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martes, 1 de diciembre de 2015

CAPÍTULO 22 DE "INDECISA" BY MARÍA ORGAZ:

Capítulo 22

(María Orgaz)

Cuando Jack escuchó que Noelia había sido la responsable del accidente de coche casi se le salieron los ojos de sus órbitas. Él llevaba torturándose desde el fatídico día de la carrera pensando en que por su culpa Diana estaba entre la vida y la muerte en un estado de vigilia eterna. La culpa había sido una carga tremendamente pesada durante aquel largo tiempo, y resultó que él no había causado el accidente. En parte, seguía teniendo parte de culpa pues correr en carreras ilegales no era precisamente una actividad inocente y segura, pero de ahí a ser responsable del estado de Diana había un largo trecho. Suspiró profundamente, pues varios sentimientos luchaban en su interior. Se sentía más furioso que nunca con Noelia, pues ya la odiaba pero en aquel instante quería que el mismísimo diablo la llevase al infierno pues era lo mínimo que merecía.
Estaba aliviado porque no había sido el directo responsable del accidente, además de por recordar que Diana había despertado, agradecido con Richard porque había comprobado que estaba siendo un gran camarada y que sin su ayuda el día del apuñalamiento habría muerto desangrado, y luego estaba la preocupación por la seguridad de Jessica.
—Tú no tienes la culpa de los actos de tu hermana, pero desde luego si estaba en un psiquiátrico no fue buena idea sacarla de allí, a la vista está —dijo Jack con gesto serio observando a un Esteban totalmente derrotado.
—Ya lo sé, pero es mi hermana pequeña y nos dolía mucho verla allí. No sabes lo que era ir a visitarla y que te suplicara que la llevásemos a casa… —respondió abatido mientras seguía sin poder dejar de llorar.
Jessica estaba descompuesta por la preocupación, la situación era demasiado complicada y peligrosa y su mente le daba vueltas, eran demasiadas cosas a la vez como para asimilarlas en cinco minutos. Richard observaba a Jess con gran preocupación, estaba colapsada, podía verlo en sus preciosos ojos y quería ayudarla a que se despejase.
—Me llevo a Jess para que tome un poco de aire y que coma algo. Además así podéis hablar tranquilos. Espérame fuera que ahora mismo te acompaño —dijo Richard interrumpiendo aquella tensa situación.
Jessica se sentía tan abrumada que tan solo miró a Jack, después a Richard y asintió con la cabeza sin mediar palabra. Salió de la habitación y se sentó en una de las sillas del pasillo, mientras los tres chicos continuaban en la habitación.
El joven rubio miró a Jack con seriedad pero con camaradería. Esteban por su parte, seguía llorando sin mirarlos, tratando de calmarse por los atroces actos cometidos por su hermana pequeña. 
—Jessica está saturada y agobiada, necesita despejarse o no sé lo que hará — explicó Richard algo menos serio—. Voy a bajarla a la cafetería para que coma algo, que no recuerdo haberla visto comer desde hace horas. Te dejo para que hables con Esteban a ver si se puede resolver esta situación.
—Me parece bien, porque nunca la había visto así desde el día que le conté lo que le pasó a Diana. Cuida de ella por favor, tal vez Noelia quiera aparecer por aquí para rematarme…
—No digas eso, además la policía está avisada, creo que hay algunos policías de paisano por si aparece. En cuanto coma algo, subimos de nuevo. No voy a permitir que le pase nada malo. Te lo juro por mi vida.
Jack asintió, sentía muchísima gratitud hacia Richard tras haberle salvado el día del apuñalamiento. No era mal tipo, ambos amaban la música y a pesar de que Richard vio en primera plana el beso entre él y Jess había seguido yendo y tratando de ayudarle. Cuando todo aquel embrollo finalizase quería hablar largo y tendido con él, pues estaba cansado de enfrentamientos por Jessica, cuando había comprobado que podrían llegar a ser amigos. Pero en aquel momentotenían el asunto de Noelia entre manos.

