todas partes y en todas partes lo podemos encontrar. Solo hace falta saber buscarlo. Saber expresarlo. Y asimilarlo. Y saborearlo. Y darlo… Aquí en este pequeño libro el amor aparece a cachitos, a trocitos diminutos en forma...

A la venta aquí: http://acencs.org/ y aquí: http://www.argot.es/


*Y tiene a la venta en Amazon Kindle una novelita infantil "¿Quién se ha comido a las estrellas?":
 


Sinopsis

Alicia siempre se ha sentido atraída por las estrellas. Se pasa las noches mirándolas desde su ventana con el telescopio que le regalaron en Navidad. Una de esas noches, se da cuenta que las estrellas están desapareciendo.

¡Cada vez quedan menos!

Dispuesta a averiguar qué sucede, pedirá un deseo a la única estrellita que brilla solitaria en el firmamento.
 
A partir de ese momento, comenzará una aventura que le descubrirá quién es ella en realidad.

Book Trailer: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=QHVOrW3Jj6U
 

Y aquí os dejo el enlace para poder adquirir un ejemplar:

http://www.amazon.es/gp/product/B0070WZPHO/ 

Luego, sobre su novela "Un amor inesperado", decirles que saldrá a la venta con la editorial Nowevolution en otoño de 2012

Y ya por último, decirles que acaba de escribir una historia titulada "Melodía Inmortal", la cual está pendiende de que alguna editorial la valore.

Puedes saber más sobre esta historia aquí: 



Argumento: 
Cuando nuestro amor por la música se vuelve casi una obsesión. 

La pregunta es muy sencilla...

¿Qué precio estarías dispuesto a pagar por ella?

EL DÍA DE SAN VALENTÍN SE ACERCA...

... y otro día muy especial para el club está por llegar... ¿Sabes a qué día me refiero?, espero que así sea, por que de momento no pienso decir nada más, jejeje.

Ahora, me centro de nuevo en el famoso día de "Todos Los Enamorados"... ¿Y qué mejor forma de hacerlo?, pues lógicamente, compartiendo con tod@s vosotr@s este relato escrito por nuestra compi NIKTA.

Ambas esperamos que os guste:

Receta para una tarta: Deseo de San Valentín


San Valentín... — suspiró una vez más apresurando el paso.
Miró por enésima vez el reloj y cruzó el parque todo lo rápido que sus piernas le permitieron.
Alira odiaba ese día en particular, lo odiaba desde que tenía uso de razón o eso creía ella. Mirase donde mirase todo eran caras sonrientes y muestras de afecto, parejas besándose o haciéndose arrumacos. Escenas que, para ella, eran como una esquirla en su corazón, solamente le recordaban que seguía sola. Siempre creía que estaba acostumbrada y que estaba bien como estaba hasta que llegaba ese día. Aquella maldita fecha era como una mancha en su calendario desde el momento en que empezó a tener edad suficiente como para que sus emociones la traicionaran.
Llevaba casi toda su vida sola, desde que sus padres murieron en un accidente de tráfico nadie se había preocupado por ella, ni siquiera entendía el motivo de que ella siguiera viva tras el mortal accidente. Había sido un milagro, por lo que decían, pero Alira sólo recordaba que tras ese fatídico día su vida quedó vacía para siempre. Cada vez que veía una muestra de cariño en los demás era como si se encogiera y en vez calentarle el corazón la dejase fría y perdida.
Había sido objeto de tan pocas muestras de aquellas... y era en días como aquel en los que se acordaba de su precaria situación. A sus treinta años ni siquiera tenía un amigo con derechos, las relaciones y ella parecían condenadas al fracaso, era como si siempre esperase por algo que jamás llegaba. Cruzó la calle deprisa y corriendo una vez dejaron de pasar coches y abrió la puerta de la pastelería. Saludó como de costumbre a las chicas que había tras el mostrador y se adentró por el pasillo.
Cada martes asistía a las clases de cocina a las que su amiga Tamy la había obligado a apuntarse. Llegaba tarde así que entró sin levantar la vista del suelo cruzando la sala como una exhalación, pasando por donde ya estaban el resto de asistentes. Cogió el delantal que colgaba de su gancho, se lo ató saludando atropelladamente en un quedo hilo de voz tratando de disculparse y se situó delante de su mármol. Inspiró una vez consiguió relajarse y el dulce aroma que salía del horno la llevó de vuelta a una extraña visión... oía risas, olor a tarta y veía dos siluetas entrelazadas. La de un hombre situado tras una mujer. Ambos tenían las manos manchadas de harina y él le hacía cosquillas mientras el cuerpo femenino trataba de zafarse.
Lo peor era que esa no era la primera visión que tenía aquel día, no. Ese catorce de Febrero las malditas imágenes que parecían recuerdos se habían empeñado en torturarla hasta la saciedad haciéndola sentir aún más pequeña. Siempre había tenido flashes pero nada como aquello. Era como si ella misma los hubiese vivido pero aquello era imposible y no había manera de poder comprenderlo. Tamy le había dicho en una ocasión que aquello era cosa de su vida anterior, pero ella no creía en nada de toda aquella Santería. Sólo sabía que cada vez que sufría uno de aquellos déjà vu como los llamaba Tamy. El agujero que sentía en su alma se hacía todavía más grande e insoportable, era un dolor insufrible, un vacío y una pena que no conseguía aplacar de ninguna de las maneras. Y esa tarde era el olor de la tarta que iban a preparar la que desencadenaba todo aquello, eso o ella estaba demasiado nerviosa.
—Hoy vamos a preparar una tarta de San Valentín— sonrió Ivory observándolos a todos — Como podéis ver, todos tenéis los ingredientes necesarios sobre vuestra encimera. Así que empezaremos fundiendo el chocolate con la nube de mantequilla. Cuando tengáis ésto sólo hay que añadir el azúcar y las yemas de los huevos.
