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martes, 27 de septiembre de 2011

AQUI OS DEJO LA SIGUIENTE CONTINUACIÓN DE LA HISTORIA "HILO ROJO DEL DESTINO" BY PATY C. MARIN

---Fragmento anterior---

Cuando acabó la cena, bastante entrada la noche, me ofrecí a acompañarle a casa para poder hablar a solas, pero en cuanto salimos al exterior y vimos el coche de policía aparcado frente a su casa, supimos que algo iba mal. Corrimos hacia allí y dos agentes de policía salieron por la puerta en el momento en que llegamos.

-¿Roberto Di Steffano?.

-Sí, soy yo -respondió él nervioso -¿Qué ocurre?.

-Queda detenido como sospechoso del asesinato de su padre.


---Continuación---

De  nada sirvió que gritase a los cuatro vientos que Roberto no tenía nada que ver con el crimen cometido. ¿Asesino de su padre?, ¡pero si hacia seis horas que se habían peleado y desde entonces no había salido de mi casa!. Los dos policias esposaron al chico y lo metieron en el coche, mientras los vecinos curiosos se acercaba a ver lo que pasaba y empezaban a cuchichear acerca de la clase de persona que era Roberto. Que si un "mal chico", que si "un drogadicto", que si "un ex-convicto"; "Que si ya lo sabía yo, ¿sabes?, yo tengo buen ojo para estas cosas"; "¿Un asesino?. Pero si era muy majo, siempre saludaba y me ayudaba con las bolsas..." No me di cuenta que el coche de policía hacía rato que se había marchado y que las lágrimas corrían libremente por mis mejillas. Mi madre, que estaba en la casa de al lado, no tardó en llegar a mi lado y rodearme con sus protectores brazos, mientras yo me ponía a llorar como una magdalena...

***

La comisaria no era el lugar horrible que salen en todas las películas policiacas. Me reprendí mentalmente por mi ignorancia cuando descubrí que eran unas oficinas normales y corrientes, con sus mesas, sus ordenadores y sus agentes de la ley sentados tras ellas, tomando café, escribiendo o leyendo informes en carpetitas marrones. Yo estaba sentada en el pasillo al lado de la máquina de café y veía a dos detectives de paisano conversando sobre qué hacer para dejar de fumar. Mi madre estaba conmigo, me había acompañado para que el detective pudiera interrogarme sobre Roberto, el cual se había pasado toda la noche en el calabozo como principal sospechoso de un crimen que obviamente no había cometido. Estaba dolida, indignada y muy cansada, no había dejado de llorar en toda la noche y no había pegado ojo. Me había saltado las clases esa mañana y había tenido que apagar el teléfono, que ardía de tantos mensajes que Iris y Michael me enviaban para ver cómo iba todo. 

-Caroline, ¿cierto? -dijo una voz de hombre. La luz del pasillo hizo sombra sobre mi cuando la persona que habló se puso justo frente a mí y alcé la mirada con algo de temor-. Soy el detective Anthony Bennet, el detective a cargo de la investigación -me tendió la mano y yo, después de mirarla durante mucho rato, se la estreché todavía un poco aturdida. ¿Ese tipo era detective? Parecía más bien el actor principal de una película de acción de esas que le gustaban a mi hermano. De aspecto fibroso, no muy alto, nervudo y con unos brazos del tamaño de troncos, la espalda como la de un nadador y el rostro de facciones duras como si estuvieran esculpidas en roca. Su pelo rubio y sus ojos azules le daban un aspecto más juvenil. Además, ¿qué apellido era Bennet? Seguro que no era de aquí... Saludó a mi madre, que rápidemente empezó a decirle cómo me encontraba, cual era mi situación, que estaba un poco cansada y todo eso que dicen las madres para disculpar a los hijos-. Lamento lo currido, por favor, Caroline, acompañame a mi mesa para que podamos hablar, ¿vale?.

Sin decir nada más, el inspector Bennet empezó a caminar por el pasillo y yo me quedé mirándole muy sorprendida. Caminaba con rectitud, como un soldado. De verdad que no parecía un hombre de verdad, sino el personaje perfecto de algún libro. Llevaba el arma en el costado, bajo el brazo, con las correas ajustándose a sus hombros y a su espalda. En la derecha llevaba un café humeante y en la izquierda una carpeta. Mi madre me tiró del brazo para que me levantara y seguí al detective. 

-Bueno, Caroline, voy a hacerte unas cuantas preguntas y tienes que contestarme lo más detalladamente posible, ¿está bien? -dijo. Me irritó que usara aquellas palabras, como si yo fuese idiota o algo así. Apreté los labios con fuerza mientras me sentaba frente a su mesa, llena de papeles, carpetas y archivadores. Ni siquiera se veía la superficie. 

-Sí. Le diré todo lo que sé. Roberto no es el culpable. 

-Calma, jovencita, no tan rápido -dijo lanzándome una mirada con sus penetrantes ojos azules. Me puso de los nervios-. Dime, ¿cual es tu relación con Roberto?.

Me puse roja como un tomate. 

-¿Relación? -balbuceé-. Solo... somos amigos. -"¿Sólo amigos?".

-Bien. Roberto dice haber pasado la tarde en tu casa y que no pudo cometer el crimen. ¿Puedes confirmar su coartada?.