***

Richard se despidió de los dos chicos y salió para reunirse con Jessica, que esperaba sentada en una silla con la mirada fija en el suelo. Cogió la mano de la muchacha para que se levantase y fueron hacia el ascensor para bajar a la planta baja donde estaba la cafetería, lo último que faltaba era que Jess enfermase por no comer.
Cogieron un par de bocadillos y refrescos y se sentaron en una de las mesas, la cafetería no estaba demasiado llena, pero mejor así, pues podrían hablar en un ambiente más relajado y sin jaleo. Jessica no paraba de observar a Richard, que estaba serio por la situación pero trataba de tener un gesto amable para no asustarla más de lo debido.
—Gracias por todo lo que estás haciendo. No merezco que te portes tan bien conmigo y mucho menos después de ver el beso. No pretendía faltarte al respeto besándole delante de ti —bajó la mirada al decir las últimas palabras, pues de corazón se sentía avergonzada, pues sabía los sentimientos de Richard por ella.
Y aunque ella sentía algo, no se podía comparar con lo que sentía por Jack. Tenía que ser sincera y no perjudicar más a Richard.
—Lo primero, hago lo que tengo que hacer, no voy a permitir que esa loca siga haciendo daño, y más cuando en parte es culpa mía. De no haberla ayudado, nada de esto habría pasado. Segundo, no te preocupes por mí, ahora no es lo más importante pues tu seguridad es lo prioritario. Y tercero, ya lo tenía bastante asumido antes de ver el beso, por muchas cosas que yo sienta por ti, no te puedo obligar a que sientas lo mismo —Dijo el muchacho rubio, para luego beber un sorbo del refresco.
Richard estaba hablando totalmente en serio, era cierto que en el fondo, sentía dolor pues sentía cosas muy fuertes por Jessica. Pero tenía que aprovechar aquellos instantes, pues tras comprobar que Jack no era un mal tipo, y que casi pierde la vida ante sus ojos, su percepción de las cosas había cambiado bastante en un corto periodo de tiempo.
—No sé qué decir… no me esperaba tanta sinceridad por tu parte, de tantos temas y en este preciso momento —Jessica estaba un poco aturdida, no esperaba hablar tan claramente con su amigo.
—Cuando todo este lío de Noelia termine, podremos hablar más tranquilamente de todo —dijo esbozando una sonrisa—. Mientras tanto, déjame que te cuide para que no te suceda nada malo. Además se lo he jurado a Jack por mi vida, ¿no querrás dejarme mal, no?
Ella entornó los ojos sin poder evitar sonreír, al final había conseguido que se relajase un poco. Y al mencionar a Jack, un tema se le vino a la mente.
Algo que había querido hablar con Richard pero con tantos acontecimientos se le había olvidado hasta aquel momento.
—Oye Richard, hay una cosa de la que quería hablarte hace unos días, pero con tanto jaleo no habíamos tenido un tiempo para hablar a solas —se sentía cohibida, pues bastantes cosas estaban sucediendo como para asimilar más cosas raras, malas o peligrosas—. Verás, el día que Noelia apuñaló a Jack, te chocaste conmigo lleno de sangre y corriste a ayudar a Jack, cosa que demuestra lo buena persona que eres, por cierto. Pero… ¿Por qué estabas en su habitación aquél día?
Él no quería hablar del tema, también estaba agobiado, y mucho más teniendo en cuenta que parecía que todo lo que sucedía tenía que ver con la víbora fugitiva. Pero conocía a Jess, no se rendiría ni aceptaría una evasiva.
Suspiró cerrando los ojos antes de comenzar a hablar.
—Aquel día vine al hospital porque quería hablar con Jack. Le pedí ayuda para poder librarme de Noelia, bueno para librarnos a todos de ella. Queríamos trazar algún plan para alejarla de aquí, sobre todo alejarla de ti —dijo mirándola fijamente a los ojos—. Pero esa loca vino, nos escuchó y apuñaló a Jack. Yo… creí que se moría al ver tanta sangre salir de su estómago. Me asusté y fui a buscar ayuda, y me tropecé contigo.
Jessica escuchó todo el relato con mucha atención, sin decir ni una palabra, no quería interrumpirle. Cuando terminó de contar todo, no sabía qué decir. No esperaba algo así por parte de Richard, pero se sentía alegre de ver que aquel acto que pudo costarle la vida a Jack, había conseguido que se unieran un  poco. No sabía si hasta el punto de ser amigos y estar juntos en la misma banda pero al menos si como para poder tolerarse el uno al otro, hablar educadamente e incluso ayudarse.
Ella sonrió más relajada, pues al menos había una buena noticia entre tanta locura. Continuaron comiendo el bocadillo y cuando terminaron, subieron de nuevo por el ascensor para reunirse con Jack, y saber qué más había dicho Esteban de su hermana.
Caminaron por el pasillo, pero antes de llegar a la habitación de Jack se cruzaron con alguien. Jessica se quedó perpleja, era Diana, iba caminando torpemente ayudada por su madre. Sabía que estaba despierta pero no se hubiera imaginado encontrársela frente a frente. Elizabeth miró a Jessica con gesto amable, pues estaba agradecida por las palabras que un día le había dicho la joven.
—Mira Jessica, esta es mi niña, Diana —dijo mientras sujetó con más firmeza a su hija por temor a que cayese.
—Hola Diana, espero que estés recuperándote bien —contestó de forma sincera. Diana simplemente asintió con una pequeña sonrisa, no conocía a la chica y no tenía demasiado interés. Por quien si tenía interés era por aquel rubio tan guapo que ya había visto un día por el pasillo.
—Me llamo Richard —interrumpió mirando a Diana de manera profunda.
Ella le observó fijamente y hasta se podía apreciar un ligero rubor en sus mejillas. Sus miradas conectaron ante la atenta mirada de Elizabeth y Jessica que se quedaron calladas durante unos segundos. Después se despidieron pues Jack se estaría preguntando dónde estaban.
Diana y su madre continuaron con su paseo, mientras los dos jóvenes fueron hasta la habitación de Jack. Al entrar comprobaron que Esteban se había marchado. Al parecer, tras volver a disculparse con Jack y ofrecer su ayuda para cualquier cosa, quiso que el joven moreno descansase sus heridas.
Jessica fue bastante efusiva con él a pesar de estar delante Richard, quien estaba con la cabeza en otra parte, no volvió a abrir la boca salvo para despedirse de Jack. Acompañó a Jessica para que visitase a su padre en la habitación del hospital, afortunadamente estaban en la misma planta, pero con Noelia suelta por ahí, Richard quiso hacer de guardaespaldas. Hasta que no hablase con su padre y la llevase a casa no se iría a dormir. La esperó en el pasillo para que pudiese hablar con su progenitor en intimidad. Ella llamó a la puerta y entró para verle antes de irse a casa a descansar.
—Papá, ¿Cómo te encuentras? —dijo mientras se sentó a su lado mirándole. 
—Mejor hija, solo ha sido un susto. ¿Tú estás bien? Su preocupación paterna salía a la luz.
—Si, papá, la policía está buscando a Noelia. Jack está mejorando, y no fue el causante del accidente que dejó en coma a Diana. Además acabo de ver a Diana y se está recuperando bastante bien. —Jessica estaba un poco más relajada porque el día estaba mejorando, solo faltaba que atrapasen a la loca y todo sería perfecto.
Pero Lucius frunció el ceño en cuanto escuchó que su hija nombró a Diana. Estar entre la vida y la muerte le había hecho darse cuenta de que no podía seguir callado por más tiempo. Tenía que hablar con su hija de una vez para que supiera la verdad.
—Verás hija, yo… tengo algo que contarte. Y si te soy sincero no pensaba contártelo pero todo lo sucedido me ha hecho ver que no tengo derecho a guardar este secreto por más tiempo. Tu madre habría querido que te lo hubiera dicho antes —explicó dejando a su hija con una gran expresión de extrañeza en el rostro.
—¿A qué verdad te refieres papá?
—Verás Jess… ¿Recuerdas el día que te presenté a Elizabeth?
Su hija asintió muy perdida, ¿qué tenía que ver Elizabeth en la verdad que su padre quería contarle?
—Tu madre ella y yo nos conocíamos de jóvenes. Yo era el novio de Elizabeth, y tu madre era una compañera de clase. Pasado un tiempo, Elizabeth y yo pasamos una mala racha y me dejó —explicó ante la atenta mirada de su hija que no comprendía nada—. Tu madre fue un gran apoyo para mi, pasado un tiempo el cariño y amistad fueron a más hasta que nos enamoramos y empezamos a salir —al recordar aquellos tiempos no pudo evitar esbozar una sonrisa de añoranza al recordar cómo se enamoró de su difunta mujer—. Y bueno dos años después naciste tú.
—¿Y en todo ese tiempo no volviste a hablar con Elizabeth? —preguntó intrigada Jessica.
—Casi nada, desapareció prácticamente de mi vida y no supe por qué. Imaginé que era porque no le gustó que empezase a salir con tu madre. Pero cinco años después apareció de nuevo para hablar con tu madre y conmigo —su gesto cambió, se puso más serio y preocupado —. Vino a presentarme a su hija Diana, a nuestra hija.
Jessica abrió los ojos como platos, no sabía si había escuchado bien las palabras de su padre. Quería decir eso que ¿Diana y ella eran hermanas? No podía creerlo, era demasiado irreal como para que fuera la realidad. 
—Papá, ¿es una broma? —estaba demasiado sorprendida como para creer que era real.
—Hija, sé que debí decírtelo antes, pero no veía el momento, y mucho más cuando supe lo del accidente.
—Pero y ¿por qué no te ocupaste de ella? ¿Por qué no cuidaste de ella cuando estuvo en coma? —su voz había cambiado, estaba reprochándole a su padre la mala actitud que había tenido con “su hija ilegítima”.
—Elizabeth no quiso, y eso que tu madre insistió en que formara parte de nuestras vidas. Ella también quería que Diana formase parte de nuestra vida, de tu vida. Tampoco quisimos obligarla —se entristeció al recordar aquella conversación.
—¿Y qué se supone que tengo que hacer con esta información? ¿Diana lo sabe? ¿Qué debo hacer yo ahora? —sus palabras salieron tan atropelladamente de su boca que a su padre le costó entenderla.
Lucius sabía que una bomba de semejante calibre era complicada de asimilar y mucho más tras haber estado a punto de suceder unas cuantas desgracias en poco tiempo. Así que se despidió de ella para que pudiera descansar. Ya hablarían largo y tendido del tema de Diana y de todo lo demás. A fin de cuentas no tardarían en darle el alta.

