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martes, 22 de noviembre de 2011

HILO ROJO DEL DESTINO - SIGUIENTE CONTINUACIÓN BY PATY C. MARÍN (le toca continuarla a Ivonne)

Hola a tod@s!, después de taaaanto tiempo, al fin tenemos la continuación de esta precisa historia. Esta vez, y repitiéndo, la ha continuado nuestra querida compañera Paty y éste es el resultado:

Parrafo anterior

-¿Qué podrías decirme de tu profesor Vicent? -Sus ojos azules me escrudiñaron violentamente.

-¿Qué tiene que ver él en esto? -respondí con otra pregunta.

-Es el hermano de Carla, ¿no? -Me quedé estática. ¿Roberto le había dado esa información?. No quise imaginar que le habían hecho para que hablara-. Y el hombre ha estado odiando todo este tiempo al Di Steffano equivocado...

Ahí capté todo como si un interruptor hubiera encendido la idea en mi cabeza. Sopesé la idea de que Vicent se hubiera enterado de la verdad y... Hubiera tomado terribles acciones, con ayuda de otra persona. La madre de Roberto.

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El detective Bennet cerró un momento los ojos y resolló por la nariz, con impaciencia, en un gesto que parecía ser muy habitual en él. Su mandíbula se tensó rígida y al abrir los ojos, me dirigió la mirada más penetrante que nunca una persona podría haberme dirigido. No, más todavía, era la mirada de un hombre duro y poderoso. No era amenazadora, no era hostil, ni siquiera estaba cargada de odio o rencor o impertiencia. Fue una mirada avasalladora, devastadora, una mirada del que demanda y quiere ser obedecido al instante. Sus ojos se me clavaron en el cerebro, fue como si pudiera leer todos mis pensamientos, como si hubiese metido unos dedos en mi cabeza y andase hurgando hasta buscar la respuesta. Sus pupilas oscuras rodeadas por un gris acero eran soberbios, arrogantes y exigentes. Y, por alguna razón, ante aquella mirada, me sentí en la absoluta obligación de responderle y obedecer, porque ante aquella mirada me di cuenta de que me estaba comportando de forma estúpida y lo último que quería era decepcionarle. 

-Habla -exigió con sequedad-. Ahora.

-El profesor Vincent es el hermano de Carla, estaba muy enfadado con Roberto, pero el otro día fui a ver a Carla y le pregunté y me lo contó todo y creo que el profesor Vincent se enteró de todo porque nos estaba escuchando -largué apresuradamente, invadida por el miedo. El gesto del detective se suavizó, pero solo un poco. Seguía sin ceder un ápice. No me preguntó nada más, siguió mirándome, ordenandome en silencio que siguiera hablando. Pero, ¿qué más podía decirle?-. El padre de Roberto sedujo a Carla y se acostó con ella y la dejó embarazada y para evitar la vergüenza acusó a su hijo Roberto y entonces éste dejó a Carla porque se quedó muy dolido por eso porque sabía que su novia lo había estado engañando con su padre y... -el hombre levantó la mano, y yo, por inercia, corté el chorro de incoherencias que estaba soltando. 

-Es suficiente -dijo sin más y yo me hundí en la silla y bajé la cabeza incapaz de seguir mirándole, con las mejillas ardiendo. Me removí inquieta en mi silla, sintiendo un extraño e incómodo remolino en el estómago que me bajaba por el vientre y... uh, sacudí la cabeza para quitarme de la cabeza esa sensación tan rara-. Bien, señora, esto es lo que hay -se dirigió entonces a mi madre y yo suspiré de alivio-. Quiero que esto que voy a decir se quede aquí, y no salga de esta comisaria. Caroline, las salas de interrogatorio tienen un cristal especial. Imaginaba que querrías hablar con tu novio y habéis sido muy amables al hablar de vuestras sospechas -levanté la cabeza indignada y le lancé una mirada acusadora, pero Bennett volvía a lucir aquella expresión de alto mando militar y fui incapaz de responderle como se merecía. Infundía demasiado respeto. 

