martes, 14 de febrero de 2012

¡AL FIN LLEGÓ SAN VALENTÍN!

¡¡¡Feliz San Valentín a tod@s!, ¿como llevamos este día?, ¿habéis recibido muchos regalos?. Yo poquita cosa, pues la economía en casa no pasa por su mejor momento, pero aún así, vamos a celebrar este gran día a nuestro modo >.<.

Mientras tanto, aquí en el club vamos a celebrarlo publicando un par de relatos basados en esta fecha tan especial. 

El primero de ellos es un relato escrito por nuestra compi Nadia Salamanca, y el segundo (que será publicado esta tarde), lo ha escrito otra socia del club, nuestra queridísima Iris M.

Aquí os dejo el primero de ellos, ¡Que lo disfruten! 





Un San Valentín de Muerte


 Cuida tus pasos, mira tu camino; no sea que te cruces de frente conmigo.





San Valentín, bonita fecha para los humanos. Amor, flores, chocolates y ositos de peluche, son el complemento perfecto de las citas entre las parejas que disfrutan de este día. Quizás una cena romántica a la luz de las velas, un mirador en el cerro con un poco de vino. Pero para mí todas esas cosas son un montón de estupideces.


 Cuando caminas por la tierra recolectando almas, y buscas entre los humanos a cuál de ellos debes matar para seguir viviendo, San Valentín se transforma en una fecha sin sentido. Soy lo que podrían algunos llamar demonio, otros me dicen dios, algunos me denominan santa, pero todos están de acuerdo: cuando mis pasos me llevan a un lugar es que el fin de alguna vida ha llegado. Soy un shinigami.


¿Mi nombre? Sería muy largo para que pudieras pronunciarlo sin antes morir en el intento, pero puedes llamarme Lía.


Contrario a lo que quizás estés pensando, mi aspecto no es como muchos me describen. Para empezar no tengo cuernos, eso déjenselo a Lucifer; mucho menos estoy hecha de puros huesos como algunos humanos han llegado creer. Dime ¡¿Quién podría vivir siendo sólo de huesos?! Bueno, eso nuevamente déjaselo a Lucifer y su magia negra. Yo, pues soy una chica. Sí, tengo el aspecto de una chica de diecisiete años, quizás menos; mi cuerpo es menudito, tanto que quizás podrías pensar que soy sólo huesos; mi piel es clara, al punto de alvina, al igual que mis ojos con leves tonos azules que en realidad se ven blanquecinos; mi rubio cabello es largo y tan liso que me da aspecto de muerto, irónicamente. ¿Y cómo me distingues? No tienes cómo, soy sólo una chica.


 Mis pasos son erráticos, siempre camino sin pensar adónde voy. No sólo soy yo en este mundo, hay muchos otros shinigamis por la tierra, así que si se necesita de uno en alguna parte del mundo, pues siempre habrá uno ahí.


Esta vez mi camino me ha llevado hasta una gran ciudad, una de esas donde las luces encandilas a los turistas y no hay esquina libre de algún tipo de local de comestibles o bebestibles. El bullicio es sorprendente aquí, quizás viéndose acrecentado por el ajetreo normal de una catorce de febrero; la gente camina rápidamente, ya sea porque vuelve de su trabajo a casa o porque su cita lo espera a pocas cuadras, aun así esa premura me trastorna, me cansa.


He llegado aquí con un objetivo fijo: un chico. Él debería haber muerto hace tres años, pero la shinigami que tenía como misión llevarlo al infierno fue castigada por Lucifer. Aquello salvó al chico esa vez, pero ahora conmigo debería pagar en el infierno por sus propias culpas.


Sí. ¿Acaso pensabas que al infierno se va solamente porque has sido malo? Pues no, al infierno van los asesinos, los violadores, ladrones y estafadores, además de obviamente la mayor parte de los abogados. Pero también pasan una estadía en el infierno quienes mueren con culpas en el alma, esto no es a modo de castigo por parte de Lucifer, sino más bien el propio humano se lo busca, es él quien “lo decide”. Pasan unas temporadas en la oscuridad del gélido infierno —Sí amigo, el infierno no está en llamas, más bien es algo así como el polo sur, pero peor, y no sólo porque no hay pingüinos—, y una vez se sienten libres de culpas son enviados al cielo con el corazón limpio y listo para recibir la “paz”.


Si te preguntas qué es de mí, pues he de decirte que yo nunca moriré. Fui humana, es por ello que parezco una chica, pero el castigo de aliarme con Lucifer me trajo sólo una vida de recolectora de almas. Y si no cazo almas simplemente desapareceré, y no de una manera agradable, claro está.


Doy vuelta en una esquina, viendo hacia el interior de un café, las parejas están tomadas de las  manos o conversando alegremente. Ellas tienen un ramo de flores, la mayor parte de las cueles son rosas rojas, una invitación a la cama si me lo preguntas.


Cuando finalmente llego a la plaza donde sé que está él, no me es difícil encontrarlo, cuando busco un alma puedo “olerla” a la distancia.


Él está sentado en una banca,  parece nervioso y mira su móvil cada tanto, seguramente viendo la hora.  No puedo evitar fijarme en su aspecto, es alto, muchísimo más que yo, quizás un metro ochenta; tiene la tez morena, una piel tersa y un cuerpo ancho y varonil; sus ojos son claros, color miel para ser exactos, los más bellos que he visto alguna vez, acentuando el tinte sexy que le dan los labios toscos.


Me acerco hasta él, soy invisible, como lo he sido la mayor parte de mi viaje. No quiero asustarlo, no me gusta hacerlo cuando sé que pronto morirán. No soy un shinigami violento, de aquellos que les fascina la sangre y los accidentes trágicos, no, aquello no es mi estilo. Pero… ¿Cómo matarlo en medio de la calle de otra forma?


Lo rodeó caminando por detrás del banco en el que está sentado. Miró su móvil, él no está viendo la hora, sino más bien un mensaje de texto.


“Sé que debes estar esperando, pero no llegaré, cuando leas esto ya estaré en el infierno” dice con aquel leguaje extraño que tienen los humanos para escribir los mensajes de texto.


Ahora entiendo su nerviosismo y el tiritar de su cuerpo. Él nunca estuvo viendo la hora, él está llorando. Las lágrimas se deslizan por su rostro acarreando todo el dolor que está sintiendo.


No puedo evitarlo, sé que estoy por alimentarme de su alma, pero ¿cómo dejarlo solo en ese momento?


Me materializo sin darme cuenta, apareciendo a su lado. Miro a todos lados para asegurarme que nadie me ha visto, pero no hay gente a nuestro alrededor, estamos solos.


—¿Sabes? —le digo sin pensar. Él se voltea con los ojos bien abiertos y evidentemente asustado— Hoy mi novio me ha dejado plantada ¿te gustaría acompañarme al café de aquella esquina?


Sabía que frente al dolor que estaba sintiendo aquella propuesta no era más que una broma, pero yo no sabía qué más hacer, las cosas del amor no están hechas para un ser como yo.


Sorprendentemente él me sonríe. Es una sonrisa hermosa, por no decir la más bella que he visto, es sincera. Entonces no entiendo por qué este chico tiene que ir al infierno.


—Fue su decisión —le digo—. Y te prometo que luego de unos años pagando culpas irá a un lugar hermoso.


Su expresión se vuelve extraña, como si mis palabras estuvieran fuera de lugar, y quizás lo están, llevo más de doscientos años sin hablar con un humano.


—¿Cómo sabes que irá a un lugar hermoso?


—Porque yo he estado ahí.


Aquello no era una mentira, quizás soy una castigada por Lucifer, pero aquello no significa que no conozca el cielo. Es tan hermoso que sería imposible describirlo para un humano, algo incomprensible para tu mente aun encerrada en el mundo terrenal.


—¿Entonces eres un fantasma? —pregunta él, medio alejándose. Yo niego con la cabeza rápidamente, no quiero espantarlo, sólo quiero darle una muerte placentera— Eso es bueno— agrega él entonces—, uno más en mi vida no sería bueno.


—¿Uno más?


Ahora él niega con la cabeza, levantándose de la banca y estirado su mano hacia mí. Me  quedo mirandolo, confundida por su gesto y dudosa de qué hacer.


—Me invitaste al café. Quiero pasar un buen momento antes de que la policía la encuentre.


Estoy consternada, sabía que mi invitación había sido una locura tomando en cuenta que su novia se había suicidado quizás hacía sólo un par de horas; pero su aceptación era aún más extraña, parecía como si él ya estuviese acostumbrado a que la gente muriese a su alrededor.


Le sonrió, yo también quiero que pase un buen momento antes de morir.


Tomo su mano, es mucho más cálida de lo que pensaba. El vuelve a sonreírme, y yo simplemente comienzo a caminar a su lado sin soltarle la mano.


—¿Cómo te llamas? —le pregunto.


—Cristian —responde él mirándome a los ojos— ¿Y tú?


—Llámame Lía.


Él me mira extrañado, sé que no está nada feliz de que no le dijera mi verdadero nombre, pero no quiero que muera antes de tiempo.


—No me gusta mi nombre —Miento—. Todos me llaman Lía.


Llegamos al fin al café, veo nuevamente a las parejas tomadas de las manos, a las mujeres con sus ramos de rosas que las invitan a la cama y una mesa vacía que parece perfecta para nosotros.