***

Dos meses después…
La noticia de que Diana y Jessica eran medio hermanas, al principio había sido chocante, pero como ambas se entendieron tan bien desde el primer momento, se trataron como hermanas. Lucius estaba contento por ver la madurez de su hija, que había afrontado la situación mejor de lo que hubiera esperado, y Elizabeth estaba feliz porque su hija tenía un apoyo y sentía a Jessica casi como otra hija. Ver que se entendían tan bien era algo muy positivo tras todo lo sucedido. Además Jess ayudó a Diana durante el resto de la recuperación, para intentar ponerla al día del mundo, de las noticias y se sorprendió al ver que no estaba enfadada porque ella estuviera saliendo con Jack a pesar de que eran novios cuando entró en estado comatoso. Pero claro, había algo que Jessica ignoraba, algo que su hermana había querido guardarse para sí misma.
Afortunadamente para todos, atraparon a Noelia cuando esperó a Jack en su casa el día que le dieron el alta, pretendía matarlo, pero la policía intervino y todo se solucionó sin más percances. Fue un verdadero alivio para todos, ya que la situación había sido extremadamente peligrosa. 
Aunque a Lucius no le había caído bien Jack al principio, cuando Jessica habló con él sobre todo lo sucedido, la realidad del accidente de Diana y todo lo demás, su enfado se suavizó. Todavía tenía un poco de recelo hacia el joven motero, pero había demostrado con creces lo mucho que quería a su hija, y con eso por el momento le bastaba.

***

Jack y Jessica habían ido en la moto hasta el bar de Ryan donde habían quedado con Diana, que al parecer tenía una noticia que darles. Emy dijo que iría también pero más tarde, estaba ocupada con un chico y por más que insistió Jessica no había querido decírselo. Una parte de ella estaba enfadada y molesta, parecía que su amiga no tuviera la suficiente confianza con ella, pero también comprendía que quizás tenía sus motivos para guardar la información por el momento.
—¿Y qué quiere decirnos? —preguntó Jack con intriga tras darle un sorbo a la cerveza.
—No lo sé, ayer estuvimos en casa pero no soltó prenda. Pero tiene que ser algo importante porque además la vi muy seria —explicó recordando la conversación del día anterior con su hermana.
Tuvieron que esperar, ya que ninguno de los dos sabía nada. Lo cierto es que ese rato lo aprovecharon para estar juntos, dedicarse carantoñas y comerse a besos.
—Hermanita, todos los días igual, parecéis lapas… —dijo Diana acercándose a ellos.
Jessica sonrió un poco sonrojada mientras se levantó a saludar a su hermana, Jack hizo lo mismo. No se habían percatado de que alguien venía con ella, y mucho menos que era alguien conocido. Se trataba de Richard.
—Richard ¿Qué haces aquí? ¡Qué casualidad! —Jessica se alegró mucho de verle, pues tras todo lo acontecido habían hablado poco.
—Viene conmigo —interrumpió Diana—. Es… mi novio —dijo mientras se sonrojaba tremendamente.
Tanto Jack como Jessica abrieron los ojos desmesuradamente, no esperaban algo así. Era cierto que desde que Richard salvó la vida del motero, su relación de odio había cambiado, pero el joven rubio había tenido la boca bien cerrada sobre aquel tema. 

lunes, 26 de octubre de 2015

CAPÍTULO 21 DE "INDECISA", BY NATALIA SERNA

CAPÍTULO 21

(Natalia Serna)

Jessica se quedó blanca al ver quien era la persona que le estaba apuntando con una pistola. Al ver que Noelia se acercaba lentamente hacia ella, sintió miedo por lo que pudiera ocurrir. Enseguida aquella rubia desquiciada encendió las luces del salón para poder ver su cara de terror con todo lujo de detalles. 

Al poder ver la habitación con claridad, Jessica vio que su padre estaba tirado en el suelo cerca del sofá. Estaba inconsciente debido al golpe que debió de recibir en la cabeza. Eso dedujo la joven al ver la sangre que le salía de allí. 

