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jueves, 21 de junio de 2012

DUODÉCIMO RELATO NACIDO DEL RETO: CON ESTAS PAUTAS CREA UN CUENTO

Aquí les dejo el último relato que he recibido para el reto: Con Estas Pautas Crea Un Cuento. Esta vez viene a manos de nuestra compi Jennieh:


¡BANG!: CAMBIO DE PLANES


Caroline, durante su época escolar fue siempre destacada; nunca le dio problemas a su madre, pero desde el último verano venía mostrando cambios muy extraños en su conducta. Acostumbraba, ahora, a llegar muy tarde a casa y no daba mayores explicaciones, siempre se encontraba ocupada hablando por teléfono o contestando correos en la computadora. Ella, consciente de todo aquello por las noches no lograba dormir, pero ya no había marcha atrás.

Su vida cambió radicalmente desde que tuvo la mala o buena suerte, ya no sabía a cuál de las dos se debía, de conocer a Stacy, quien la invitó a una fiesta; a la que accedió ir ingenuamente. En ningún momento, antes de aquella noche, se percató de la ocupación de Stacy ni siquiera con las extrañas preguntas que esta le hizo.

Tuvo que ceder a la presión del momento para salvar su vida, y aunque, ahora tenía otros motivos para seguir en ello su conciencia le recordaba constantemente el peligro que la asechaba. Sin embargo, debía reconocer la buena suerte que tuvo de llamar la atención de uno los hombres. Por lo que Stacy le comentó más tarde nunca le había visto quedarse con ninguna de las chicas que ella llevaba y, mucho menos pedir exclusividad. Al entrar en la habitación él le dijo que no debía temerle, pues sabía muy bien que ella no estaba allí por voluntad propia; y que por lo tanto no la tocaría si ella no lo deseaba. Curiosamente a la mañana siguiente despertaron abrazados. Los tímidos rayos de sol que lograban traspasar el intenso follaje de los árboles, le brindaron una escena que jamás pensó presenciar; la fortaleza, y al mismo tiempo la indefensión que proyectaba aquel hombre la hicieron estremecer. Su cuerpo fue golpeado por una serie de sensaciones que, hasta ese entonces, no había experimentado.

Tuvo tiempo suficiente para arreglarse antes de que él despertara. No deseaba partir sin antes darle las gracias, con su ayuda se había salvado de una trágica noche, ni siquiera, era capaz de pensar que hubiera pasado con ella fuera de esa habitación. La sonrisa que recibió como buenos días terminó por envolverla, no supo en qué momento se acercó a él para besarlo en los labios suavemente. La mirada de sorpresa que recibió como respuesta permitió que saliera de aquel embrujo, luego, tomó rápidamente el bolso de mano que llevara como equipaje y comenzó a caminar hacia la puerta, pero el fuerte abrazo que la rodeó por la cintura le impidió seguir. — Quédate conmigo—le susurro al oído—, desde que éramos niños supe que no podría vivir sin ti—. Las extrañas palabras de aquel hombre le permitieron recordar a Michael, a quien no veía desde hacía cinco años; no podía creer que fuese él. El paso de los años le habían transformado en un hombre muy atractivo, ya no existían los rasgos del adolescente desgarbado al que dejo de ver al cambiarse de casa.

Mientras desayunaban supo toda la historia de Michael, su hermano había muerto unos meses después que ella se marchara del barrio. La muerte, claro, no había sido casual, y ahora se encontraba allí para descubrir a los culpables. Su venganza casi se va al suelo cuando, por la noche, la vio llegar; estaba decidido, si hubiera sido necesario, a defenderla de todos ellos, ya en otras oportunidades había tenido que presenciar cómo le arruinaban la vida a otras chicas que Stacy, sin ningún escrúpulo, llevaba para que ellos pudieran disfrutar de sus reuniones.

Para resguardar sus vidas y el secreto que los unía decidieron continuar como pareja en la organización, así, ningún hombre se acercaría a ella con otra intención, además, Caroline tendría acceso a información que hasta ese entonces Michael, no hubiera podido preguntar a Stacy, sin levantar sospechas.