No sentamos, él me sonríe con melancolía, llamando a la camarera con la mano. Una chica caucásica aparece vestida con un traje marrón oscuro y un pequeño delantal crema que le cubre la falda. Ella nos sonríe con aburrimiento, sé que está pensando en su novio que la ha engañado días atrás, puedo leer la mente de los humanos sin esfuerzos.


Es entonces cuando me percato que la mente de Cristian no la puedo leer. Lo miró, él es un chico completamente normal, pero… ¿por qué no puedo leer su mente?


Cristian me mira, su expresión se ve más triste que antes. En ese momento él vuelve levantar su mano, llamando a un hombre que está en el exterior vendiendo rosas blancas por unidad.


—Deme dos—dice Cristian al hombre, quien se apresura a extenderle su ramillete para que él elija. Cristian toma las dos flores, mirándome con una sonrisa en el rostro. Él definitivamente es enigmático—. Esto es por animarme.


Extiende una de las rosas hacia mí, aun con la sonrisa en sus labios. Yo la tomo desconcertada, jamás había recibido un regalo, nunca, ni siendo una humana.


—Tome señorita —le dice entonces a la camarera, quien parece más sorprendida que yo—. No llore más por in imbécil que no se la merece.


“Él lo sabe” pienso. Él también puede leer la mente de la chica.


La camarera sonríe secándose una escueta lágrima, pidiéndonos luego nuestra orden con más alegría que su saludo inicial.


Cuando al fin tengo mi pastel de chocolate al frente no puedo evitar sonreír, hace tanto tiempo que no como algo dulce que creo haber olvidado el sabor; pero a juzgar por la forma de salivar de mi boca no, no lo he olvidado.


—¡Mmmh! —no puedo evitar hacer al sentir el sabor en mi boca.


Él sonido armonioso de la risa de Cristian me saca de mi éxtasis por el chocolate. Él me está mirando con una enorme sonrisa en los labios.


—Parece que llevaras siglos sin comer.


—Sí, hace siglos que no como un bocado.


Cristian se lo toma como una broma y vuelve a reír, pero antes de que yo pueda seguirlo en sus carcajadas una explosión desata el caos en el café.


Los gritos de las parejas vienen de todos lados. Aquello no ha sido una bomba, de eso estoy segura, esto es una explosión oscura. Alguien más viene por Cristian.


Miro frentica hacia todos lados. Cristian es mi presa y no dejaré que nadie la toque antes que yo…


Cristian toma mi mano con fuerza, hemos caído de nuestros asientos. Él me mira preocupado, aquellos ojos miel están asustados… ¿por mí?


—¡Estás bien! —grita por sobre la confusión, ayudándome a levantarme y tirando de mí hacia él para protegerme.


Mi corazón se agita ante el contacto de sus manos, volviéndose aún más violento al momento que mi rostro queda hundido en su pecho. Esta sensación la he sentido antes…


—¿Viktor?— digo confusa. No puede ser, aquello es irrisorio, pero su nombre sale de mis labios sin poder evitarlo.


Sus ojos me miran asustados, es como si hubiese descubierto su secreto…


Las explosiones siguen a nuestro alrededor, la gente está escapando fuera del café, todos corren y gritan menos nosotros, que aún seguimos abrazados como si nada de lo que está pasando a nuestro alrededor fuera real.


La fuerza de la explosión aumenta, aquel poder lo conozco, no podría ser otra que Analía.


 Y como si mis pensamientos fuesen premonitorios el rostro de Analía apareció frente a nosotros sin más.


—¡¿Qué haces aquí Lía?! —Chilló ella con su voz de pito— ¡Este hombre es mi presa, lo he seguido por muchos años como para que tú me lo quites cuando al fin estoy por terminar con él!


Mis ojos pasan de Lía a Cristian, es entonces cuando entiendo a qué se refería él con los fantasmas. Analía lo ha estado siguiendo porque se ha enterado de su muerte mucho antes que yo, y si mi intuición no me falla ella es quien se ha llevado a la chica, la novia de Cristian.


Sé que tengo que dejarla llevárselo, ella lo vio primero, es su presa como lo ha dicho, pero no puedo, simplemente no puedo, no luego de ese abrazo, no cuando parece que al llamarlo Viktor he descubierto algo que me ha estado prohibido.


Me suelto del abrazo de Cristian ansiando volver a estrecharlo, pero si no hago algo ahora, ambos terminaremos muertos.


Analía no es la única que puede hacer explosiones tipo fuegos artificiales, yo también puedo y la ataco sin más. Me apresuro a mirar hacia Cristian, él está asombrado ante mis poderes, pero aun así parece comprender mi señal de escóndete, apresurándose a escapar del lugar.


Grito ante el golpe de un escombro en mi hombro, soy demonio pero no insensible, duele como condenado si te golpean con una piedra. Entonces corro sin pensarlo hasta Analía, no dejaré que ella se me escape, no dejaré que Cristian sea de ella, él es mío y esta vez no me refiero a su alma, es mío, completamente mío.


Salto sin dudarlo al cuello de Analía, es un shinigami, inmortal e inmune a muchas enfermedades, pero jamás a que le retuerza el pescuezo, y así lo hago, haciendo tronar sus huesos en un ruido sordo y desgarrador. Un leve suspiro escapa de ella luego de que el terror se borrar de sus ojos, estaba muerta en menos de un par de segundo, estaba muerta cuando creía que lograría matarme.


La euforia aun esta en mi cuerpo, Analía tiene el poder de miles de alma de las que se ha alimentado sin dejar en el infierno o el cielo, ella estaba contradiciendo las ordenes de Lucifer, ella estaba asegurándose el poder de las almas para sí misma.


El polvo que ha causado la explosión de la shinigami comienza a disiparse, el café no es más lo que era, ya no hay parejas tomadas de las manos, ya no hay mujeres con rosas rojas que invitan a la cama, ya no están mis pasteles de chocolate sobre la mesa que compartíamos con Cristian, pero él aún está ahí, parado cerca de la polvareda, mirando hacia mí con temor en los ojos.


—¡Lía! —lo escucho gritar al tiempo que corre hasta mí aun con esa mirada temerosa.


Me siento pesada, todas estas almas que están ilegalmente aun atadas a este mundo pesan, tengo que dejarlas en el cielo y el infierno antes de que…


Siento mi cuerpo caer, el peso de las almas es demasiado para mí. Mis ojos se cierran sin que yo pueda evitarlo y lo último que logro ver es el rostro preocupado de Cristian, sus ojos color miel mirando directo a los míos y luego la oscuridad…


* * *


Cuando abro mis blanquecinos ojos nuevamente sé que él está cerca, puedo sentirlo: Viktor.


Busco su presencia en todos lados, sé que es él aunque suene imposible. Aquel ángel había sido desterrado hacía un siglo ya del cielo, por mi culpa, por mí… por amarme.


—Estás despierta pequeña —Es su voz, lo sé, jamás la olvidaría.


Él está aquí, pero no es él. Los ojos de Cristian me miran desde el costado de la cama en la que estoy recostada, pero hay un brillo en él, algo mágico, algo perfecto.


—¿Viktor? —digo finalmente.


Él asiente con la cabeza con una enrome sonrisa en sus labios. Es él, aunque todo me decía que aquello no podía ser real, lo era.


—¿Pero cómo? —pregunto con lágrimas surgiendo de mis ojos, los mismos que se habían sellado al dolor cuando lo perdí.


Nosotros, Shinigami y Ángel, estuvimos enamorados hace ya un siglo, pero yo aún tenía deudas con Lucifer y él, Viktor, no tenía permitido amar y desear a alguien, fuese humana, shinigami u otro ángel.


Tratamos de esconderlo de nosotros mismos, frenar lo que sentíamos cada vez que nos veíamos al yo ir a entregar las almas del día, pero nos fue imposible, y Lucifer nos descubrió. Él quería matarme, acabar conmigo por mi traición, pero Viktor ofreció afrontar todas las culpas y fue así como terminó desterrado del cielo. Por mi culpa.


—Fui desterrado Lía, no asesinado —respondió él usando la misma ironía que me caracteriza a mí en mi contra—. He vivido como humano desde entonces, renaciendo una y otra vez, siempre distinto, pero siempre recordándote en algún momento.


—¿Pero entonces porque estabas con la otra chica? —Sí, lo sé, soy celosa, pero cuando amas a un ángel como Viktor es imposible no serlo.


—Ella, sólo era una compañera de trabajo, una más de las personas que Lucifer se llevó de mi lado como castigo por desearte.


—¿Y por qué no me reconociste?


—Porque aún no te recordaba, lo hice cuando me llamaste por mi nombre.


Me lancé abrazarlo, llevábamos un siglo sin poder vernos, sin poder tocarnos, no perdería mi tiempo más.


—¿Por qué Lucifer no ha venido por mí? —le pregunté sin soltarlo de mi agarré.


—Porque las almas de Lía pagaron tu deuda, eran almas que llevaban siglos buscando.


—Entonces yo soy…


—Libre, sí, de las ordene de Lucifer sí, pero no de ser un shinigami.


Aquello no importaba, yo era un shinigami y él un desterrado, yo vagaría eternamente por este mundo y él renacería eternamente. Nos encontraríamos una y otra vez en este mundo, de eso estoy segura, y sé que siempre seré capaz de reconocerlo, dónde sea y quien sea.


Sentí sus labios besar mi cuello, mi piel se erizó ante el contacto. Quería sentirlo más cerca, besarlo en los labios, y así lo hice.