—¡Papá! —exclamó presa del pánico al ver el estado de Lucius. 

—¡No te muevas, zorra! —le grito Noelia, quien daba signos de nerviosismo mientras no dejaba de apuntarla—. No se te ocurra moverte o no me temblará el pulso a la hora de disparar. 

—¿Qué le has hecho? —le preguntó Jess con lágrimas en los ojos—. ¿Le has matado? —Al ver que la rubia no le respondía, centró toda su atención en su padre, y para su tranquilidad, comprobó que el hombre todavía respiraba ¿Por qué haces todo esto? —probó suerte con otra pregunta. Necesitaba respuestas—. Está desangrándose, tengo que llamar a una ambulancia para que venga a buscarlo y lo lleve al hospital. 

—¡He dicho que no te muevas! —gritó Noelia mientras seguía apuntándola poniéndose más nerviosa por momentos—. Tú. Tú, tienes la culpa de todo. 

Jessica no entendía por qué Noelia había dicho aquello ni por qué la había tomado de aquella manera con ella ya que ni siquiera la conocía. Pero ahora no era momento de preocuparse por las razones que habían llevado a Noelia a actuar así, en aquellos momentos era más importante la salud de su padre. Aunque sentía miedo por lo que aquella loca desquiciada pudiera hacer, supo que tenía que actuar y pronto. Así que, para sus adentros, respiró hondo y reuniendo el valor suficiente para enfrentarse a Noelia, intentó hablar con ella para ver si le hacía entrar en razón:

—Noelia —empezó a decir—, por favor, deja la pistola y hablemos. ¿Qué quieres que haga por ti? 

—¿Qué quiero que hagas por mí? —le contestó de forma agresiva y alterándose cada vez más—. Quiero que te alejes de Jack. Es mío —siguió diciendo mientras iba de un lado a otro sin apartarse de la puerta—. Él me quiere a mí —prosiguió diciendo mientras unas lágrimas empezaban a salir de sus ojos—. Estábamos muy feliz hasta que tú te cruzaste en su camino. 

—Creía que la última relación que tuvo Jack, antes de salir conmigo, fue con Diana —le interrumpió Jessica. 

—¡Eso no es verdad! ¡Él comenzó a salir conmigo cuando Diana enfermó! —espetó Noelia empezando a estar fuera de sí—. Gracias al accidente, tuve vía libre para seducirlo y hacerme con él. Y me alegro de que la guarra esa siga hoy en día en el hospital muriéndose porque así no volverá a ser un problema para mí. En cambio, ahora eres tú la que se interpone en mi camino.

—Jack nunca me habló de ti. No debiste de ser algo importante en su vida si nunca te mencionó. Y estuvieras saliendo con él en alguna ocasión o no, lo cierto es que cuando me conoció, ya no estaba contigo; y debes de aceptarlo, dejarlo ir... —le pidió Jessica con voz calmada y omitiendo que Diana había salido del coma.

—Eso jamás. Si hace falta, te quitaré a ti también de en medio.

—¿Qué dices? —le peguntó Jessica acercándose a ella poco a poco—. ¿Tuviste algo que ver con el accidente de Jack y Diana? —Jess la miraba incrédula a la vez que iba atando cabos.

—¿Acaso crees que iba a dejar que esa se apoderara del chico al que yo le había echado el ojo meses atrás, antes de que ella apareciera con su guitarra? No soy tan estúpida, sabía que a Jack esa chica le importaba bastante, y con ella en juego, yo no iba a tener nunca la oportunidad de acercarme a él. Solo tuve que manipular los frenos para hacer que se estrellaran y rezar para que mis expectativas se cumplieran... nada complicado.

—¡Pero podrías haber matado a Jack en el intento de deshacerte de Diana! —exclamó Jessica, toda preocupada al comprobar que efectivamente estaba ante una loca que no tenía reparos de lastimar a los demás con tal de salirse con la suya.

—Sí, era un riesgo con el que contaba. Me dije que si él moría en el acto, no tendría que preocuparme que otra se lo llevara. Prefiero que él muera, antes que esté con otra que no sea yo. Pero la suerte me acompañó y él salió prácticamente ileso. Y luego, no me costó mucho ser su paño de lágrimas, un apoyo donde consolar su pena y su culpa.

—Te aprovechaste de su estado de vulnerabilidad creyéndose culpable del estado comatoso de su amada, para atraparlo entre tus garras...

—Así es, y nos iba bien hasta que apareciste tú.

—Él no estaba ya contigo cuando yo llegué a su vida —susurró Jessica no muy convencida. Que Jack jamás le hablara sobre Noelia e intentara un acercamiento con ella nada más conocerla, no significaba que no estuviera manteniendo entonces una relación con esa rubia desequilibrada.

—Eso no es del todo cierto en realidad —espetó Noelia, sin dejar de apuntarla con el arma—. Nuestra relación siempre fue especial. Lo mismo estábamos juntos, que lo dejábamos por un tiempo. Pero siempre volvíamos a reconciliarnos y a estar bien. Y estuviéramos de buenas o no, nunca dejó de ser mío ni estuvo cien por cien libre.

—Hasta que aparecí yo y eso dejó de ser así, ¿es eso lo que me ibas a decir? —Jessica no dejó que respondiera. Estaba viendo que el tiempo pasaba y que la demente no reculaba—. Mira, Noelia, si necesitas hablar puedes desahogarte conmigo pero deja que antes llame a la ambulancia, por favor —rogó estando ya al lado del cuerpo inerte de Lucius y a unos dos metros de donde se encontraba la rubia apuntándola con el arma; con destreza, durante la breve e intensa conversación, se había ido acercando a su progenitor, y por ende, a ella—. Mi padre... mi padre se está desangrando y puede morir si no lo atienden lo antes posible.

Afuera de la casa, la gente paseaba tranquilamente ajenos a lo que estaba pasando dentro de la vivienda. Hacía una noche despejada y amena cuando el ruido de un disparo, que venía de la casa de Jessica, trastocó el apacible paseo de la gente que pasaba tranquilamente por allí. 

***

Aquella noche Richard, después de ver como Noelia le había clavado un cuchillo a Jack en el estómago, se quedó en el hospital con él porque no quería que nada de aquello volviese a ocurrir en el caso de que la loca decidiera regresar y rematar la faena. En el fondo empezaba a sentir cierto aprecio por el chico aunque seguía teniendo ciertas dudas al respecto. 