Alira hizo una mueca de disgusto mirando la muestra que ya estaba sacando la profesora del horno y se maldijo una vez más por haber salido de la cama esa mañana. Mirase donde mirase todo eran corazones, Cupidos y motivos rojos de San Valentín ¿Qué había hecho ella para merecer tal tortura? Miró la espectacular tarta solitaria que Ivory dejó junto a la pizarra junto con la receta y notó como el aire abandonaba sus pulmones. ¿Había algo más patético que cocinar una tarta de San Valentín y comérsela ella sola o quedársela mirando con ojos de cachorro abandonado? Alira creía que no... Era como si de nuevo hubiera retrocedido en el tiempo y estuviese de nuevo en el colegio mientras sus compañeras preparaban entusiasmadas los dulces y tarjetas típicas de ese día. Aún podía recordar como dos de las niñas cogían cada una por una punta, una ristra de corazones y lo  pegaban de un extremo al otro de la clase. Nunca había entendido aquel entusiasmo, ella se lo miraba asqueada hinchando los mofletes mientras en el pupitre seguía tirado un corazón de cartulina roja a medio recortar.
Algún día ya lo entenderás. Eso es porqué aún eres una cría. Cuando te guste algún chico cambiarás de opinión le había dicho una de ellas.
Ella le había dicho que lo dudaba y de hecho aún seguía detestando esa fecha. Era todo tan superficial y comercial... el amor era algo que se mimaba cada día, que se cuida y se entrega a diario. No es una muestra de un único día, era algo que debía vivirse y sentirse salvo que ella creía que aquel sentimiento era sólo una palabra más en el vocabulario porque parecía esquivarla siempre. Empezó a triturar las nueces de Macadamia y las añadió a la mezcla anterior evitando responder a su compañera.
—¿Se puede saber donde te habías metido? Te estuve esperando— la increpó Tamy rallando la peladura de naranja.
—Se me hizo tarde disculpa.
—Podrías haberme cogido el teléfono...
—Si, lo siento.
Tamy negó meneando la cabeza y tras poner los ojos en blanco la dejó en paz. Sabía demasiado bien que cuando Alira estaba así, no había nada que hacer. Sujetó el bol contra su pecho y batió las claras a punto de nieve con una pizca de sal.
Alira trató de tamizar la maicena pero más que hacer lo que se suponía, estaba machacándola entre las manos casi como si amasara una espesa y pegajosa masa de pan que pretendiese atacarla.
—¿Mal día?— aquella voz oscura y profunda hizo estremecer a Alira.
Había algo demasiado conocido en ella, algo familiar... era casi como si se enroscase en su piel acariciándola. Levantó la vista y lo único que consiguió fue toparse con unas manos fuertes y masculinas manchadas con la maicena donde estaban hundidas. Su movimiento era tan fluido y sensual que se humedeció los labios casi sin darse cuenta. Estaba atrapada en el modo en como la amasaba y la dejaba caer dentro de la mezcla. Se pasó las manos por el manchado delantal sintiendo como su piel se calentaba de un modo alarmante. Acabó de alzar la vista por el torso del propietario de aquellas manos que despertaron de nuevo aquella vívida escena y sintió como se le secaba la boca. Cerró los ojos un instante y supo lo que se encontraría...
Unos ojos inquietantemente verdes y brillantes que resaltaban a causa de su tez morena y su pelo negro como las alas de un cuervo. Unas facciones marcadas y viriles acentuadas por una capa de incipiente vello junto a unos labios que se torcían en una sonrisa segura y arrolladora. ¡¿Cómo podía saberlo con esa certeza?! ¡¿Y por qué le seguía resultando conocido si no había visto jamás tan deslumbrante ejemplar?! Alira trató de decir algo pero de su garganta no salió absolutamente nada. Se sintió estúpida allí tratando de balbucear mientras él se acercaba y se situaba tras ella poniendo sus manos enharinadas sobre las suyas.
—Alira, no se trata de asesinar a tu postre. Recuerda que nuestro estado de ánimo se transmite a los alimentos y tratamos de endulzar y seducir a nuestra pareja no ahuyentarla— le guiñó el ojo.
Alira enrojeció de pies a cabeza bajando la vista hacia la aterrorizada mezcla sin dejar de ser consciente del hombre que tenía pegado a su espalda.
—¿Me permites?— le preguntó junto al oído y ella volvió a estremecerse al sentir el calor que desprendía, su olor, su tacto... todo en él la hacía sentir en casa. Su espalda se amoldó al pecho de él y dejo que éste guiase sus manos sobre la maicena.