El roce de nuestros labios era perfecto, mejor que lo que había perdido años atrás, había añoranza, deseo y pasión. Todo hasta que él se alejó de mí…


—¿No te importa verme morir una y otra vez?


Lo pensé un momento, aquella sería nuestra realidad ahora…


—No —respondí sin dudarlo—. Será doloroso, pero podré soportarlo sabiendo que volveremos a encontrarnos en algún momento. Y quién sabe, quizás algún día logre pagar mis deudas y ser libre de la vida de shinigami. Además, siendo así, tendremos muchos San Valentín que celebrar.


Una sonrisa se dibujó en sus labios, la que siempre consideré perfecta. Sí, hab´rian muchos San Valentín por celebrar.



FIN


¿Que os ha parecido?, ¿precioso verdad?. Pues si quieren saber más sobre esta autora y sobres sus obras, os recomiendo que visiten su ficha de socia:

24. NADIA

Decirles que, de todas sus novelas, la más destacada es su historia "Patrulleros de la Noche":


Nota: Si quieres hacerte con un ejemplar de este libro en formato digital, no te pierdas el evento que pronto se organizará en el club para celebrar un día muy especial... Y hasta aquí puedo contar >.<

CUARTO RELATO NACIDO DEL RETO: LAS DOS CARAS DE UN MISMO CUENTO, BY MEMETIN

VAMPIRESA CENICIENTA


"Oh dulce Cenicienta que cumpliste tu sueño
pero a las doce al príncipe dejaste.
Él estuvo buscándote completamente obsesionado
hasta que al final apareciste."


Dejé el lápiz y suspiré profundamente. Yo no debería hacer esto, el preparar un tipo de poema para Sabrina. Ella es mi hermanastra y siempre intenta mostrar un talento que no tiene: el de crear historias y demás. Hoy viene y me pide que le haga una pequeña rima, ¿se cree que yo nací para hacer sus dichosos poemas? Oí a lo lejos los pasos vacilantes de mi hermanastra Débora que no paraba de mirarse al espejo y peinarse su larga cabellera rubia. Sentí que la causa por la que había venido a mi habitación era para pedirme algo, típico. Antes de dirigirme la palabra, empezó a poner poses raras en el espejo y a decirse lo guapa que es... lo que pasa es que ella no se refleja en él.

-¿Quién es la vampiresa más hermosa de todas? -se pregunta así misma.

-No lo sé, pero la más orgullosa es Débora Orgoglio -contesto de mala forma, Débora pone mala cara.

-¿Decías algo, sucia híbrida? -baja el espejo-. ¿Sabes una cosa? La Corte ha enviado un mensaje a mamá, se trata de un banquete para que el príncipe de los vampiros encuentre esposa y pronto dé el paso definitivo para ser rey... Va a ser hoy -sonríe con malicia-. A los híbridos como tú no se les permite asistir, sólo a los purasangre aristócratas... como yo.

-Muy bien, ¿a caso esperas que me tire de los pelos por celos?

Oigo como corre Sabrina hacia mí y me zarandea mientras grita cosas que no logro comprender. Mientras que Débora es la belleza, Sabrina es la inteligencia aunque todo tiene truco. Nadie se atreve a preguntar quién es la persona que hace los tratamientos de belleza de Débora (aunque la belleza de los vampiros sea increíble, cuesta mucho que perdure siéndolo) o los discursos de Sabrina. Ambas son purasangre de una de las familias más nobles de la Corte, como lo era mi padre que antes de fallecer se había casado con mi madrastra. Mi verdadera madre había sido una humana que amaba mi padre hasta que ella murió. En eso consiste mi actual situación: en hacer todos los favores de mis inútiles hermanastras y de mi seria madrastra a cambio de que a veces tenga momentos de libertad. Se podría decir que soy como la Cenicienta.

-Oh, Emily -me dice Sabrina-. ¿Podrías comprarme un bonito vestido en el centro comercial? Bien sabes que la luz me mataría completamente -hace un gesto dramático-. Y a nadie de la Corte le gustaría despedirse de una poetisa de alto calibre.

-¡Hey! -se queja Débora-. Yo también quiero que me compres un vestido bastante despampanante para dejar K.O. al príncipe -ríe de forma psicópata-. El príncipe se inclinará ante mí y me pedirá mil veces que me tenga como su pareja.

-¡¡No!! -grita Sabrina-. El príncipe se inclinará ante mí por mi intelecto y por el poema maravilloso que estoy preparando -me guiña el ojo-. Además, las rubias son tontas.

Se disponían a discutir cuando la voz chirriante de Lady Orgoglio, mi madrastra, resuena en torno a la habitación y nos pone los pelos como escarpias a las tres. Una palabra de Lady Orgoglio te mandaba al infierno o al purgatorio, debido a que toda cosa que diga es mala aunque puede ser un poco más suave. Da igual a que persona desprecie... pueden ser sus hijas, su gato, su criado hasta ella misma, lo malo es que con sus 500 años no haya cambiado ni un poquito. Se pasea por su habitación mientras fuma su pipa con elegancia. Y mira de reojo a sus hijas hasta que pone sus manos en mis hombros, siento como sus manos me inyectan un frío desolador que produce que empiece a temblar. Cuando empieza así, significa que he hecho algo malo.

-Estimada Emily, es una horrible curiosidad que el príncipe vaya a elegir esposa y que mis hijas no tengan la posibilidad de llegar a serlo... -hinca sus uñas y yo suelto un grito de dolor-. Sabes que ellas no pueden ir a la luz del día... en cambio tú has recibido el maravilloso don de poder hacerlo.

-¡No he dicho que no fuese a hacerlo! -grito mientras se me escapan algunas lágrimas.

-Y entonces, ¿a qué esperas para irte? -me pregunta de manera malévola.

-Ahora voy -aparto sus manos de mi hombro y salgo del cuarto. No puedo evitar acariciar mi hombro que aún siente ese glaciar frío que me inundó al suave roce de Lady Orgoglio. También percibo de que estoy sangrando, pero desvío la mirada para preocuparme en encontrar esos dichosos vestidos para mis hermanastras malcriadas.

 ***

Que pueda caminar a pleno sol del día sin desintegrarme, no significa que cuando me ponga bajo la sombra no note quemaduras en la cara. Por eso, siempre que termino de hacer las comprar me pongo bajo la sombra de uno de los árboles del parque. Así no sólo me tranquilizo sino que también regenero mis quemaduras. Por ello, las heridas ocasionadas por Lady Orgoglio habían casi desaparecido. Lo bueno de los vampiros es que pueden regenerarse, lo malo es que están condenados por sí mismos. Son tan fríos, tan maquiavélicos... no conozco a ninguno que no sea así.

Oigo de pronto como el viento zarandea unos arbustos más atrás; pero, al ver un leve mechón negro, sonrió y doy dándome cuenta de que en realidad es Dante. Él ha sido siempre mi amigo, desde pequeña antes de que mi padre se volviese a casar, y tiene mi misma edad (ambos tenemos 18). Lo llamo y saca la cabeza de los arbustos rápidamente. Se acerca corriendo a mí, por lo visto él es una persona también con piel sensible pero no es un híbrido o vampiro. Lo sé porque él no tiene los ojos rojos como los vampiros, ni la piel tan pálida. Sus ojos verdes incluso confirman que no hay maldad en él.

-¡Hey! -me saluda amigablemente-. ¿Has tenido que ir a comprar algo?

-Nada importante -aparto la bolsa y arrugo la nariz-. ¿Por qué te ocultabas en los arbustos?

-¡¡Quería sorprenderte!! -exclama de repente.

Sonrío al percatarme de que Dante tiene un montón de hojas enredadas en su precioso pelo negro. Así que me acerco a él y empiezo a quitárselas con cuidado.

-¿Qué tal va todo? -le pregunto.

-Oh... Bien, nada del otro mundo. He oído que tu casa se ha levantado un tanto alborotada hoy -cambia de tema.

-Bueno, por lo visto la Corte va a dar un baile por un motivo que a mí no me concierne -le quito unas ojas del flequillo.

Dante piensa que mi familia es aristócrata, lo es pero no de los humanos. Por lo que nunca le he dicho que soy una híbrida y mis hermanastras vampiresas. A saber qué haría si supiese eso, seguramente huiría de mí por el hecho de que podría beber su sangre y cosas así. Los vampiros purasangre y aristócratas se alimentan de la sangre de mayor calidad, lo que no son aristócratas beben sangre de menor calidad...
En cambio, los híbridos se alimentan de la sangre de las ratas, como es mi caso. Aunque puedo alimentarme de la comida humana y siempre me escaqueo de tomar sangre. Aún así siempre me da miedo decirle a un humano que soy mitad vampiro.

-¿¡Qué dices!? -exclama Dante y niega con la cabeza-. Siento que te verías muy linda con un vestido del tipo siglo 17.

-Pero Dante, yo nunca voy a querer involucrarme en una atmósfera tan fría y horrenda como esa. Si ya de por sí mi madrastra es fría... me pregunto cómo serán los demás que son peores que ella.

-Entiendo -frunce el ceño-. Me gustaría estar en un baile y que fuese contigo.

Enrojezco violentamente y cojo la bolsa con rapidez para irme corriendo a casa. Dante siempre bromea conmigo y, al mirar atrás, me di cuenta de que sonreía. Así que nunca me hará mucho caso, no debo hacerme muchas ilusiones. Sólo porque él sea amable, divertido, mi mejor amigo...
no significa que me guste completamente.

