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viernes, 30 de diciembre de 2011

SIGUIENTE CONTINUACIÓN DE LA HISTORIA "HILO ROJO DEL DESTINO" HECHO POR NINA NEKO

Hola a tod@s!, aquí os traigo la siguiente continuación del reto, tejiendo un cuento. Esta vez viene a manos de Nina Neko, que por cierto, hizo un buen trabajo... Y luego la continuará Gisela:

-Párrafo Anterior-

"-Entonces…pregúntaselo. Ve a Italia y búscala. Pídele que te aclare todo esto, que te lo cuente todo…y pregúntale el porqué. Solo ella puede responder tu pregunta.

Él me observó con los ojos muy abiertos. Poco a poco, en su cara fue formándose una expresión decidida.

-Sólo si tú vienes conmigo."

 Angy. W

___________________________

-Claro que iré contigo, iría contigo hasta el final, lo sabes… Pero debemos tener un plan, algo, no podemos ir así nada más, hay que dar con el paradero de tu madre y…

Algo llamó mi atención y tuve que detenerme, Roberto permanecía silencioso y con la cabeza inclinada, sus mechones eran como serpientes muertas, colgando de un enjuto árbol selvático, todo él expresaba desolación y amargura.

Fue entonces cuando me di cuenta de lo cruda que había sido con él desde que todo aquello había sucedido, no me había detenido a reparar que él se encontraba de duelo ahora, que acababa de perder a su padre, y que probablemente había sido su propia madre la perpetradora de tal crimen, además de que apenas dos días atrás tuve que revelarle el secreto que Carla había mantenido oculto acerca de la existencia del bebé que había tenido con Lorenzo.

Pensar en todo el sufrimiento que seguramente cargaba consigo me hizo el alma trizas.

Él me miró de pronto, seguramente preguntándose por qué me había detenido.

-Antes que nada, dime: ¿Estás bien? -pregunté, colocando mi mano sobre su hombro, y me senté a su lado sin dejar de observarlo.

Roberto me dirigió una apesadumbrada sonrisa, acariciando mis dedos que aún apretaban su hombro.

-Tal vez no podía llevarme bien con él, y tal vez lo odié tanto durante demasiado tiempo por lo que hizo con Carla, pero era mi padre Caroline… sé que está muerto aunque me resulta extrañamente difícil llegar a entenderlo del todo, aún no he podido verlo, no sé en donde se encuentra ahora, y la forma en la que murió. Y la verdad es que no puedo dejar de pensar en nuestra última pelea.

En ese momento lo vi derrumbarse, llevándose las manos al rostro, su espalda arqueada hacia adelante, los hombros temblando descontroladamente.

-Tranquilo -susurré, abrazándolo. Roberto continuó

-Me lancé contra él, lo golpeé y él me golpeó, ese es el último recuerdo que me quedará de él y eso no podré olvidarlo nunca

Su llanto se hizo más severo, y yo no sabía que decir ni que hacer, todo aquello me superaba por completo. Sentí una impotencia terrible, como si me ahogara lentamente en un mar turbio y desolado bajo un cielo gris, sin nada ni nadie a mí alrededor para ayudarme.

Lo único que pude hacer fue acompañarlo, mi corazón se sentía compenetrado con el suyo y su dolor me pertenecía como le pertenecía a él mismo. Así que no pude reprimir el llanto, las lágrimas brotaron sigilosas mientras que mi voluntad era incapaz de contener los sollozos que ardían por conjurarse sobre mi garganta.

Hasta que sentí los dulces y seductores labios de Roberto, rompiendo mis lamentos, bebiéndose todas mis preocupaciones y conjeturas. Sentí que me olvidaba de todo y de todos con ese beso que exploraba cadenciosamente mi boca entreabierta.

Sus dedos aprisionaron vehementemente mis brazos masajeándolos, al tiempo que su respiración se agitaba cada vez con mayor impulso.

Su lengua se internaba en mi boca succionando todos y cada uno de mis débiles intentos por ponerle un fin a ese arrebato apasionado. Pero mis hormonas estaban disparadas y habían tenido que soportar demasiadas interrupciones.

Así que sin pensar lo jalé de la camisa y me dejé caer en la cama, Roberto desplomó casi todo su cuerpo delicadamente sobre el mío, y su tibieza me embargó por completo, extasiándome con su proximidad. Su fresco aliento recorría mi cuello mientras unos deditos nerviosos jugueteaban con mi cabello rizado. Lo apreté fuerte contra mí exigiéndole más, dejándole saber descaradamente que estaría dispuesta a todo, que le entregaría al fin lo que tanto me había reclamado desde el comienzo.

No me importaba, solo sabía que me volvía loca, que me había estado resistiendo a él de una manera absurda, puesto que era imposible huir de aquello que deseaba tan desesperadamente.

Sin embargo, Roberto se alejó de mí, y aún sobre mi cuerpo, me miró con esos fascinantes ojos verdes.

-Oye, tengo que ser completamente sincero contigo, ¿vale? Me interesas demasiado como para hacer esto… No quiero que pienses que estoy loco ni nada parecido, pero y pese al poco tiempo que tengo de conocerte creo que… estoy seguro de que…

-¿De que?... -deseé saber, al fin conocía al Roberto inseguro y nervioso, ese que se ocultaba tras una máscara agreste y hostil.