Las investigaciones que habían realizado estaban dando frutos, ya sabían por boca de Stacy que Roberto, el hijo del más reconocido mafioso de la cuidad, tenía que ver con lo sucedido al hermano de Michael; solo faltaba saber el motivo y en qué medida estaba involucrado. Mientras, esto sucedía se habían prometido no ceder a sus pasiones para evitar bajar la guardia y así encontrarse siempre prevenidos.

Durante mucho tiempo ya, Caroline, había reprimido los sentimientos que, junto a la evidente atracción física que sintió desde la mañana siguiente del recuentro con Michael, crecieron conforme pasaban los meses. En un momento de debilidad se permitió buscarlo y, sin darse cuenta que estaban siendo observados le llamó por su verdadero nombre; en ese momento Stacy, comprendió el por qué de tantas preguntas respecto del maldito que no se había sido capaz de pagarle por completo sus servicios y comenzó a llamar a Roberto para enterarlo de la situación, mas en ese momento con una rápida reacción de Michael lograron acallar sus gritos.

Los días que siguieron fueron de una angustia absoluta para Caroline. Le preocupaba que se llegasen a enterar que ellos tenían que ver con la misteriosa desaparición de Stacy y, más aún, de lo que habían planeado para ella y Roberto tras enterarse de la verdad.

El asunto de la muerte del hermano de Michael resultó ser el acto más irracional que hubiera tenido oportunidad de escuchar. Stacy, por aquellos años era una prostituta que ofrecía sus servicios en una página web y John le había llamado; luego, como al momento que le pagara se dio cuenta que faltaba dinero y al no conseguir otra cosa, que ser tratada como lo que era, se fue ofendida jurando que aquello no quedaría así. En ese tiempo había conocido a Roberto, quien ante sus encantos de mujer con experiencia había quedado muy prendado de ella y tras conocer la razón del porqué le encontrara marcas en el cuerpo averiguó la dirección exacta y fue en búsqueda de John para eliminarlo; así lo hizo con un solo disparo y, tras sacar de su bolsillo todo el dinero que poseía, lo dejó desangrando en la calle.

Hicieron que Stacy llamara a Roberto para que se juntasen, el asunto no resultó difícil, pues hasta entonces mantenían su relación y, tras encerrarlos juntos, Michael, puso en marcha un nuevo plan para cobrar justicia. Los mantuvo en una habitación con dos armas, una para cada uno; después de todo, no pensaba ensuciar sus manos, tras haberse encontrado con Caroline. La espera para que uno de los dos cediera y terminara con el otro se había vuelto desesperadamente larga, por lo que decidió ejercer presión. Les amenazó con matar a los dos si uno de ellos no disparaba primero y que la muerte de ambos sería lenta y dolorosa. Roberto, le aseguro que no haría nada en contra de Stacy y, para confirmar su promesa se acercó a ella para besarla; al instante fue sorprendido por un intenso calor que comenzó a recorrer su abdomen. Le habían disparado, buscó a su alrededor para encontrar al culpable, pero se sorprendió que quien portaba el arma era Stacy quien con una leve sonrisa le dijo: “— Lo siento, cariño, era tu vida o la mía—.

La suerte de Stacy, no fue diferente a de la de Roberto, al enterarse el padre de éste quién lo había asesinado, destino una muerte muy particular para ella; ninguna de las explicaciones, en las que culpaba a John, como le conocía el resto, le sirvieron como defensa; más tarde, la policía encontró junto a su cuerpo ciento sesenta y cinco dólares y un arma que tenía inscrita la frase culpable, esa cantidad era la misma que encontraron sobre el cuerpo de Roberto días antes y la que ella aseguró que John le debía.

Michael, quien hasta ese entonces llevaba el nombre de su hermano pudo desvincularse de la organización tras ocultarse un par de meses y se creyera que él y Caroline habían sufrido la misma traición que Roberto. Los meses que siguieron fueron únicos para ambos. Caroline, bromeaba constantemente sobre haberse enamorado del chico malo, que como sabemos no lo era tanto, y libres de no tener que ocultar sus verdaderos deseos el uno para con el otro comenzaron a vivir las fantasías que el tiempo les había permitido soñar. En un comienzo estuvieron varios días sin salir de una de las habitaciones, del lujoso hotel que el padre de Roberto poseía en Cancún.


FIN