—Tenemos que hacer algo para proteger a Jessica de Noelia —dijo Richard mientras lo visitaba en la sala de cuidados intensivos—. Noelia es capaz de hacer cualquier cosa.

—¿Crees que no lo sé? —susurró Jack con voz pastosa; hacía poco que se había despertado tras haber sido anestesiado por completo—. No sabes lo que me duele estar aquí y no poder estar ahora mismo con ella —siguió diciendo—. Como le pase algo por culpa de Noelia, no  me lo voy a poder perdonar en la vida...

Jack se quedó callado cuando en ese instante el teléfono móvil de Richard comenzó a sonar. 

—Jessica —dijo nada más descolgar la llamada—. ¿Estás bien? —Según escuchaba lo que la joven le decía desde la otra línea, su rostro iba cambiando de expresión—. Tranquila, verás como lo de tu padre no es nada grave —siguió diciendo intentando calmarla— Tranquilízate... voy para allá ahora mismo —Tras una corta pausa, y ante la atenta mirada de Jack, dijo: ¿Jack? No te preocupes por él, está bien.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Jack visiblemente muy preocupado, después de que Richard colgará el teléfono. 

—Es Noelia —empezó a decir—, se ha presentado en casa de Jessica y la ha amenazado. 

—¡¿Cómo...?! —le interrumpió Jack—. ¿Ella está bien? 

—Está muy nerviosa, pero no le ha ocurrido nada —le dijo para tranquilizarlo—. Te llamo cuando llegue a su casa y vea todo lo que pasa. 

Richard se marchó apresuradamente de allí ante la preocupada mirada de Jack quien se sentía impotente al no poder ir él también; a su vez, el herido se decía que si aquella loca le hubiese llegado a hacer algo a su amada, él nunca se lo hubiera perdonado.


***

Al llegar a casa de Jessica quince minutos después, Richard vio tres coches de policía en la puerta además de los típicos vecinos curiosos que se habían acercado al lugar alertados tras el sonido de un disparo. En aquel instante en el que él llegaba, una ambulancia cerraba sus puertas y se machaba de allí a toda prisa. Enseguida él se dispuso a buscar a su amiga deseando que no le hubiese pasado nada malo. Segundos después, la vio sentada en las escaleras de su casa con un policía al lado suyo quien no dejaba de vigilarla ni un solo segundo. Ambos al ver que el otro estaba allí, corrieron al lado del otro ante la atenta mirada de la gente de alrededor. 

—¿Qué ha pasado? —preguntó Richard. 

—Noelia —alcanzó a decir Jessica entre lágrimas—. Se ha presentado esta noche en casa... con una pistola —Al hablar entre sollozos, apenas se le entendía—. Quería matarme — confesó— Y ahora anda herida de bala, por ahí suelta concluyó. 

—Tranquila —la consoló Richard sin dejar de abrazarla—. Estás a salvo. Te llevaré a mi casa para que descanses esta noche. 

—Quiero ir al hospital —le dijo Jess negando con la cabeza, desestimando su propuesta—. Mi padre... Jack. Llévame allí, por favor. 

—Está bien —le respondió Richard—. Pero no me separaré de ti en toda la noche. Al menos hasta que la policía no encuentre a Noelia. Quién sabe que más puede hacer la loca esa. ..

Después de que la policía le tomara declaración a Jessica, y por supuesto, la dejarán irse, ambos se marcharon al hospital en la moto del muchacho. Al llegar al hospital, enseguida preguntaron por el estado de Lucius. Les informaron que aún estaba siendo atendido por los médicos, pero todo apuntaba a que se recuperaría pronto. 

Al ver que no podían hacer nada más ahí, en esa ala del hospital, decidieron ir a ver Jack mientras esperaban a que los médicos dijeran cual era el pronóstico de Lucius tras ser atendido en urgencias.

Como Jessica seguía temblando presa de los nervios por todo lo acontecido, Richard la llevó ante Jack sujetándola de la cintura. Al entrar en la habitación, Jessica se soltó del agarre de su amigo y corrió a los brazos de Jack, quien nada más verla sana y salva, se alegró sobremanera. 

Nada más entrar ambos en contacto, y sin pensárselo, Jessica le besó como si hiciera mil años que no le besaba ajena a la mirada Richard; él, después de presenciar aquel momento, optó por salir al pasillo y dejarlos solos. 


***

A la mañana siguiente, enviaron de vuelta a Jack a su habitación. Jessica, que había pasado parte de la noche en la sala de observación con su padre, quien resultó tener nada más que una contusión, y la otra parte acompañando a Jack, se encontraba en ese momento con este último, ayudándole a acomodarse en la cama.

Mientras, Richard, que en todo momento estuvo cerca de Jessica y tampoco había pegado ojo, se encontraba en esos momento apoyado en la pared blanca del pasillo inmerso en sus pensamientos, cuando la puerta de la habitación de al lado se abrió de repente. De aquella habitación estaba saliendo un trabajador del hospital empujando una silla con una muchacha. "Es hermosa" pensó Richard para sí mismo sin poder dejar de mirarla. Sus ojos ojerosos se toparon con la mirada decaída de aquella chica. Un escalofrío recorrió el cuerpo de ambos sin poder dejar de mirarse directamente a los ojos. Él no podía dejar de mirar cómo aquella muchacha se perdía en el pasillo de aquel hospital junto al celador que empujaba la silla de ruedas que la transportaba. 

—Disculpe —le interrumpió la voz de un apuesto joven, cercano a los treinta años que estaba a su lado—. Siento interrumpirle, ¿la habitación 302 está por aquí? 

—Sí, es esta —le respondió señalando a la puerta de Jack que quedaba a sus espaldas—. Pero el chico está descansando ahora mismo como para recibir visitas. ¿Quién pregunta por él? 

—¿Eres amigo suyo? —preguntó el desconocido—. Mi nombre es Esteban, soy el hermano mayor de Noelia y necesito hablar con él. Es importante. 

Richard no se fió de estas últimas palabras de Esteban, ¿y si Noelia había enviado a su hermano para rematar lo que había empezado? 