Al llegar a casa: terminé la rima (la edité también para que sonase mejor), peiné a mis hermanastras, las maquillé y le ayudé a vestirse sus pomposos vestidos. Me da igual cuán entusiasmadas estuviese, porque lo que espero es quedarme completamente en casa sin que nadie me mire o me mande hacer algo que no quiero. Cuando Débora, Sabrina y Lady Orgoglio estuvieron preparadas, suspiré de cansancio. Sus vestidos pueden presumir de tener colores elegantes y cortes sumamente juveniles (en el caso de Sabrina y Débora). Además llevan las mejores joyas, joyas de parte de la familia de mi padre que fueron pasadas de generación en generación. Al ser una híbrida, no tengo derecho a ese tipo de cosas aunque no es algo que atesorase mucho. Si lo hiciese, ellas no llevarían esas joyas. Llamaron al timbre y Lady Orgoglio mandó a Débora y Sabrina que entrasen en el coche ya. Así que me quedo con Lady Orgoglio bajo la luz de las velas que se encuentrasn en la telaraña de cristal que hay en la enorme entrada. Por un momento creo ver un leve brillo de temor en los ojos escarlata de Lady Orgoglio.

-¿Cuándo volverán?- pregunto.

-Seguramente un poco tarde -comenta-. Espero que estés despierta...

-¿Y eso por qué? -frunzo el ceño sospechosamente.

-Emily, si mal no recuerdo, tú tienes 18 años.

Asiento con la cabeza. Lady Orgoglio se acerca a mí y levanta mi barbilla con sus manos completamente heladas. El mismo escalofrío de antes, me vuelve a recorrer. Se dibujan en su rostro algunas pequeñas arrugas y forma una sonrisa maquiavélica.

-Emily, hay algo que debo comentarte -coge un mechón de mi pelo castaño-. Tu madre no era una simple humana.

-¿¡Qué!? -me quedo acongojada-. No bromee conmigo, madame.

Lady Orgoglio acaricia mis mejillas mientras me sigue sonriendo de la misma manera.

-Eres tan repugnante como ella -susurra-. Ella se enamoró de tu padre cuando ella realizaba su asesinato.

Me quedo de piedra. Sé perfectamente que significa eso... La gente que realiza asesinatos a los vampiros son las personas que desean su extinción sea como sea. Una cazavampiros se enamoró de mi padre, supuestamente yo también debería ser cazavampiros... lo cual es una completa ironía. Lady Orgoglio gruñe y araña mi mejilla con sus afiladas uñas. Emito un gemido de dolor y me aparto de un empujón de ella. Me paso la mano por la mejilla y me la encuentro llena de sangre.

-Tu padre no sabía la circunstancia de tu madre, cuando él murió todos nos dimos cuenta de eso. Decidimos ocultártelo hasta que cumplieses los 18 años y así matarte -se acerca a mí y lame la sangre de mi mano. Arruga la nariz y después escupe-. Asquerosa...como tú.

-¿Por qué a los 18 años? -pregunto en un momento de valentía.

-Porque un cazavampiros empieza a actuar con sólo 18 años... y porque no quería correr el riesgo de que pudieses matar al príncipe -me abofetea-. Cuenta las horas, minutos y segundos que te quedan en esta vida... porque te juro que nunca volverás a tener otra.

Me lanza al suelo y me vuelve a mirar de esa forma tan odiosa. Sale de casa, cerrando las puertas con llave. Corro hacia ellas intentando abrirlas pero me es imposible... Da igual cuántas veces tire de ellas; al final, acabo deslizándome por la puerta hasta caer al suelo. Ahora debería llorar el hecho de que voy a morir, no obstante no lo hago. En vez de desesperación, me inunda la venganza y el orgullo destrozado. Toda mi vida he estado siendo la porquería que inundaba este lugar, nunca tuve consideración alguna y sin duda prolongaron mi vida para que hiciese el rol de la estúpida chica que sirve los horribles deseos de sus amos. No, no era momento de ponerme a llorar como quién no quiere la cosa... Me levanto y doy pequeños pasos que resuenan por la vacía casa. Me acerco a la habitación de Débora y empiezo a buscar entre todos sus vestidos elegantes. Ella no notará que son suyos, porque no se acuerda de ellos... Sin duda alguna, haré que todo lo que me han hecho sufrir se cumpla... No habrá perdón, aunque tenga que acabar con todos los miembros de la Corte.

 ***

Una vez llego al baile, todos los vampiros se quedan anodados al verme. La gente se pregunta quién soy o a qué familia pertenezco. Nadie puede notar que soy como una rosa: bellas pero llena de espinas. Débora bufa al notar que no prestan atención a su maquillada belleza y Sabrina se ocultó entre las sombras cuando me burlé de la rima... es irónico que me critique a mí misma. Ya tenía todo calculado para el final de la Corte al estilo Hamlet, da igual qué era lo que sucedía al final, todos compartirían el mismo destino...
incluido ese insignificante príncipe.

Unas trompetas resuenan en el salón y un híbrido anuncia la llegada del príncipe. Estoy ansiosa por saber quién es el desdichado a quién mataré junto con sus vasallos, la venganza no solo concierne a mi familia sino también a su especie. Desde hace tiempo, una idiota con mi mismo nombre pensaba en ser libre alguna vez... pero me doy cuenta de que si no acabo con ellos nunca lo seré. Las cortinas rojas se abren y todo el mundo espera a un vampiro orgulloso de sí mismo y fuerte. Pero, la cruda realidad es que ninguno de los presentes nos imaginábamos quién era. Un chico alto, de pelo negro y extraños ojos verdes. Un híbrido, bromas de la vida, llegaría a ser el rey de los vampiros. Todos toman eso como algo horrible, pero a quién más impactó fue a mí. Dante... es él, no tengo ninguna duda... Nunca pensé que eso fuese posible. Sonrío mientras que Dante baja las escaleras pasando completamente de algunos murmullos ofensivos hacia él. Ya nada me importa: ni la venganza, ni una masacre... Por un momento, sólo pienso en él. Mientras que los vampiros se burlan de su aspecto casi humano, yo no pude evitar que él sí es un verdadero príncipe encantador. Voltea la cabeza y me ve, pienso que no sabe quién soy pero soy la única que no ha dicho nada malo. Me acerco a él con cautela, mientras que él me mira con extrañeza.

-Me gustaría ir a un baile y que fuese contigo -le susurró al oído-. Sólo me tienes hasta las 12 de la noche, Dante...Y entonces, desapareceré de todos ellos. Pero, como en el cuento de la Cenicienta, el príncipe encuentra a Cenicienta.

Dante sonríe y me aparta un mechón del pelo. Me coge de la muñeca izquiera y rodea mi cintura con el otro brazo. Entonces, suena la música... Todo está olvidado.

-Entonces -sonríe-. No te olvides del zapato.

-Por una extraña razón siempre supe que estaba enamorada, pero pensé que sólo bromeabas -digo insegura, ahora soy una completa idiota que ha olvidado algo que debía hacer por encima de todo. ¿La Cenicienta se sintió así alguna vez?

Todos se pusieron a bailar al ritmo de la música. Por un momento pasamos desapercibidos, Dante se inclina y me besa con ternura.

-¿Ahora lo crees? -me pregunta.

-No, por eso, te confío esto -le doy una postal antigua que guardaba mi madre hace tiempo y que encontré antes de ir al baile. En ella está la foto de su antigua parcela, imposible de que vampiros lleguen hasta ella por los soleados días que siempre hay-. Éste es mi zapatito de cristal.

-Entonces, no tardaré en encontrarte -me vuelve a besar-. Mi Cenicienta...

Colorín, Colorado... Aunque no lo creaís, este cuento se ha acabado.


FIN


Ahora le toca a Melii escribir este mismo cuento pero desde el punto de vista de Dante. Lógicamente, no será muy extenso ya que estos dos personajes (Emely y Dante), apenas coinciden en toda la historia... Y ¡claro!, Melii tendrá que escribir justamente sobre esas escenas que ambos comparten, jejeje >.<

Saludos!

lunes, 13 de febrero de 2012

¡TANTO QUE CELEBRAR! + OTRAS COSILLAS DE INTERÉS

Así es, y es que somos tantas las que componemos este GRANDIOSO club, que siempre tenemos algo bueno que celebrar... y en esta ocasión, celebraremos:

1. Que nuestra compañera Violeta (al igual que Loky, como ya dije en una entrada anterior), celebra hoy que ayer fue el aniversario de su blog "Adolescente A Los 28" . Pero esta vez, en vez de organizar un concurso como solemos hacer much@s de nosotr@s, para celebrarlo, ha optado por regalarnos un bello relato romántico. Y ya que estamos en fechas tan próximas a San Valentín, dicho relato trata sobre ésta fecha tan señalada... Os advierto que, estoy completamente segura, que os gustará, ¡Yo lo he leído y me ha gustado muchísimo!.


¡A cumplir muchos más querida y que los cumplamos juntas!

Aquí os dejo su ficha de socia:

56. VIOLETA

2. Que nuestra compi Tania Luna ha alcanzado al fín los 50 seguidores en su blog "Un Sueño Hecho Pesadilla"


¡A por los 100 preciosa! >.<

Aquí tenéis su ficha de socia:

64. TANIA LUNA

3. Que nuestra queridísima compañera Danyyy celebra el segundo aniversario de su blog "Vampire Academy Fansite" :


¡¡¡ A POR EL TERCERO MI NIÑA HERMOSA, TKM !!!