-Te amo -soltó, intentado impregnar todo el significado posible a sus palabras.Yo me quedé muda -. Y quiero, necesito hacer bien las cosas esta vez. Espero que puedas comprenderlo… lo último que quiero es lastimarte, ya he hecho suficiente con involucrarte en mi vida llena de problemas.

Sus ojos lucían cristalinos, acuosos.

Mi corazón se inflamaba cada vez más con cada bocanada de aire que entraba en mi organismo, sentía que pronto explotaría en mil pedazos.

Todo lo que había ocurrido simplemente era increíble, apenas unos días atrás era la chica ordinaria que asistía al colegio, sin ningún tipo de problema o complicación. Y ahora me encontraba recostada bajo los poderosos y protectores brazos de Roberto, el “chico malo” aquel que había prometido no dañarme nunca, aquel que había sufrido tanto, aquel del que me había enamorado.

-Roberto, yo…

***

No pude decirle lo mucho que lo amaba. Ya que para mi mala suerte Brian se apareció frente a la puerta, con aquella mirada perdida que lo definía.

Por alguna razón tuve el impulso de quitarme a Roberto de encima, lo cual lo hizo caer de la cama sobre su trasero.

-¿Qué demonios quieres aquí Brian? -le preguntó Roberto con una mirada enfurecida.

-Hermano, no quise interrumpir lo suyo, pero allá afuera se encuentra el paliducho “cara linda” del vecino y exige ver a tu noviecita ya mismo… y de una manera nada amigable debo aclarar.

Dijo sin dejar de mirarme con una sonrisa pícara en el rostro.

-¿Dylan? -Creo que salte como una felina de la cama de Roberto, acomodándome desesperadamente la ropa y el cabello-. ¿Qué hace Dylan aquí?

-Seguramente están preocupados por tu ausencia, comprende que eres su hermanita pequeña.

Me puse de los nervios. ¿Su hermanita pequeña?, ¿qué significaba eso?... ¿Acaso Roberto aún me consideraba una niñita?, ¿sería por eso que no quiso que…?

-Yo no tengo ni la más mínima idea de lo que quiere ese aquí y la verdad tampoco tengo ni la más mínima duda -fueron las últimas palabras de Brian antes de que lo viera marcharse mirando despistadamente un ipod negro.

Roberto me sostuvo del brazo cuando bajábamos por las escaleras, supongo que en un intento por comprender por qué había cambiado tan de repente, intentaba encontrarse con mi mirada que yo sin más desviaba cada vez que sentía que casi lo lograba.

Al abrir la puerta la mirada de Dylan se clavó en lo profundo de mí ser.

Su semblante lucía destrozado y tenía los ojos húmedos, Jane lo tenía sujeto del brazo, noté que mi madre sollozaba en el jardincillo de nuestra casa.

-¿Qué sucede?

-¿Has estado aquí todo el tiempo?

-¿Qué?, ¿de que estás hablando? -Dylan parecía contener una rabia ciega. Me sostuvo del brazo, arrebatándome de los brazos de Roberto mientras me apartaba a nuestro jardín. Mi madre corrió a mi encuentro.

-¿Qué sucede aquí Mamá?

-Oh Caroline… ha sucedido una tragedia, no tienes ni idea de lo que ha pasado.

-Contesta Caroline, ¿has permanecido junto a él todo este tiempo? -Interrumpió Dylan, mirando desconfiadamente a Roberto por el rabillo del ojo. Yo torné la mirada hacia él, permanecía en la puerta de entrada, confundido al igual que yo.

-Vamos, vamos a la casa Dylan -sugirió Mamá.

Una vez que estuvimos todos en la estancia principal sentados en la sala me dediqué a dar un breve escrutinio a los presentes, Jane parecía cabizbaja, evidentemente entristecida por alguna razón, mientras que mi madre era un manojo de lágrimas y Dylan.

Dylan parecía se el más afectado de todos.

-¿Ya podrían decirme que está pasando aquí, que fue todo eso?

Mi hermano se levantó débilmente, dando unos cuantos pasos alrededor del recinto, ni mi Madre ni Jane parecían querer decir palabra alguna.

El silencio reinó en el ambiente, hasta que Dylan se decidió a pronunciar con una voz ronca frágil y desgarradoramente apagada…

-Es Vincent Caroline… está muerto.

Fue entonces cuando comenzó el segundo interrogatorio de la semana. 

Nina Neko

6 comentarios :

Lulai dijo...

OMG!!!! Si esto no llega a su final pronto creo que moriré de un infarto... Cada capitulo da tal vuelco que no se como rayos terminara... Esta muy bueno quiero saber el final...
Besotes...

Déborah F. Muñoz dijo...

Dios, ¿ahora Vincent?

angy.w dijo...

O_O wtf??? A ver si al final va a ser un asesinato en serie xD De verdad, la que consiga solucionar todo este embrollo...

Mari dijo...

Hola guapa

Cada vez esta mas interesante la historia. ¿Que pasara ahora?

Besos

Gisela dijo...

Wow!! Ehmm!! Esto es un cambio radical a lo que tenía en mente... mmm... me la dejaste difícil Nina Neko!! jaja!! Qué no cunda el pánico algo se me va a ocurrir! ;) jeje!!

Nina-Neko dijo...

jejeje, Gisela, disculpa por enredar todo de nuevo, pero cuando leí esta historia dije, definitivamente le viene bien otro asesinato :p jiji ya quiero leer la continuación!! ^^