Sin embargo, después de que Estaban le convenciese de que no tenía nada que temer, Richard lo invitó a entrar seguido de él.

Nada más entrar los dos, la mirada de Jack reveló que lo había reconocido. 

—Siento lo que os ha hecho mi hermana a los dos —empezó a decir Esteban—. En casa estamos muy preocupados por ella y entendemos que queráis presentar cargos en su contra —les dijo mientras se sentaba en la única silla que había en la habitación—. Mis padres no saben qué hacer con ella. Acabamos de descubrir que hace semanas que no se está tomando la medicación que le recetaron en el centro psiquiátrico —prosiguió contándoles, llevándose a su vez las manos a la cabeza en señal de derrota y cansancio.

—¿Está enferma? —preguntó Richard, aunque era algo obvio.

—Mi hermana tiene una enfermedad psicológica por la que tiene que tomar Fluoretina y Clomipramina todos los días —explicó Esteban—. Nuestros padres tuvieron que encerrarla en un centro porque, debido a su avanzada edad, no podían hacerse cargo de ella —les contaba antes la mirada de los tres adolescentes—. Creíamos que estaba bien y que cumplía con su medicación, pero ya hemos visto que nos engañó y que... —se echó a llorar sin poder terminar la frase. 

Jessica no dudó en acercarse al hermano de Noelia y darle un abrazo intentando consolarle aunque en el fondo, y al igual que Jack y Richard, tenía ciertas dudas de si aquello que les había contado era verdad o se lo había inventado para que no denunciaran a su hermana. 

—Antes —empezó a decir Jessica—, tu hermana confesó que fue la causante del accidente que tuvieron Jack y Diana. ¿Sabías algo al respecto?

Por la expresión de horror del desconocido, la joven supo que no. Y por las caras de espanto que pusieron Jack y Richard, Jessica supo que ahora le tocaba dar explicaciones al respecto.

LEER LA HISTORIA AL COMPLETO, AQUÍ:

lunes, 12 de octubre de 2015

CAPÍTULO 20 DE "INDECISA", BY ENCARNI MALDONADO

¡Esa rubia estaba como una puta cabra! ¿Lo había apuñalado? Estaba harto de ese hospital y ya que iba a salir, iba una loca y le hincaba un cuchillo directamente en el estómago. Aunque le molestara admitirlo, tenía que ayudar a Richard, puesto que, al final, él solo había sido una víctima más de esa bruja desdeñosa.
  El rubio y Jessica habían estado visitándolo, y apenas había podido hablar con ellos después de lo ocurrido. Debía de hablar con Richard para planear algo y mantener a Jess fuera de la vista de Noelia, pero sobre todo tenía que hablar con Jess y disculparse por su comportamiento esos días. Ese hospital había agriado su carácter, y no le gustaba ser ese nuevo Jack.
Suspiró y miró al techo.
  Alguien tocó a la puerta, sin pedir permiso, la abrió. Elizabeth asomó media cabeza a través de ella.
Jack se puso rígido, esa mujer le imponía demasiado. Intentaba ver a Diana cuando ella estaba fuera, pues, después de todo, su hija estaba ahí por su culpa. No se habían enfrentado ni una vez, pero esa señora, las pocas veces que lo había pillado visitando a su hija, lo había mirado mal, desafiante. Pero Jack la entendía perfectamente.
  —Creo que deberías saber… saber…—La señora dudó, después apretó los labios.
  Elizabeth había odiado a ese chico, pero verlo postrado en una cama, como su hija hacía poco, no le reportaba ninguna satisfacción. Él había tenido la culpa de que Diana hubiese estado allí tanto tiempo, pero la pura verdad es que no parecía mal chico. Lo había visto llorar a escondidas en la habitación de su hija. Ella, antes de irse esa noche con él y tener el accidente, le había estado contando cosas sobre música, canciones y guitarras. Nunca la había visto más feliz. Y eso se lo debía a él, aunque o lo iba a reconocer, sería demasiado después de todo lo que había pasado, pero el chico tenía derecho a saber que ella había despertado de su largo letargo.
  Jack tenía todos los miembros tensos, ya se imaginaba lo peor cuando Elly habló:
—Ella está despierta. Aún no puede recibir visitas, pero si quieres pasarte más adelante…
  Jack se quedó boquiabierto, ¡eso era genial!
  —¿Está bien? Quiero decir que… ¿tiene alguna secuela? —preguntó desesperado por saber algo.
—Aún es pronto para saberlo, pero todo indica que no. —Calló unos segundos, como Jack no parecía que fuese a decir nada por la conmoción en la que se encontraba, decidió irse.
Estaba a punto de cerrar la puerta cuando Jack la apeló:
—¡Espere, Elizabeth! —La mujer lo hizo, sin mirarlo a los ojos—. Gracias, de verdad, por decírmelo. Diana es importante para mí.
  Elizabeth apretó los labios, sin saber qué decir. Al final, solo asintió levemente y se marchó cerrando la puerta.

***

  Ahora que se había dado cuenta de que Jack no era tan mal tío, Richard no tenía tantos reparos en ir a visitarlo, e incluso con Jessica. La había llevado a su casa después de todo el alboroto que había ocasionado la loca esa; ahora solo faltaba que la policía la pillara por intento de asesinato.
  Jack la había denunciado, pero aunque habían estado en su casa, Noelia había desaparecido del mapa, y ni sus padres ni su hermano mayor sabían dónde se encontraba. No es que le hubiesen contado nada, pero lo había visto por la tele. Ahora se dirigía al hospital de nuevo.
Jack lo había llamado con urgencia, y estaba sumamente intrigado. Había dejado a Jessica a buen recaudo, con Lucius, y por el bien de ella, sabía que no la dejaría salir sola sin su compañía.
  —Cierra la puerta —le dijo Jack nada más entrar. Richard lo hizo—. ¿Qué sabes de Noelia?
  —Bien poco, pero lo más importante es que, pese a tu denuncia, no está en la comisaría ni nada parecido…