Y ya por último, aquí os dejo su ficha de socia:

97. DANYYY


Aprovecho la ocasión para recordarles algunos concursos que son realmente interesantes y todos ellos organizados por socias del club, pero antes, les informo que nuestra compi Nina Sousa ya publicó la segunda entrada de su sección "Manías De Escritor":


Y ahora, vuelvo al tema de los concursos:

*Si resides en México y quieres hacerte con estos dos libros de segunda mano, ve al enlace que hay justo debajo de la imágen e infórmate:



(Nota: finaliza el 28 de Febrero)

*Si quieres hacerte con uno de estos tres ejemplares, tienes la oportunidad de hacerlo si te apuntas antes del día 29 de Febrero.



Nota: Si decides participar en este concurso, recuerda decirle a la organizadora del mismo, que vas de parte mía >.<

*Si lo que quieres es hacerte con un ejemplar de este libro, decirte que en el enlace de arriba te explica también cómo conseguirlo:


 (Aviso: tienes de plazo hasta el 1 de Marzo)

*Si lo que quieres es hacerte con un ejemplar de la primera novela de la Saga Lobo (Las Dos Caras De La Luna) de Leila Milá (Nikta), y que encima, un relato tuyo sobre hombres lobo aparezca en el mismo, participa en su concurso:


(Nota: Dentro de dos meses finaliza el plazo de inscripción)

*Y ya por último, si lo que quieres es hacerte con un ejemplar de este libro, participa en el concurso que ha organizado Loky:


http://elclubdelasescritoras.blogspot.com/2012/02/nuestra-companera-loky-para-celebrar-el.html

¡Ah!, que ya se me olvidaba... Decirles a tod@s aquell@s que siguen la historia "Esclavos De Las Sombras", que hoy publiqué la segunda parte del capítulo 13:

Espero que sea de vuestro agrado y que comentéis cuando lo leáis. Saludos!!!

TERCER RELATO NACIDO DEL RETO: LAS DOS CARAS DE UN MISMO CUENTO, BY PATY C. MARÍN (Para mayores de 18 años por su contenido erótico)

La casa del placer: Lucrecia


- ¿Tengo que ser yo? - le preguntó Erik sin mirarla. Estaba más atento a la figura que se distinguía al otro lado de las vaporosas cortinas de seda roja, una pequeña figura sentada en una esquina del lecho. Se trataba de una mujer, una noble de alta cuna y parecía nerviosa, inquieta; se frotaba las manos y mantenía el rostro oculto bajo una capucha.

- Para eso te he mandado llamar. Eres el hombre perfecto para ella...

- ¿Cómo estás tan segura? - preguntó de forma cortante.

Lucrecia dejó pasar su impertinencia. Erik era un guerrero germano y su naturaleza belicosa todavía le impedía aceptar su nueva condición de esclavo. Ella se consideraba mujer paciente y nada le gustaba más que doblegar una naturaleza indómita empleando los métodos más efectivos. La joven al otro lado de las cortinas era parte del adiestramiento de Erik en el arte del amor. Lucrecia había invertido ciertas monedas de más en el exótico extranjero de cabellos amarillos y esperaba de él que contribuyese al negocio cómo todos sus demás esclavos. Lucrecia estaba segura de que, con el tiempo, a Erik también le gustaría trabajar allí. Esta era su última prueba, pues iba a ser la primera vez que estuviese a solas con una mujer, sin la vigilante mirada de Lucrecia encima controlando sus acciondes.

- Lo estoy - afirmó la dómina sin dudar, pues Lucrecia Aria conocía perfectamente las debilidades humanas y sabía que Erik estaba a un paso de ceder. - Claudia es sumisa, aunque todavía no lo sabe; es una mujer que necesita un hombre y por eso ha venido a nuestra casa a pedir mi ayuda. De entre todos mis muchachos, tú eres el que mejor va a tratarla.

- ¿Y cómo estás tan segura? - insistió Erik.

Ella no respondió inmediatamente. Observó la espalda del esclavo curtido en combate; la piel estaba llena de bellas cicatrices y músculos esculpidos el mármol. No veía su cara, pero podía adivinar que tenía el ceño arrugado, con las pobladas cejas formando una línea sobre sus ojos azules. Tenía el cabello dorado cubriéndole la nuca y sus mejillas tenían un asomo de barba castaña muy rara de ver por estas regiones. Era una miembro de su rebaño muy preciado, un ejemplar más éxotico incluso que la pareja de piel negra de la provincia de Cartago.

Delicada como el aleteo de una mariposa, las manos de la mujer se posaron sobre los fornidos hombros del germano. El contacto de su piel aún no se había afirmado cuando él se puso completamente en tensión. Ella sonrió, sintiendo los latidos de su corazón en las palpitaciones de sus músculos. Deliberadamente fundió el cuerpo a la espalda del hombre, permitiéndole sentir todas las curvas y depresiones de su cuerpo. Bajo sus manos, bajo su cuerpo, los músculos de Erik se convirtieron en rocas y eso era algo que a Lucrecia le encantaba. Tener a un hombre duro entre sus brazos.

- Ya hemos hablado de esto, mi pequeño - murmuró con dulzura en su oído. Se había puesto de puntillas para poder llegar a su oreja, el germano le sacaba tres palmos de alto. Su envergadura era del tamaño de un oso, sus brazos anchos como troncos y sus manos podrían destrozar piedras. De hecho, Erik podría romperle los huesos a Lucrecia si se lo proponía, ella era delgada y diminuta en comparación. - ¿Recuerdas nuestra conversación? ¿Recuerdas cómo me sometiste? ¿Recuerdas cual fue la sensación que te recorrió cuando me tuviste bajo tu dominio? - sus atercipeladas palabras penetraron en la conciencia del germano una vez más.

Las manos de Lucrecia no se habían quedado quietas, con suavidad, como si sus dedos fuesen plumas, recorrió la línea de sus hombros y descendió por las dunas de su espalda. Cuando alcanzó sus caderas, bordeó la cintura y posó las manos sobre los duros músculos de su torso. Erik se contuvo, cualquier otro pensamiento racional quedó sofocado, Lucrecia tenía la habilidad de volverse deseable y apetecible con la misma facilidad que podía ser profundamente odiosa. Él seguía empeñado en desafiar la autoridad la mujer, que por la ley romana, tenía sobre él; pero por más que quisiera negarlo, y Lucrecia lo sabía, el salvaje germano la deseaba con las mimas ganas con las que quería matarla. Todavía tenía grabada en la piel la sensación de estar hundido entre sus piernas la noche que fue vendido a la casa del placer y Lucrecia todavía se acordaba de la furiosa sensación de tenerlo atravesado entre los muslos. 

- Eres un hombre con necesidades y Claudia es una mujer con necesidades. Mírala. Tiene el pelo dorado, la piel blanca, los muslos todavía le tiemblan cuando alguien la acaricia y sus pechos son blandos y suaves. ¿No te gustaría descansar entre ellos?

Quería obligarle a entrar ahí. Él lo sabía y ella lo sabía. Con palabras precisas y caricias bien dirigidas hacia sus caderas, Lucrecia pudo escuchar como el corazón del guerrero se aceleraba. El atronador torrente de sangre que recorrió las venas del hombre y provocó un ramalazo de placer en ella. Sus colmillos erectaron de su boca como dos cuchillos de nácar. Depositó un beso sobre uno de sus hombros, conteniéndose por no hundir los dientes en su piel y probar esa sangre tan salvaje, tan potente, tan deliciosa.

- Es una mujer romana... - rezongó Erik con la voz cargada de rencor mezclada con una nota de deseo. Era su último argumento, el deseo lo estaba consumiendo lentamente. Lucrecia los sabía.

- Es una mujer. Una jovencita pura, cuya mente está tan sedienta como su sexo. Tú eres un hombre, un hombre que necesita darle de beber, saciarás su sed y aplacarás su deseo, porque tú también necesitas beber, beber de ella...

- Preferiría saciarte a tí - confesó apretando los puños. Lucrecia se apretó más al cuerpo del germano, aumentando la tensión que se respiraba en el ambiente.

- No, Erik, no quieres saciarme a mi. Quieres saciar a esa chica, quieres quitarle la túnica y morderle los pezones, los labios, la lengua, los muslos. Quieres ponerla de rodillas a tus pies, quieres meterte en su boca, en su sexo, en su trasero; quieres dejar tu marca en toda ella. Eso es lo que quieres, y eso es lo que ella quiere...

Se alejó un paso del germano. El olor a metal y a sangre inundó los sentidos del esclavo que se giró alertado solo para observar como Lucrecia sostenía un cuchillo en la mano. Acababa de abrirse una herida en la muñeca izquierda por la que brotaba sangre, una sangre roja, brillante, fluida, con un aspecto más apetecible que su cuerpo. La cara de Erik fue pura confusión.

- Pruébala - ordenó ella, ofreciéndole la sangre. El esclavo no lo pensó dos veces, el deseo de complacerla fue más fuerte que sus continuas protestas para negarse a obedecer. Sostuvo la delicada muñeca de Lucrecia entre sus manos y deslizó la lengua por la herida, una herida que era imposible de contener. - Ya basta. Ahora entra ahí y sáciala... confío en tí, Erik. Si haces que ella se corra sin que yo te diga como hacerlo, te permitiré entrar aquí tantas veces como orgasmos le provoques - y metió la mano entre sus muslos.