El corazón se le disparó ¿por qué notaba como si hubiese hecho aquello miles de veces? ¿Por qué era natural que él la tocase de aquel modo tan íntimo? ¿Por qué había algo tan personal en el modo en qué sus pulgares presionaban sus muñecas en una leve caricia firme y dulce, protectora? Ella estaba temblando y no le importaba. Miró de reojo a Tamy que no dejaba de gesticular frenéticamente incitándola a entablar conversación con él. Pero ella seguía incapaz de encontrar su voz, sólo podía sentirlo en cada poro de su ser. Una vez tuvo la mezcla correcta, sonrió dándole las gracias y metió su molde en el horno.
—Ahora, mientras esperáis a que se cueza vuestra tarta podéis ir a tomar algo a la cafetería ¡Ah! Y no olvidéis pedir vuestro deseo— los miró Ivory, uno por uno sin perder la sonrisa.
                —Un deseo pensó Alira...
Era estúpido, pero realmente deseaba a su amor. Lo echaba de menos ¿tenía algún sentido aquello? Quería dejar de sentirse perdida y sola. Quería dejar de ser aquella niña que odiaba la felicidad de los demás que tenían todo lo que le habían arrebatado a ella. Deseaba volver a sentir el amor. Volvió a frotarse las manos de manera nerviosa en el delantal y acabó de limpiar los utensilios. Él seguía ahí, parado junto a la puerta apoyado en el marco mirándola de un modo que la hizo tambalear.
—Dicen, que el amor ni se busca ni se encuentra, sólo aparece cuando lo aceptas porque es cuando estás preparado. Hay quién espera toda la vida por el dueño de su alma, si lo reconoces, no lo dejes escapar— se dirigió a ella Ivory alejándose tras ponerle la mano en el hombro.
Alira suspiró sin entender a qué venía aquello y volvió a fijar sus ojos en los de él. Se ahogaba y el estomago se le encogía al tiempo que su corazón volvía a latir desesperado. Y entonces cayó en la cuenta de algo... la tristeza no estaba, aquel vacío agobiante había desaparecido de un plumazo. Volvió a oír los ecos de los recuerdos en su mente así como más imágenes difusas y sacudió la cabeza apurada. ¿Acaso se estaba volviendo loca?
—Odias este día pero te acabará gustando— murmuró aún sin apartar la vista de ella aquél morenazo.
—¿Nos habíamos visto antes?— ladeó la cabeza siguiéndolo hasta la cafetería.
Él sonrió de modo misterioso y la invitó a sentarse frente a él en una mesa aparte, pidió a una de las chicas y dejó una taza de chocolate frente a Alira que parpadeó azorada ¿cómo sabía que era eso precisamente lo que necesitaba?
—Hay cosas que no tienen una explicación lógica, Alira.
—¿Cómo sabes mi nombre?
—Porque te conozco desde siempre al igual que tú a mí. Llevo mucho tiempo esperando que llegase este día. No estás loca Alira— le puso una mano sobre la suya para impedir que se levantase— Todas esas imágenes, son recuerdos, recuerdos nuestros de vidas pasadas. Cada vez que volvemos a empezar nos reencontramos tratando de no cometer los mismos errores.
Alira negó tratando de poner espacio entre ambos ya que él se había acercado tanto que sus alientos se rozaban en una suave caricia llena de deseos, de promesas...
—La última vez nos hicimos tanto daño que tú dejaste de creer en el amor, sólo era una herida más, un nuevo dolor... trataste de olvidar. Creías que estabas acostumbrada a la soledad, que no le importas lo suficientemente a nadie para quedarse a tu lado. Pero te equivocaste...
Alira miró de nuevo aquel rostro, a ese hombre que tenía delante y que era cuanto había soñado, por muy descabellado que fuese lo que le decía lo sentía como cierto, era como si realmente ambos estuvieran unidos. Había notado la intensa electricidad que se había desprendido de ambos cuando sus manos se tocaron. Además, lo que él le estaba diciendo en ese mismo instante sólo podía saberlo alguien que hubiese compartido su vida con ella. Nada en aquel descabellado día había tenido lógica, todo había ido de mal en peor hasta que él había aparecido en esa clase...
                —¿Por qué hoy?— murmuró sin ser consciente.
                —¿Cuál fue tu deseo de la tarta?— arqueó la ceja de modo travieso.
Todo se derritió en el interior de Alira con ese gesto, lo reconocía, era él... su deseo era él, siempre había sido él y reaparecía justamente hoy, precisamente el día en el que ella había aceptado de nuevo su corazón vulnerable y sediento de calor. Justo el día de San Valentín, el día en qué ambos tiempo atrás habían sellado su amor y puesto fin a la soledad.