***

Jessica no se podía creer lo que había pasado; todo esto era demasiado irracional, demasiado irreal. Diana, Noelia, Richard, Jack, ella misma…
Se había dispuesto a dormir después de que Richard insistiera en acompañarla a casa después de regresar del hospital, pero no lo había conseguido. No podía dejar de pensar en que si Noelia hubiese empujado más su cuchillo, y que si ella no hubiese llegado en ese momento, Jack estaría muerto. Después de todo, agradecía la extraña presencia de Richard en el hospital, puesto que él había sido quien había llamado al doctor… No le había preguntado por ello, pero tenía bastante intriga en saber qué estaba haciendo Richard allí si tanto odiaba a Jack, es más le había parecido muy preocupado por él.
  De repente, sintió un estruendo en el piso de abajo.
Se levantó y abrió la puerta de su habitación.
  —¿Papá? —preguntó, pero nadie contestó.
Frunció el ceño, esto no era normal. Aunque estaba descalza, bajó las escaleras al piso de abajo, a la carrerilla. No pudo hacer otra cosa que abrir la boca cuando vio el destrozo; parecía que hubiese pasado un huracán por el salón.
Algo se movió detrás del sofá, ¿era una mano… eso que veía?
—¡Papá! —Fue hacia él, pero antes de que llegara escuchó su voz gritarle a su espalda.
—¡Alto ahí! —dijo Noelia, y seguidamente Jessica escuchó un sonido metálico; ella la estaba apuntando con un arma, estaba segura.
  Levantó las manos y se giró lentamente.
  La sonrisa perversa de esa rubia era triunfal; la tenía en sus manos. Y no había nadie que pudiese defenderla de ella en esos momentos.

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¿Quién quiere continuar con esta historia? Hay que ir cerrándola ya, que ya se está largando demasiado... De todas las integrantes del club, ¿quién se anima a continuarla, a hacer el capítulo 21?

Pueden ver/leer lo que se ha escrito hasta ahora, aquí:


¡Saludos!

viernes, 4 de septiembre de 2015

CAPÍTULO 19 DE "INDECISA, BY MARÍA ORGAZ (Marru):