El esclavo se pasó la mano por la boca para limpiarse la sangre de los labios observando con mirada febril el lugar dónde ella señalaba y cruzó las cortinas con decisión. Lucrecia sonrió dejando el cuchillo sobre la mesa, su herida se cerró y su piel volvió a lucir brillante. La sangre que la vampiresa entregaba a sus esclavos contenía un poderoso estimulante, no solo mantenía jóvenes a los hombres de su rebaño, también los llenaba de deseo y pasión. Se acomodó sobre el diván y, observando a través de la cortina la actuación de su perverso y dominante germano, empezó a acariciarse. Por un momento pensó en llamar a Cicerón para saciar su lujuria, enferma como estaba por buscar alivio; pero él estaba ocupado...


FIN


Ahora le toca el turno a MariJose, que tendrá que escribir el mismo relato pero desde la  pespectiva de Erik.

Saludos!

domingo, 12 de febrero de 2012

VARIAS COSILLAS QUE CELEBRAR Y QUE RECORDAROS

Hola a tod@s!, antes de que finalice el fin de semana, vengo con un par de buenas noticias y un recordatorio.

Empiezo por contaros que nuestra querida compi Sheyla Drymon, al igual que nuestra compañera Eli (como ya os dije en su día), también ha sido una de las afortunadas en el Primer Certamen de Relatos Romance-Paranormal que organizó el blog Escribe Romántica.

¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES PRECIOSA!, espero que a lo largo de este año, sigas cosechando más éxitos!

Aquí os pongo la copia del mensaje del resultado del concurso (Aviso, es un copia y pega):

" El día de hoy revelaremos el resultado del Primer Certamen de Relatos Romance-Paranormal.

Pero antes, queremos agradecer a todos(as) los(as) que hicieron posible este proyecto: a los que se animaron y participaron; al jurado: ANNA KARINE, GEOVANNY DEBRÚS JIMÉNEZ, Helena Perez-Mejías, Lucía de Vicente, MENCHU GARCERÁN y OLIVIA ARDEY por todo el apoyo y la disposición mostrada durante el proceso de selección de los relatos y, a Editora Digital por brindarnos gentilmente su plataforma.

Bueno ¡Al fin la espera ha terminado!

Sin más, te presentamos los relatos que conformarán la antología:

1) Al pie de la sepultura por Adriana M. Andivia

2) Concédeme tu mano por Allegra Álos

3) Guardar el corazón por Allegra Álos

4) La magia del amor por Bree

5) Mujer de agua por Bypils

6) Luna de verano por Cristina Pereira

7) Santa Compaña por Eli D.B.

8) Neptuno por Inspiración & Bypils

9) Noches de Carnaval por Kalton Harold

10) Las hijas del mar por Lydia Leyte Coello

11) El confidente por Manuel J. Alfonso

12) El lobo que ella amaba por Melina Vázquez

13) Lamiak S.XXI por Mina Vera

14) Una noche para no olvidar por Sheyla Drymon

15) La heredera de los ojos serpiente por Stefania Gil "

Aquí os dejo su ficha de socia:

147. SHEYLA DRYMON

Y la otra buena noticia es que, nuestra compañera Loky está de celebración, ya que su blog "Lucero De La Noche" cumple hoy su primer añito:


¡FELICIDADES GUAPA!, ¡A SEGUIR CUMPLIENDO MUCHOS MÁS >.<!

Aquí os dejo su ficha de socia:

60. LOKY

Y ya por último, decirles que mañana finaliza el plazo para poder participar en el Certamen de Poesía organizado por nuestra compi Anna Soler, así que... ¿a que esperan para apuntarse y participar?. Dense prisa que el tiempo vueeelaaa!!!


Saludos!!!

172. DAIANA S. MONSALVO

Hola a tod@s!, aquí les traigo a otra escritora-bloggera que pasa a formar parte de este gran club, que cada día es más grande y mejor. Ella es:


DAIANA S. MONSALVO


Su blog:

http://2.bp.blogspot.com/-tyFev7T1C7g/T6skyn96xCI/AAAAAAAAASc/rbJthfV5sHI/s1600/Nueva%2BCabecera.jpg


Y tiene varias historias:

1. Premonición Ajena:

 
 
Título: Premonición ajena
 
Autor: Daiana S. Monsalvo
 
Saga: Ninguna –Auto conclusiva-
 
Género: Blognovela
 
Temática: Acción, aventura, misterio, romance, suspenso.
 
Sinopsis: 
Me llamo Anysha se que eso no dice nada, pero aquí en el lugar en el que me encuentro el nombre de una persona significa mucho. Aquí donde no habita nadie, donde la luz y la oscuridad están en un punto medio, donde todo esta inundado en niebla roja, el silencio es tu único amigo porque si los habitantes originales de este pueblo te reconocen como nuevo… estas muerto.
Solo se con certeza una cosa, nunca debí haberme subido al autobús. Desde un principio debí haber escuchado a esa misteriosa voz que me dijo que este viaje de estudio realizado por el colegio no era bueno, que algo malo sucedería.
Pero ahora no hay vuelta atrás, las agujas del reloj se mueven con rapidez y mientras más tiempo pasemos aquí menores son nuestras posibilidades de sobrevivir.

<<Intensa y salvaje, un camino a enfrentar los miedos y descubrir la cueldad de sus resultados. Una historia donde las creencias ciegan la razón humana>>

Leer el primer capítulo:


2. Expiación:


Título: Expiación
 
Autor: Daiana S. Monsalvo
 
Género/temática: novela, acción, romance, suspenso, distopías, Apocalipsis.

Sinopsis:

La realidad es la última verdad.

Cuando Melanie Footligh accidentalmente corta parte del hombro de un ángel de piedra -en el cementerio en el que están enterrados sus padres- con una misteriosa daga que encontró, su vida cambia completamente.

Y se revela la peor maldición jamás guardada.

Unos seres con majestuosas alas en sus espaldas constituidas principalmente con humo, son liberados.

El planeta tierra cambia rápidamente, avanzando en el tiempo tres mil años, llevándolos a un mundo donde solo está la naturaleza, y casi no quedan humanos.

Ahora su responsabilidad está en juego y junto a un misterioso ángel de humo deberá unir sus fuerzas para tentar su propia suerte.

Pero, ¿cómo hacerlo si tu único apoyo es un muchacho increíblemente guapo que será capaz de clavarte un puñal en la espalda tan solo estés distraída?

<<Cuando el mundo llega a su fin, ¿hasta donde serias capaz de llegar para sobrevivir? Al final, la mayor parte de la gente no se reconocerá si mismos>>

Leer el primer capítulo:

3. Prisionera del Destino:

Consiste en una obra dividida en tres partes que narra la historia desde el punto de vista de una joven de 18 años que huye de su pasado desde hace mucho tiempo, tanto que ya no recuerda con exactitud que fue lo que provocó tomar la decisión de huir de su hogar.

La historia comienza en: En la oscuridad  cuando la protagonista, Yanina, “Nina” escapa de una habitación oscura, desconocida en la que la están torturando, toma un ómnibus y se aleja de la ciudad para finalizar en un pueblo lejano abandonado en medio de la mismísima nada. Pero como dice el refrán: “Las apariencias engañan” y es allí donde conoce amistades extrañamente peculiares y su habilidad para el disfraz y pasar inadvertida entre las personas se pone en juego.

A medida que comienza a vivir en el pueblo las incógnitas de su pasado se multiplican y extrañas pesadillas y temores toman lugar en su conciencia, cada una más aterradora y más emocionante que la anterior.

Durante el avance de la Trilogía aparecen pistas y rumores de conspiraciones siniestras. 

Mientras mas se profundiza la investigación los protagonistas se ven obligados a enfrentarse a sus más oscuros temores. Comprendiendo que a veces es mejor vivir un minuto de pie que toda una vida de rodillas. 

Y aquí os dejo la información sobre el primer libro de esta trilogía:

En la Oscuridad 


Título de la novela: En la Oscuridad.


Nombre del autor: Daiana.S.Monsalvo.


Seudónimo o nickname del autor: sole6565.


Trilogía: Prisionera del Destino.


Genero: Aventura, misterio, romance.


Clasificación: +13

Resumen:

La vida es un eterno baile en el que todos nos balanceamos en un distinto ritmo escuchando una suave sinfonía en nuestra cabeza a la cual seguimos.

Nuestros pasos a veces son suaves, otros titubeantes y otros directos, eso nos diferencia: Nuestra forma de actuar, de ser.

Pero no todos actuamos con libertad, muchos de nosotros bailamos disfrazados. Oculta bajo un antifaz esta nuestra verdadera identidad, nuestra verdadera vida.

Solo los astutos y valientes se atreven a quitarse la mascara, salir de la oscuridad.

Así será mi vida hasta el día de mi muerte, oculta del miedo bajo infinitas mascaras, personalidades, vidas, fingiendo algo que no soy.