-Era una conversación... privada -logré articular. 

-Era una sala de interrogatorio, en ningún momento pediste hablar a solas. Ahora calla y dejame hablar -otra vez ese tono de voz tan soberbio. Me irritó profundamente aquella muestra de arrogancia, pero al mismo tiempo me dejaba sin palabras-. Sospechas del profesor y de la ex-exposa del fallecido. Te pido por favor que no hagas alguna estupidez como ir a hablar con alguno de los dos porque intentes ayudar a Roberto, con eso solo conseguirás obstaculizar la investigación. Y créeme, no he venido desde Londres para que interfieras en las lineas de investigación que estamos llevando solo porque tengas una intuición. Puede que estés enamorada de Roberto, y sé que la pasión de la juventud hará que cometas alguna estupidez, así que apelo a tu sentido común y te digo que no hagas nada, y nos dejes hacer nuestro trabajo.

-Er... señor Bennett, no creo que deba decirle a mi hija cómo debe comportarse, ya es una adulta -protestó mi madre, que también parecía estar bajo el efecto dominante del detective, porque no hablaba con mucha convicción. 

-A efectos legales sigue siendo una menor -Bennett sacudió la cabeza-. Estamos hablando del crimen del líder de una banda de traficantes, una de las más importantes del país. Puede que haya sido su ex-esposa, puede que haya sido ese profesor, puede que haya sido un crimen pasional; pero también puede haber sido un ajuste de cuentas, un crimen cometido por un profesional pagado. Y por el momento no tenemos nada. Así que, dada la relación de su hija con el hijo del fallecido, toda precaución es poca si estamos ante un crimen de la mafia. ¿He sido lo bastante conciso? -preguntó. No, Bennett no preguntaba, Bennett exigía una respuesta. 

-Sí -dijimos mi madre y yo casi al mismo tiempo. 

-Muy bien -por fin, se relajó y esa sombra de poder se desvaneció cuando se acomodó en la silla-. Un oficial les acompañará a casa. Cuando sepamos algo más, se lo haremos saber. Buenas noches. 

-¿Y Roberto? -pregunté con un hilo de voz. 

-Pasará aquí la noche. Creeme cuando digo que estará mejor aquí que en su propia casa... 

Y en el fondo, supe que tenía razón. 

Dios mío, ¿quién había matado entonces a Lorenzo Di Steffano?, ¿Vincent, la madre de Roberto, la mafia?. La cabeza me dio vueltas y no dejó de darme vueltas durante todo el camino a casa. Ahora, más que preocupación, sentía un miedo terrible ante este nuevo giro de los acontecimientos. Me di una ducha, mi madre me preparó una cena y se quedó conmigo hasta que me quedé dormida en la cama. Había sido un día muy, muy largo.Y lo peor de todo, es que cuando cerré los ojos y empecé a soñar, la profunda mirada del detective me acompañó durante toda la noche.

Continuará...

Ahora le toca el turno a nuestra querida compi Ivonne y luego a MariJose. Así que, chicas ponganse al día con la historia y al lio!!!.

Saludos!!!

4 comentarios :

Martaa♥ dijo...

holaa! me gustaría mucho participar en este sitio ya que soy una escritora no profesional.
http://sentimientos-novela.blogspot.com

Déborah F. Muñoz dijo...

^^ esto se va poniendo al rojo!!

angy.w dijo...

Aagh!! Ahora estoy mas confusa e intrigada que antes!! Hemos pasado de una historia romántica de instituto a una historia policiaca y de suspense xD

ivonne dijo...

okis, ya estoy en ello..
creo que para el fin de semana lo tengo...
pero una preguntita, cuantas pags puedo escribir?? o no tengo max?? jajaja...
besos