- Sí. ¡Y mi madre también!, ¡Y mi hermano y su novia! -Bennet levantó una mano para frenarme y, de forma automática, me callé a pesar de las ganas que tenía de hablar. Escribió algo en una libretita. 

-¿En algún momento le perdiste de vista durante algunas horas?. ¿Se fue en algún momento de tu casa y luego regresó? -yo negué con contundencia-. ¿Estuviste con él todo el tiempo?, ¿A su lado?. ¿No le perdiste de vista? -lo confirmé todo-. Los vecinos dicen que el señor Di Steffano apareció por tu casa y Roberto se peleó con él en el jardín. ¿Eso también es verdad? -vacilé antes de asentir-. ¿Sabes los motivos por los cuales Roberto se peleó con el señor Di Steffano?.

-Er... -miré a mi madre. La verdad es que no quería revelar estas cosas, no si los implicados no estaban presentes. Pero si mentía a la policía... además, me daba un poco de corte decir esto delante de mi madre. Era demasiado embarazoso-. Pues... esto... Lorenzo apareció con un ramo de flores en mi casa. Las flores eran para mi... supongo,  no lo sé seguro... El caso es que Lorenzo... creo que quería... -buff, que difícil era decirlo, porque tanto Bennett como mi madre me miraban expectantes-. Roberto quería protegerme. Creo que pensaba que Lorenzo quería cortejarme o algo así y por eso se pelearon... Él y su padre se odían... ¡Pero no tanto como para matarlo! -corregí rápidamente.  

- ... Entiendo... -murmuró el inspector, escribiendo de nuevo algo en la libreta. Me llevé las manos a la cabeza, la había cagado-. Voy a hacerte una última pregunta, una pregunta un tanto complicada, pero que necesito que contestes todo lo que sepas. ¿Qué puedes decirme sobre Carla?.

"¿Que qué?". Me quedé completamente a cuadros. Miré a mi madre, quién asintió para que respondiera. Y yo... ¿qué podía decir?. Me sentí estúpida. Sentía que iba a traicionar el secreto que habían estado guardando todo este tiempo. Entonces... entonces una lucecita se encendió en mi cabeza. Y supe exactamente quién había sido el asesino. 

-¿Caroline?, ¿puedes responder a la pregunta, por favor? -insistió Bennett. Me miró con sospecha. Como si pudiera leerme la mente. 
 ...


Ahora le toca a  SABRINA, si ella no puede, que haga el favor de decirlo y pasamos a la siguiente de la lista y ya cuando pueda, se la incluye de nuevo. Saludos!!!

8 comentarios :

angy.w dijo...

Entonces...¿el asesino es Vincent? o.O

Cali Axfer dijo...

¡¡YUPII!!
Es genial, el asesino fue Vicent, ya veréis, jajaja.

Un besote y sigo trabajando en mi parte del otro Reto...

Cali

Natalia Serna Roldán dijo...

Hola

Me llamo Natalia Serna, tengo 30 años y soy escritora aficionada de relatos eróticos (dos de ellos han sido leídos en el programa "la mar de noches" de los 40 príncipales) y fanfics Huddy (House y Cuddy) y Huli (Hugh y Lisa) Mis sueños: publicar un libro y ser guionista/directora de cine. En la actualidad, a parte de estudiar en la universidad, estoy preparando dos guiones; un musical y uno cinematográfico.

Me gustaría formar parte del club de las escritoras para poder compartir mis relatos con vosotras.
Os dejo mi blog, el cuál aún estoy terminando los ratitos que la universidad me deja (empecé el grado en lengua y literatura española)
http://nat1981.blogspot.com/

Espero que os guste.

Saludoss

Déborah F. Muñoz dijo...

XD Dios, me encanta haberme cargado a Lorenzo, esto va a dar mucho juego...
Os vais directas a por el pobre Vincent ¿y si fue Carla? Es la peor parada de toda la historia y va nuestra protagonista y hace que vuelvan a salir a la luz sentimientos que prefiere olvidar...
O quizás fuese un criado, o alguien al que despidió o vete tú a saber...Sabrina ¡resuelve el misterio cuanto antes!

Lulai dijo...

Cada vez mas exitante esta historia... jeje... ujujuu... Yo quiero escribir mi parte ya... pero tendre que esperar... jeje Sigan asi esta buenisimo...

Paty C. Marin dijo...

Mi primera idea fue hablar sobre un asesino de la mafia... Que fuese Vincent sería el camino fácil, ¿no? ¡Demasiado evidente! :D

Pero me quedé sin espacio y pensé que, después de todo, un policia no le diría a una chiquilla que un padrino se ha cargado al padre de su novio detenido como sospechoso xDD

En fin, cosas mías, que desvele el misterio la siguiente!!!!

Un beso a todas ^_^

K@%!N@ dijo...

Dulce la historia me tiene tan intri gada que creo que quiero partisipar.... Si, si quiero partisipar seria genial!!! Pleas!!! Me avisas en que lugar me tocaria en la lista si puedo hacerlo.... Gracias!!!

hada fitipaldi dijo...

Pues desde luego esto está requeteinteresante, una continuación magnífica. Y no sabemos quién es el asesino, aunque como toda historia de asesinatos y terror, siempre las pistas tienen que conducir a alguien que después no es, y el asesino no puede tardar mucho en aparecer si aún no lo conocemos... Así que, estoy deseando leer más. Besos!!