SEGUNDO RELATO NACIDO DEL RETO: LAS DOS CARAS DE UN MISMO CUENTO, BY LUZ

TORMENTA DE ARENA


El sol ya no le hacía daño en la piel. Ya se había acostumbrado a sus caricias lacerantes. El aire ardiente entraba por su boca a un ritmo constante, llenando sus pulmones más de polvo que de oxígeno. Ya no iba mirando al suelo, cuidando de no pisar con los pies desnudos las rocas y piedras del camino. Iba con los ojos cerrados, adecuando su paso al del caballo, y la respiración al paso casi al trote que el animal llevaba. Los grilletes que le ataban las muñecas hacía tiempo que habían dejado de hacerle daño en las mismas heridas que le habían hecho. Ya no le importaba por qué estaba en esa situación, ni dónde lo llevaba. Ni siquiera le importaba ya caer al suelo y ser arrastrado a lo largo del camino por el caballo. Su mente la ocupaba el hecho de que era Héctor el que lo llevaba así, y no creía en su inocencia a pesar de llevar días diciéndoselo.
¿Desde cuándo habían caído en ese negro pozo de la desconfianza? Siempre habían mantenido una buena relación. Siempre, hasta que pasó lo que pasó, y le echaron las culpas a él. Huyó, temiendo por su vida y pensando que Héctor no lo perseguiría. Pero sucedió todo lo contrario, pues el cazarrecompensas más famoso de toda la región puso especial empero en darle captura. A él.

El caballo relinchó, sacándolo de su ensimismamiento. Jonás notó entonces que el sol había atenuado la intensidad de los rayos sobre su piel. Estaba atardeciendo y el animal necesitaba descansar. Solo por eso Héctor haría un alto en el camino. Al caer la noche pararía unas horas por el caballo. Porque si por él fuera, habría hecho el camino del tirón, sin importarle si su prisionero llegaba o no de una pieza.

Por el día el único sonido que llegaba a sus oídos era el de los cascos del caballo golpeando la arena, junto con sus dubitativos pasos mezclados con su respiración. Héctor era como una estatua de bronce encima de su montura, estático, silencioso, intransigente. En el ambiente no había sonido alguno de ningún animal por los alrededores. El desierto era así. Ni insecto, ni ave, ni reptil o mamífero alguno se atrevería a adentrarse en las horas centrales del día en la infinita llanura de tierra reseca y piedras de filos cortantes. Ese era todo el paisaje que los rodeaban. Si acaso algún tronco seco en donde antaño habría agua, era lo que rompía la monotonía del paisaje. Esos viejos troncos precisamente los aprovechaba Héctor para descansar por las noches.

Al caer la noche el cazarrecompensas se aproximaba a uno de esos troncos, desmontaba sin perderlo de vista, y con varios tirones de la cuerda donde lo llevaba, lo ataba fuertemente a uno de esos troncos, con la holgura suficiente para que descansara, pero sin darle opción alguna a escapar. Sabía lo que hacía. Primero saciaba la sed del caballo, luego la suya, y por último, donde mismo le había dado a la bestia le acercaba a Jonás unos sorbos. Lo suficiente para que aguantara el día siguiente, hasta llegar ante la ley. De la albarda sacaba algo de paja para mitigar el hambre del animal. Y en su viejo morral, siempre colgado a su espalda, llevaba carne seca como único alimento. Le arrojaba, como si de un perro de presa se tratara, algo de esa carne a Jonás, y él mismo comía una reducida ración de la misma.

El calor que le sobraba a los días, era el que le faltaba a las noches. Con una diferencia de más de treinta grados, el desierto es de los peores sitios sobre la faz de la tierra para pasar una temporada. Jonás se encogía todo lo que podía sobre sí mismo para darse algo de calor. A pocos metros de él, Héctor hacía cada noche fuego para calentarse. Pero siempre tomaba precauciones para que su prisionero no tuviera opción a atacarle para escapar, y el calor de ese fuego realmente no aliviaba en nada a Jonás.

Con el estómago apenas lleno de agua y carne que más que carne parecía cuero, se acomodó lo mejor posible sobre las piedras que descansaba para pasar la noche. Hacía días había perdido toda esperanza de hacer entrar en razón a Héctor, y hacerle ver que él no era quien la había matado. Él no era ningún asesino, y mucho menos de ella. Se acurrucó y cerrando los ojos, se abandonó al sueño, esperando que este viniera pronto, pues en los inconscientes brazos de Morfeo todo lo olvidaba, y por unas horas su angustia desaparecía.

Los sonidos de la noche no tenían nada que ver con los ausentes del día. La noche en el desierto cobra vida propia, y todos sus habitantes aprovechan esas horas sin el abrasador sol para cazar, moverse, aparearse y hasta para divertirse. Con el arrullo de las aves nocturnas, de los insectos que revoloteaban a su alrededor y hasta de los reptiles que se movían por debajo de la arena, Jonás cayó en un estado de seminconsciencia, pues el frío no lo dejaba dormirse completamente. Esa noche un nuevo ruido se sumó al del desierto, sin saber exactamente de qué se trataba, lo asimiló e intentó dejarse llevar por su inconsciencia. Pero pasaban las horas y ese ruido no cesaba. Hasta que notó que algo abrigó su cuerpo helado, y una agradable sensación de calor lo inundó. Eso lo puso alerta, y entonces comprendió que Héctor lo había cubierto con una de sus pieles, cesando al instante el molesto ruido de antes. Comprendió entonces que era el castañeteo de sus dientes.

Jonás lloró silenciosamente bajo esas pieles. Sabía que era imposible que su propio hermano fuera tan duro con él. Comprendía su situación al creerlo culpable por el asesinato de ella, ¡pero era su hermano! Él había crecido a su sombra, admirándolo desde que tenía uso de razón. La naturaleza había sido generosa con Héctor y lo había dotado con un enorme cuerpo que se había encargado de entrenar y esculpir para seguir los pasos de su padre como cazarrecompensas. Pero Jonás no había sido bendecido con un físico atlético, y por ello idolatraba a su hermano mayor. Fueron muchos los que vieron ahí envidia, pero ella les había hecho ver que no era envidia, sino admiración. Con la mano que le llegaba al rostro limpió las lágrimas, y se rio amargamente de sí mismo. Envidia. Envidia por alguien que, no solo creía que él era un asesino, sino que también lo presentaría ante la ley para que fuera ajusticiado. Sin querer escucharlo. Sin darle opción alguna a explicarse. Él jamás lo habría hecho con él. Nunca.

Perdido entre sus pensamientos fue vencido por el sueño. Cuando el sol ya despuntaba al alba, un ruido sordo lo despertó, reconociéndolo al instante, y con verdadero pánico se incorporó lo que pudo, buscando con la mirada a su hermano. Enseguida su boca y nariz se llenaron con la arena que cada vez se movía más violentamente a su alrededor. A malas penas pudo ver la silueta de Héctor tratando de sujetar al caballo, antes de que la violenta tormenta de arena se cebara también con sus ojos.

–¡Héctor! ¡Ven! ¡Agárrate a mí antes de que la tormenta te arrastre! –gritó tanto como sus pulmones le permitieron, intentando superar el bramido mismo de la arena danzando mortalmente con el viento.

–¡El caballo… ! –apenas si lo oyó.

–¡Deja al maldito caballo y agárrate a mí! –gritó nuevamente mientras sentía las partículas de arena entrar en sus castigados pulmones, clavándosele como si de millones de alfileres se tratara.

No volvió a oir nada más que no fuera la arena revuelta con el fuerte viento. Y resignado agarró las pieles para taparse la cabeza y resistir así la tormenta de arena, cuando sintió que alguien lo agarraba fuertemente de una pierna. Supo que era Héctor e inmediatamente estiró el brazo para poder sujetarlo. Los minutos que siguieron parecieron horas para los dos hombres, expuestos a la vorágine del viento. No fueron arrastrados como el caballo porque el tronco donde Jonás estaba atado tenía unas profundas raíces ancladas al terreno.

Cuando el viento fue amainando con la arena, Jonás descubrió su cabeza y levantándola pudo ver a su hermano a sus pies, inconsciente. Vio su pecho subir y bajar, y respiró aliviado. Pero sin perder ni un solo segundo atrajo el cuerpo de Héctor hacia él y de su cinturón desenvainó su puñal. Rápidamente cortó las cuerdas que lo ataban al tronco que había sido su salvación, y con el cuerpo entumecido se incorporó. Cuando recuperó el tono muscular, se agachó sobre su hermano con intenciones de buscar entre su ropaje la llave de los grilletes que le aprisionaban las muñecas, y poder liberarse. Pero era tal su afán que no se dio cuenta de que Héctor había recuperado parcialmente la consciencia, y de un golpe en la mandíbula lo derribó. Héctor levantó una de sus enormes piernas y golpeó con ella a Jonás, pero éste fue más rápido y lo esquivó. Héctor aun estaba aturdido, y Jonás aprovechó esos momentos golpeándolo con el puño. Lo volvió a tumbar de espaldas y se le subió encima inmovilizándolo. Pero Héctor era mucho más fuerte, y pudo liberar un brazo con el que se defendía como una fiera. Jonás, viéndose perdido, agarró uno de los pedruscos que tenía a mano y lo levantó sobre la cabeza de su hermano mayor. Ambos se quedaron inmóviles, mirándose a los ojos. Rabia, miedo, desesperación, locura, venganza, y hasta instintos tales como el de la supervivencia asomaron a aquellos dos pares de ojos tan iguales.

–¡Yo no maté a madre! ¿Me oyes? ¡Yo,…! –La voz de Jonás que en un principio había sonado enfurecida, en unas décimas de segundo se quedó en un susurro–… no la maté.

Arrojó la piedra lejos, con las manos aún atadas, y lentamente se bajó de lo alto del pecho de Héctor, y resignado se sentó a su lado. De sus ojos unas silenciosas lágrimas empezaron a brotar, sin que pudiera hacer nada por evitarlo. Recordó que de niño su hermano mayor le decía que los hombres no lloraban nunca, salvo por sus seres queridos, y lo hacían siempre en privado.