Cuando Jessica escuchó aquellas palabras de la boca de su padre se quedó bloqueada. En su interior, sentimientos contradictorios luchaban, se sentía alegre pues era una desgracia que la chica llevase tanto tiempo en coma, pero otra parte de ella no pudo evitar que unos celos saliesen a la luz, pues era más guapa, había estado con Jack y probablemente pretendiese estar con él al haber despertado. Entonces recordó a Jack, tal vez ya lo sabía, a fin de cuentas no le habían dado todavía el alta, que se lo darían un par de horas más tarde. 
Lucius supo que su hija se encontraba en una encrucijada de sentimientos, y prefirió darle un poco de espacio para que pensara tranquilamente en sus cosas. Jessica no se movió, ni se percató de que su padre ya no estaba en la habitación junto a ella. Tan solo salió de su ensimismamiento cuando sintió que el móvil vibró en su mano. 
Miró la pantalla, era la respuesta de Richard. 
«Lo sé. Espero que esté mejor». 
Se notaba que la noticia no era plato de buen gusto para él, pero que estaba tratando de ser educado. Pero todo había cambiado para Jessica tras la inesperada noticia. Así que no dudó en contárselo. 
«Diana acaba de despertar.Me lo ha dicho mi padre».  
*** 
Richard estaba bastante contento de tener una relación un poco más cerca con Jessica aunque el moreno de la Harley estuviese de por medio, era mejor tenerla así por el momento antes que no poder hablar con ella como había sucedido antaño. La noticia del alta de Jack le traía por el valle de la amargura, pues su competidor estaría al pie del cañón para tratar de arrebatarle a la chica de sus sueños. Cuando su adorada Jessica le escribió por WhatsApp que el motero chulito iba a tener aquel día el alta, sintió ganas de estampar el teléfono contra el suelo por la rabia, pero como se había prometido a sí mismo ser mejor persona, supo que debía ser educado, para no volver a discutir con ella. Lo que no podía haberse imaginado jamás era la inesperada noticia del despertar de Diana. 
Estaba un poco confuso, ¿qué pasaría a partir de aquel momento? ¿Qué haría Jessica? ¿Y Jack? ¿Y Noelia? Porque si aquella víbora estaba con las uñas sacadas porque la angelical Jessica quería estar con Jack, ¿qué haría cuando se enterase de que la comatosa novia de su hombre había despertado?Desde luego todo era un auténtico lío ya de por sí, pero encima con aquella molesta y desagradable rubia, que era tan mala como el mismo diablo, era peor.¡En qué hora había ayudado a aquella chica! Pues no solo no había conseguido tener a su lado a Jessica, sino que encima estaba estropeándolo todo cada vez  que aparecía. 
«Eres estúpido, Richard. Ahora esa maldita rubia lo complicará todo mucho más», se dijo a sí mismo. Tenía que tratar de ver la situación de otro modo, tal vez si conseguía limar asperezas con Jack podría cantar en el grupo sin matarse a hostias con él, y a lo mejor conseguía ganar puntos con Jessica. 
De manera rápida y decidida se marchó hacia el hospital, pues seguramente pillaría al moreno todavía allí. Se le estaba ocurriendo una idea y tal vez era lo mejor que podía hacer en un momento así. 
El camino hasta el hospital no fue largo, pero con tantas cosas en la cabeza a Richard le pareció un viaje eterno. Subió hasta la habitación de Jack donde esperaba encontrárselo para contarle su idea. Entró sin llamar y para su desgracia se le encontró a medio vestir, con los vaqueros sin abrochar y sin la camiseta puesta. 
—Perdona, creí que estarías aún en la cama. No sabía a qué hora te daban el alta—se disculpó, pues no tenía intención de verle en paños menores. 
—Nada, no te preocupes, me estoy vistiendo porque me han dado el alta ya.Aunque no eres la visita que esperaba que viniese a buscarme —comentó con extrañeza mientras terminó de vestirse. 
—Lo imagino. Pero necesito hablar contigo de algo muy importante. —Se puso muy serio pues la ocasión lo merecía. 
—No me digas que te has hecho gay y te has enamorado de mí —comentó bromeando y riéndose a carcajadas, mientras se sentaba en la cama para descansar un poco. 
—En tus sueños... 
La pequeña broma relajó un poco a los dos jóvenes, que se sentaron para poder hablar. Jack estaba bastante intrigado de ver que su competidor tenía una expresión extremadamente seria. Así que esperó a que hablara para salir de dudas. 
—Mira, sé que tú y yo no nos llevamos bien. Pero lo cierto es que ambos compartimos varias cosas, como la pasión por la música, y a Jessica. Aunque tenemos algo más en común, y por desgracia es algo bastante peor que querer ala misma chica... —Richard no sabía cómo explicar todo lo que estaba rondando en su cabeza, necesitaba su ayuda y era una idea que le carcomía por dentro. 
—Estás muy raro, y no comprendo lo que quieres decirme...
—Noelia es lo que pasa. ¡En qué maldito día quise hacerla caso! —Sabía que el motero le comprendería. Aunque no estaba seguro de si le ayudaría. 
En cuanto Richard terminó la frase Jack abrió los ojos desmesuradamente. Aquella víbora había estado aliada con su competidor.Desde luego la situación prometía. Al principio, quiso pegarle una tremenda paliza, pues seguramente toda la situación con su querida Jess se había complicado por culpa de aquella unión. Pero si había ido a hablar con él, era porque estaba harto de Noelia, cerró los ojos y movió la cabeza a los lados mientras suspiró, no solo para calmarse sino porque comprendía perfectamente que estuviera desesperado por liberarse de aquella rubia sin escrúpulos. 
—Ya decía yo que Noelia estaba más pesada y alegre que de costumbre...
—Creí que podría ayudarme a conseguir a Jessica y que así se alejara de ti. Me contó cosas horribles sobre tu pasado, aunque por lo que me he enterado, no eres tan mal tipo como creía. —Richard estaba hablando con total sinceridad. A fin de cuentas, de verdad había visto que el moreno no era tan mal chico. 
—Desde que conocí a Noelia ha sido un tormento. Así que te entiendo y creo que te voy a ayudar. 
Por primera vez, los dos chicos estaban de acuerdo en algo. Lo complicado era pensar en un plan para librarse de la rubia peligrosa, y además hacerlo de manera conjunta. Estuvieron hablando largo y tendido, pues Jack quiso enterarse de todo lo que había tenido que ver con Noelia, para saber hasta qué punto había influido en los últimos acontecimientos con Jessica. 
—Bueno, entonces tenemos que tratar de alejarla de Jessica. Bueno, y de nosotros, ¡yo estoy harto de ella! —bufó Richard con enfado. 
De repente la puerta de la habitación se abrió de golpe provocando un gran estruendo.
—Así que conspirando en mi contra... Jack tú eres mío. Además Richard tiene que follarse ya a Jessica para que esa maldita niñata te deje en paz, o pagará ella las consecuencias —les amenazó Noelia con una sonrisa malévola. 
—No te atreverás a tocarla o te juro que no respondo de mis actos. —Jack estaba más serio que nunca. 
Noelia se acercó a él con los ojos entrecerrados. Mientras él continuaba sentado al igual que Richard que la observaba con odio, pues por su culpa toda la situación estaba del revés. Noelia sacó una navaja y se la clavó a Jack en el estómago, sin que ninguno de los dos jóvenes pudiera reaccionar a tiempo pues no se lo esperaban. 
—Si no eres mío no lo serás de nadie —escupió antes de sacar la navaja del estómago del joven motero y ver cómo empezaba a sangrar. 
Noelia se marchó corriendo dejando a Jack malherido y a Richard bloqueado por lo que acababa de suceder. No se esperaban algo así. Jack se retorció de dolor mientras todo se manchaba de sangre. Tras unos segundos, Richard consiguió volver a ser él mismo y trató de ayudarle. Cogió una de las sábanas dela cama para tratar de taponar la herida. 
—¡Aguanta, voy a buscar ayuda! —gritó mientras salió al pasillo a pedir ayuda. 
Cuando salió por el pasillo con las manos ensangrentadas se chocó con alguien.Era Jessica que al verle nervioso, gritando y con las manos cubiertas de sangre abrió desmesuradamente los ojos. 
—¿Estás bien? ¿Por qué vas cubierto de sangre?, ¿te has pegado con Jack? —preguntó ella de forma atropellada. 
—¡Jack necesita ayuda! —gritó corriendo por el pasillo para buscar ayuda. 
Jessica entró en la habitación y se encontró a Jack sangrando por el estómago y tratando de taponarse la herida con la sábana que le había dado Richard. Abrió desmesuradamente los ojos mientras se acercó a él para intentar socorrerle. A los pocos segundos, Richard volvió con un médico para que atendieran al joven moreno. 
Estuvieron curándolo mientras los dos jóvenes tuvieron que esperar en el pasillo. No sabían lo grave que podía estar, sobre todo la muchacha que había llegado en medio de la confusión. Richard le relató la historia a Jessica, que empezó a llorar por la preocupación y angustia. Pasados unos minutos, el médico salió de la habitación y los dos jóvenes se abalanzaron sobre él para tener noticias de Jack. 
—Doctor, ¿cómo está Jack? —preguntaron a la vez con angustia. 
—Ha perdido mucha sangre, pero habría perdido más si no le hubierais ayudado a taponarla. Pero no había causado daños demasiado graves. Evidentemente,necesita estar ingresado para recuperarse y que se sequen los puntos —explicó el doctor con calma. 
—¿Puedo pasar a verle? —Jessica no podía contener las lágrimas. 
—Podéis pasar, pero solo cinco minutos, necesita descansar. Y por favor, no le alteréis. 
Jessica y Richard pasaron con cuidado a la habitación, donde Jack estaba tumbado con los ojos cerrados y un gran vendaje en el estómago. La muchacha se acercó a él y le acarició la mejilla con el dorso de su mano. Al sentir el tacto,Jack abrió los ojos lentamente.
—Hola... —dijo un poco adormilado. 
—¿Cómo te encuentras? —Richard preguntaba de manera sincera, se había asustado mucho al ver tanta sangre. Sangre que aún tenía en sus manos. 
—Como si me hubieran apuñalado... —dijo intentando poner tono chistoso—.Gracias por ayudarme, Richard. 
Jack y Richard se miraron a los ojos durante varios minutos, con gesto serio pero amistoso. Aquel ataque había influido en ambos de una manera que ninguno de los dos hubiera esperado.