Nikta

Ingredientes para Tarta brownie de San Valentín:

·        4 huevos
·        175 gramos de chocolate
·        100 gramos de mantequilla
·        100 gramos de azúcar moreno
·        100 gramos de Maicena
·        1 cucharada de levadura
·        Ralladura de media naranja
·        Una pizca de sal
·        100 gramos de nueces de Macadamia
·        Mantequilla para engrasar el molde

OPCIONAL:

·        Azúcar glass
·        Fideos de chocolate o de colores
·        Cerezas confitadas verdes y rojas

Fundir el chocolate con la mantequilla. Añadir el azúcar y las yemas de huevos. Seguidamente triturar la mitad de las nueces en la batidora, pero sin que queden hechas polvo. Añadirlas a la preparación anterior junto con la ralladura de naranja y el resto de nueces partidas en trozos grandes. Bate las claras a punto de nieve con una pizca de sal y añádelas a la preparación anterior con movimientos envolventes. Tamizar la Maicena, con la levadura e incorporarla poco a poco a la mezcla de chocolate. Engrasar un molde para horno y meter en el horno precalentado a 170º durante unos 20 ó 30 minutos. Estará cocido cuando pinchando con un palillo, no salga mojado. Sacarlo del horno y dejar enfriar sobre rejilla. Decorar a gusto.


¿Os gusta cómo escribe esta fantástica escritora-bloggera?, si es así y quieres saber más cosas de ella y de sus escritos, visita estos enlaces:


MI BLOG "LA ERA DE LOS VAMPIROS", SERÁ PRIVATIZADO DENTRO DE UN PAR DE SEMANAS

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Así es, debido a todo el caos que hay ahora en internet y con tantas denuncias de plagios y demás, voy a privatizar ese blog.

Aquél o aquella que quiera ser un/a invitad@ y poder seguir visitándolo, que me lo diga o bien por medio de un comentario aquí, o por medio de un correo electrónico a esta dirección:

elclubdelasescritoras@hotmail.com

A parte, debe comprometerse a avisarme cuando vea un link roto y decir cuál es.

Eso es todo, lamento las molestias.

Saludos.

Nota: Si quieres que tu correo electrónico sea privado, avísalo cuando dejes aquí el comentario y éste, no será publicado.

HERMOSO DETALLAZO A MANOS DE NUESTRA QUERIDÍSIMA COMPAÑERA DANYYY

Hola a tod@s!, hoy les muestro el precioso regalo que me ha dado mi querida amiga y socia Danyyy. Ella es una chica especial, super dulce, agradecida, amable, cariñosa... En fin, que podría estar aquí todo el día hablando bien de ella y aún así, me faltarían horas, jejeje.

Miren si es un cielo que me ha dedicado este poema que encontró en la red y también, un par de imágenes preciosas:

Poema:

Algunas veces encuentras en la vida

una amistad especial:

ese alguien que al entrar en tu vida la cambia por completo.

Ese alguien que te hace reír sin cesar;

ese alguien que te hace creer que en el mundo

existen realmente cosas buenas.

Ese alguien que te convence

de que hay una puerta lista

para que tú la abras.

Esa es una amistad eterna...

Cuando estás triste

y el mundo parece oscuro y vacío,

esa amistad eterna levanta tu ánimo

y hace que ese mundo oscuro y vacío

de repente parezca brillante y pleno.

Tu amistad eterna te ayuda

en los momentos difíciles, tristes,

y de gran confusión.

Si te alejas, tu amistad eterna te sigue.

Si pierdes el camino,

tu amistad eterna te guía y te alegra.

Tu amistad eterna te lleva de la mano

y te dice que todo va a salir bien.

Si tú encuentras tal amistad

te sientes feliz y lleno de gozo

porque no tienes nada de qué preocuparte.

Tienes una amistad para toda la vida,

ya que una amistad eterna no tiene fin.

Y estas son las preciosas imágenes:



Aprovecho para invitarles a que la conozcan un poco más, seguro que no se arrepienten de hacer amistad con ella:

jueves, 2 de febrero de 2012

165. ELENA CASTILLO

Buenos días a tod@s!, hoy les traigo a la socia número 165, que es nada más ni menos que:


ELENA C.

Y este es su único blog, uno muy completo y con un look muy bonito:



Y en el mismo, no sólo publica su preciosa y única historia, sino que también sube novedades de editoriales, recomendaciones de música y películas, entrevistas... entre otras cosas.