–Pero si tú no me crees, ya todo me es igual. Haz justicia aquí tú mismo, y mátame.

En su hombro sintió cómo una mano grande, fuerte, se posaba, intentando darle consuelo, o eso quiso creer. El mismo consuelo que de niño le daba esa misma mano, cuando los demás chicos se burlaban de él, o las chiquillas de la aldea le daban calabazas. Jonás besó esa mano, y por un instante se sintió aquel chaval escuchimizado,  al que su hermano mayor siempre protegía y cuidaba.


FIN


Nota: Y ahora le toca el turno a Mircea, quien tendrá que redactar el mismo relato pero desde el punto de vista de Héctor.

Saludos!

PREMIO PARA TOD@S VOSOTR@S

Hola!, aquí les traigo el premio que me ha dado nuestra compi Mari (del blog "Entre Dos Mundos"), para compartirlo con todas mis seguidores/as, afiliad@s y visitantes. Así que, aquí tienen!, que lo disfruten! >.<


sábado, 11 de febrero de 2012

171. SUSANA BARREIRO (Lirio)

Hola a tod@s!, ¿que tal llevamos el comienzo del fin de semana?, espero que muuuuy bien y que continue así todo el tiempo que queda hasta que el mismo finalice... Mientras, conozcámos a la nueva socia del club. Ella es:


SUSANA BARREIRO (Lirio)

De sus dos blogs, el que utiliza para publicar sus escritos es el este:

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Y estas son sus dos fantásticas historias (una novela y un historia corta):

Marcada (libro)



El argumento:

Marta estaba atrapada en un mundo totalmente peligroso, en un mundo donde todos quieren tenerla. Por alguna extraña razón ahora estaba marcada.

¿Pero qué significaba?

¿Qué querían de ella?

Sergio estaba perplejo, todo se le había ido de las manos con esa "señorita". Había ido a su mundo solo para encontrar a la elegida, se suponía que era un encargo sin importancia, y al final había acabado cuidando de ella.

¿Cuál es el verdadero motivo por el que lo enviaron?

¿Por qué les apareció ese tatuaje tan extraño?

Y la pregunta más importante para ambos, ¿cuánto tiempo seguirán con vida?


El hombre de mis sueños (historia corta)


El resumen:

Cada día estaba más cansada.

¿Qué era lo que me pasaba?

La respuesta a esas preguntas resultó ser mucho más inquietante de lo que cabía esperar...

¿Un sueño o realidad?

Pinchar aquí para leerlo


Título: Aprendiendo a Amar

Portada provisional

Sipnosis: 
 
Silvia está saliendo con Mateo cuando se entera de que él le está siendo infiel.
Tiene la gran suerte de contar con el apoyo de tres compañeros de piso y es posible que un nuevo e inesperado amor también esté dispuesto a ayudarla...
 
¿Puede un corazón roto aprender a amar?

PRIMER RELATO NACIDO DEL RETO: LAS DOS CARAS DE UN MISMO CUENTO, BY ASTARIELLE

La Bella Y La Bestia


La joven Bella esta en la biblioteca del castillo. Ya lleva varios días “presa” en aquel lugar y aunque la chica haya cambiado algo su actitud, aun sigue reacia, ofendida y enfadada con la Bestia.

Él hoy se ha propuesto sorprenderla, hacerle ver que el ogro que tiene ante sus ojos no es más que un joven príncipe que quiere remendar los errores de su pasado. Por lo que ha podido observar estos días sabe que ella es una joven testaruda, orgullosa y con carácter y que no le será fácil. Solo le consuela pensar que ella al menos no se asusta por su apariencia.

-Hola Bella –le dice suavemente mientras entra a la grandiosa biblioteca.

Esta cortado, se siente tímido y pequeño ante de ella. Verla allí entre miles de libros recubiertos de polvos, cotilleando y leyendo por encima de sus cubiertas, hace que se sienta fuera de lugar. Es cierto que aquellos libros son de él, que ha sido un patrimonio que ha ido dejando su familia generación tras generación pero nunca se ha parado a observarlos con atención. Leer nunca fue una de sus grandes aficiones y ahora se arrepiente. Si hubiese sido capaz, cuando era una persona normal, a leer alguno de esos libros ahora tendría tema de conversación, e incluso se atrevería a sugerirle alguno como lectura.

-Hola –le contesta seriamente.

-¿Te gusta alguno? –pregunta nervioso- Si lo deseas, puedes quedarte los que quieras.

-¿Quedármelos? ¿Me los estas ofreciendo?

-Si, esto… Sé que no hemos tenido el mejor de los comienzos pero me gustaría arreglarlo.

-¿Arreglar el que? ¿Qué me vea presa en un castillo enorme con una bestia? ¿Cómo podrías recompensar que haya perdido mi libertad?

Aquella seguridad, aquel tono de voz, aquella joven contestona hace que Bestia pierda la razón. Sabe que debe cambiar de postura si quiere que Bella se fije en él antes de que caiga el último pétalo de la rosa hechizada, pero no sabe como. Intenta ser educado, regalarle todo lo que tiene y ofrecerle el cielo si es posible. Pero ella se lo rechaza y le recrimina una y mil veces que la tenga presa en aquel lugar.

-Perdona Bella, yo no quería que esto fuese así, de verdad, créeme –confiesa- Pero no tengo más remedio.

-¿Qué no? Es sencillo, déjame ir. Solo tú puedes hacerlo.

-¿No estas bien aquí? –pregunta ofendido.

-¿La verdad? Estoy algo mejor de lo que pensaba. Tus curiosos empleados son muy agradables conmigo, siempre están pendientes de mi y este lugar si estuviera recogido y algo más limpio sería de lo más acogedor. Sin embargo, no me gusta estar aquí obligada, ni secuestrada por ti.

Aquellas palabras le hacen daño. Cada vez que él intenta pedirle perdón, ella saca todo su sarcasmo y su rencor y a él se le clava como pequeñas estacas en su corazón. No entiende como una joven a la que ha conocido por error hace pocos días puede hacerle sentir aquello. Quizás sean sus ojos, o su pelo recogido con una fina cinta, o su cuerpo esbelto. O peor aun, quizás sea eso a los que todos llamen amor. ¿Amor? ¿De verdad puede estar sintiendo eso?

-Lo siento, de verdad –le suplica-. Ojala todo fuese diferente, pero no puedo, aún no puedo dejarte marchar.

-¿Por qué? –pregunta seriamente- Dame una razón para que me debas tener aquí, enclaustrada un día más.

-Llámame egoísta, pero necesito que te enamores de mí –confiesa.

-¿Qué me enamore de ti? ¿Y pretendes conseguirlo teniéndome presa en este castillo?

-No tengo más forma que esta. Si te dejara ir, no volverías y yo me quedaría encerrado en este estúpido cuerpo.

-¿Todo esto es por tu apariencia?

-¿Te parece poco? –pregunta sorprendido.

-Pues si, me parece poca cosa. Lo importante, la verdadera belleza, lo único que puede conseguir que alguien se enamore de ti esta en tu interior. El resto es un simple envoltorio que se estropea a medida de los años.

Aquellas palabras hacen sonreír al joven. Es la primera vez desde que esta convertido en Bestia que sonríe. Tampoco recuerda la última vez que sonrió cuando era humano. Si aquella joven lo ha conseguido, es por que merece más la pena de lo que pensaba. Cada vez tiene más claro que solo ella puede hacerle sentir el amor verdadero y ahora más que nunca piensa luchar por ello.

-Puede ser. ¿Pero sabes qué? Creo que solo tú puedes sacarme de este pozo –afirma sonriente y con un gran brillo en sus enormes ojos.

-¿Yo? ¿Por qué? ¿Qué tengo de especial?

-¿Qué que tienes de especial? ¿No lo sabes? ¿Aun no te has dado cuenta? Tu eres la única persona que tanto en mi vida humana, como en esta, que me ha puesto nervioso, que me has enfadado y a los dos segundos me has hecho sonreír, la única que me ha hecho plantearme si mi forma de actuar es la correcta y la única que me hace ver que mi vida puede ser diferente. ¿Esto también te parece poco? –le confiesa mirándola fijamente con una voz suave y delicada.

-No… Perdona… No sé que decir.

-No digas nada y quédate a mi lado. Prometo cambiar, pero ayúdame y no me rehúyas. No soy tan ogro como crees y te necesito. No por mi apariencia, si no porque no me imagino mi vida sin ti –afirma-. Por favor, toma los libros que quieras como regalo y disculpa de estos primeros días. Prometo cambiar, si no lo consigo, podrás irte, pero darme una oportunidad.

La joven Bestia sale de la biblioteca. Sabe que ha jugado unas cartas un tanto peligrosas, haberse abierto de esa forma ante ella le hace vulnerable, pero no ha podido evitarlo. Quiere ser otro, quiere ser humano, pero ya no por él, si no por ella. Quiere amarla, besarla y hacerla suya y sabe que con sus garras nada de eso podrá ser posible. Será paciente, más calmado y educado y hará todo lo que este en él para que ella se fije en lo que es. Al menos, por primera vez en estos días, ha sido él quien la dejo sin palabras. Por primera vez, él también la descoloco.


Nota: Ahora falta que su pareja en este proyecto, que es Déborah F. Muñoz, escriba el mismo relato pero relatado desde el punto de vista de Bella.

Saludos!