Ahora paso a presentaros su primer libro publicado:


Saga: Baile de Luciérnagas
Volumen: 1
ISBN: 978-84-940507-0-1
Páginas: 266
Publicación: 25 Septiembre 2012
Precio: 12€

http://edicioneskiwi.com/tienda/img/3D/51.jpg

Sinopsis

Alexandra Meynel o Alex, como ella prefiere que la llamen, acaba de llegar al internado de Macclesfield tras haber sobrevivido al accidente que se llevó a sus padres.

En un ambiente en el que no termina de encajar y sin ganas de seguir adelante, encontrará en Albert el inicio de una razón para vivir. Pero la alegría terminará pronto, y Alex descubrirá que el internado y Albert esconden un secreto que puede acabar definitivamente con sus ganas de vivir.


De la mano de Mel y Shannon, dos compañeras de lo más peculiar, descubrirá los secretos de Macclesfield y de Albert, secretos que la arrastrarán por amor más allá de la muerte.
Y ahora otra de sus obras literarias:

LA MONTAÑA DEL AMANECER


SINOPSIS:

Lara está sumergida en los preparativos de su boda con Javier. lo último que esperaba era recibir un paquete lleno de cartas, escritas por Eliott desde que él desapareciera años atrás. Leerlas llevará a Lara a un viaje de recuerdos por el pasado que le despertarán unos sentimientos que creía borrados; y es que, "nadie dice que la persona que ames sea la que más te convenga"


Un pequeño adelanto:

-¿Donde diantres las habré metido? 

A menudo le ocurría. Unas veces eran las llaves, otras el móvil y a menudo, se trataba de las gafas de sol. Rebuscaba en el primer cajón de la cómoda donde habría jurado por lo más sagrado que las había dejado la última vez. 

-¡Dame un minuto! 

Javier aguardaba abajo, debían ir a la tienda donde habían elegido poner la Lista de Bodas, y ella odiaba llegar tarde. Metió las manos con desesperación en su abrigo y la punta de sus dedos toparon con el frío metal que tintineó como un cascabel. 

-Será posible… 

Cerró la puerta de la habitación justo después de oír el timbre de la entrada. Se deslizó escaleras abajo, con el abrigo revoloteando tras ella, mientras se preguntaba quien narices podria ser tan inoportuno de presentarse en su casa, justo cuando ya llegaba tade a su cita con la vajilla de porcelana. 

-Es pronto para que te manden regalos de boda.- bromeó Javier mientras firmaba a cambio de un paquete. 

Lara respondió con una sonrisa divertida al mensajero pelirrojo y de uniforme oscuro que le acababa de guiñar un ojo desde el umbral de la puerta. Agarró con entusiasmo el pesado paquete antes de que su cara se emblanqueciera al ver el nombre del remitente. 

Tras romper alterada el papel celofán que con trazos imposibles sellaba el paquete, sintió acelerarse el ritmo de su corazón, casi desvanecerse. 

Javier despidió al mensajero con una propina y la ayudó a sostener las lengüetas de la caja para mirar dentro. 

Cartas por montones. Eran un gran montón de sobres blancos y otros colores amarillentos, todas con Eliott de remitente y Lara como destinataria.  

Javier puso aquel gesto inexpresivo, ese que ella conocía tanto y que significaba contrariedad. Se levantó, besando antes la mejilla de su prometida que había caído al suelo, con el corazón latiéndole atropelladamente y con los ojos abiertos como un buho. 

Así, y en un mudo silencio, le devolvió la mirada a su novio. Sabía que debía decir algo ingenioso y tranquilizador, poner cara de póker o darle un puntapié al paquete, pero estaba congelada. Dentro de su cabeza habían pulsado el botón de pausa. 

-Creo que vas a necesitar unos cuantos días, si no semanas para leer todo eso, y supongo que estarás deseando hacerlo. No, no te preocupes por mí, me alegro de que tú amigo  dé señales de vida por fin. Yo me voy, mañana te llamaré. De verdad, no te preocupes, prefiero que hagas esto  a tenerte conmigo y que tengas tu cabecita ahí dentro. Ahora que si pone algo que te... vale, tampoco me preocuparé yo.